Posted by: Pal | Domingo, Mayo 4, 2008

Noticias del Mundo de las Niñas

Hay noticias del mundo de las niñas.

Nuestro enviado especial haciéndose un tiempo entre el peloteo del martes y las clases de música, se sacrificó jugando a las muñecas con Selma y posteriormente dejándose invitar por las tres hermanas Müller a tomar el té.

El resumen de noticias es el siguiente: Leer Más…

El próximo año escolar mi enano pitecantropus pasa a la siguiente escuela, o sea me lo cambian de nivel, me lo convierten en niño de “primer nivel del segundo ciclo”, o como se diga. Con 10 años.

A parte de que no hay derecho, este decidió- él se cree con el derecho, y yo no me atrevo a discutírselo- a elegir la escuela secundaria, y eligió, cómo no, la más lejana. A 2 buses de distancia, son 15 minutos, pero habiendo una escuela acá al lado…

A si es que a parte de vigilar que vaya BIEN abrigado por las mañanas, voy a pasarle mi celular viejo, así lo puedo tener a una llamadita de distancia. Pensé.

Porque hasta hoy en la mañana no se me había ocurrido esto:

ESTO!!!!

A estos dibujantes no se les va una… no me va a quedar otra que preguntar por esos chips que les implantan por acá a los gatos en las orejas para encontrarlos si se pierden.

AY! tengo tiempo de aquí a septiembre para encontrar una veterinaria que me comprenda.

ps:

La culpa es de Ajenjo que me mostró la página del Tute. Y de Sonia con sus historias de gatos perdidos…

Posted by: Pal | Viernes, Abril 25, 2008

Palomba

Una hereda mucho más que de los genes, en uno viven más que las herencias genéticas.

No es mucho lo que me queda de la jovencita habitante de Izmir que con catorce llegó a Chile a casarse con su tío de cuarenta.

A la sefardí que me dió jugo de frambuesa, dulces árabes y de alguna manera su nombre, la recuerdo contradictoria haciéndole mandas a la virgen, la recuerdo judía trabajando para ella y sus chicos, la recuerdo llena de historias a medias. La recuerdo turca feliz cuando yo le bailaba la danza del vientre. Dura como piedra defendiéndose, blanda y ligera como una buena brisa queriéndome.

Fueron pocos años los míos con ella que me dejaron un montón de cosas que preguntarle.

Siempre que escucho algo en ladino, pienso en su acento, en su manera de querer a muerte y en su orgullo de que yo casi, casi lleve su nombre.

Palomba- mi madrina- me dejó una herencia que no tengo que andar buscando por ninguna parte, y que aunque no sea de esas que se ven en el espejo, tampoco se me puede perder.

Yasmin Levy

Posted by: Pal | Lunes, Abril 21, 2008

tremendo físico

Y ahí estaba yo pensando en estos días que realmente lo físico existe.

Me explico. Tener un cierto color de piel, ser bonita o fea, ser hombre o mujer, vieja tecla o jovencita turgente, o señora pechugona o más bien nadadora, puede determinar el trato que te den los otros.

Si vas en un bus, en una de esas te dan el asiento bajo alguna de esas coordenadas o te miran feo porque no te paras, según algunas otras coordenadas. El cansancio puede ser igual, pero no somos iguales.

A mi el asunto me entra a tostar cuando por acá, en el espacio alemán, llegan los de mi equipo, los sudamericanos, y empiezan a clasificar y a retomar antiguas actitudes frente a los colores y/o parámetros que en nuestros países son reales y acá no tiene nada, pero nada que hacer.

Acá el que no es alemán simplemente es exótico. Y le van a preguntar hasta el asco: ¿de dónde vienes? Y si la cara se la ganó por una abuela boliviana que no le dejó ni el idioma, igual le van a preguntar de “¿dónde vienes?”

Después claro vienen los matices.

No es lo mismo ser una morenita española que una morenita turca. Pero una morenita francesa tampoco es una morenita española. Y una rubia de Munich no es de ninguna manera una rubia de Georgia. Para cada prejuicio hay siempre un argumento. Leer Más…

Posted by: Pal | Domingo, Abril 13, 2008

de como una vez, una sicóloga me ayudo

para Beya

Me estaba acercando peligrosamente a los cuarenta y no sabía conducir.

Me parecía que era una inutilidad más que acumular y no quería. En este país todo el mundo conduce y habla inglés, díjeme y me inscribí en la que supuse sería la mejor escuela de manejo de mi ciudad, porque estaba segura de que yo sería un caso difícil. ¡Una vieja que aprende a manejar! Es que me daba pena pensar en quien me tuviera de alumna.

Lo que NO pensé es que en una ciudad determinada por una Universidad, como es la mía, la más famosa de las escuelas de manejo no lo era por ser la escuela con mejor pedagogía o resultados, sino por pertenecerle a una mujer con un doctorado en filosofía.

Desde que me subí al auto el profe- porque la mujer filósofa, no tuvo la sensibilidad suficiente para ponerme una mujer al lado- empezó a entrenarme para que soportara el estrés que significa manejar. Me trataba como una hija tonta y menor de edad. Y yo me dejaba. Leer Más…

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