
azucar con tomates y cebolla pluma
Lunes, Febrero 23, 2009Me acuerdo de mi madre contándome que los gringos le ponían azucar a la ensalada. Qué cara de asco contra los incultos que poníamos! Puaj! como pueden, pensábamos.
La misma que puso mi marido cuando le conté que en Chile se comen humitas- especie de tamales- y se les pone azucar, y todo con una buena ensalada de tomates con cebolla picada pluma al lado.
La famosa ensalada existe acá también, pero lo mejor es que mi marido no se acordó antes de poner cara de asco, que ellos le ponen mermelada de bayas silvestres al jabalí, o al ciervo. La caza se come con mermelada.
Parece que no somos capaces de vernos si no viene alguien y nos lo hace notar.
Ayer Adri me comentaba que en el colegio se hablaba de la costumbre en otras culturas de bailar con máscaras. Ellos pensaban en áfrica, el carnaval de Oruro o quien sabe en que “cultura autóctona”, no se les pasó por la mente Venecia, ni menos lo evidente: Adrián lo que más odia del baile en las calles de su carnaval es justo, justo esas máscaras de brujas hechas en madera!
Yo se lo hice notar y le advertí el contenido racista que esto encierra. Con mi deber no más cumplo.
Lo que definitivamente me llevó a comentárselos en este blog, es una columna en el diario de hoy.
Un sr. Ganderats que pueden mirar acá: CLICK, nos cuenta que en España se editó un libro sobre “la historia del canibalismo”, por supuesto que del canibalismo en España o Europa, ni una palabra.
Este señor nos ofrece entonces un pasaje muy interesante en un documento castellano de la época de Alfonso X que estuvo vigente hasta el siglo XIX, en el que en caso de extrema necesidad se autoriza al dueño de castillo a comerse a su hijo antes que entregar el castillo, off course! Plop! Juajajaja y etc.
Incluso se le considera tan civilizado al asunto que se encuentra entre documentos llevados y llegados a las indias occidentales. O sea, nosotros.
Por otro lado cuenta como a Gabriela Mistral- la premio Nobel de poesía- la sacaron a patada el culo de su cargo de consul chilena en Madrid, cuando se hizo pública una carta privada escrita por ella, en la que contaba como Unamuno abogaba por la desaparición de todos los indígenas americanos, o como Pio Baroja insultaba cuando podía a estos mismos. Pobre Gabriela.
Bueno más pena me daría, sino fuera porque justo a la Mistral le conozco unas cartas en contra de los españoles que no son ni Baroja, ni Unamuno y contra los chilenos que tampoco yo tengo la culpa.
Qué terrible son los prejuicio.
La Arendt dice que son prejuicio aquellos comentarios independientes de nuestra propia experiencia, aquellos que comienzan con “se dice…” “dicen que…” Yo le agregaría, que son aquellos comentarios que engloban y generalizan mirándote a los ojos, aquellos de los que no te puedes defender porque están basados en observaciones que incluso podrán valer para el grupo, pero que no puedes transmitirla al uno/ una. Y ahí está una cuando alguien me dice: es que uds los chilenos… y yo tiríto!
Y la Arendt sabía de esto, era judía.

Hoy en dìa defenderse contra las habladurìas cuando màs de medio mundo parece estar espectante de que alguien haga algùn quilombete,puede resultar imposible!!!
P.D.:Ya sabemos que Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen,no???
BESUPSSSSSSSSSS
Ah pero eso es porque Alfonso el Sabio escribió (como todos) para su tiempo, y eran tiempos oscuros. En su vasta (valga la redundancia) sabiduría (tanta que sus Leyes de Partidas, con algún remozamiento, sobrevivieron hasta nuestros días) él te diría, si pudiera, que los prejuiciosos “non saben ni entienden el yerro que facen”.
Ah, pero en la lista de las manchas que conforman el culo sucio de la bella y santa españa, el canibalismo es un chiste, o algo así como un petardo abajo de la cama.
beso
A
GABU, es que nosotros se las ponemos fácil con lo de los quilombetes. No es que en nuestro mundo no sepamos de temas polémicos. Además pa que defenderse, mejor mejorarse.
No, no saben ni entiende. Es cierto. Lo raro es cuando uno mismo se pilla. Por ahí que los prejuicios no son tan graves si no se usan para formular, imponer y hacer cumplir leyes. Cierto?
Juajaja, pero no Ajo, si yo no digo que hablemos de nuestros pecados, sino que no miremos la historia como si la prehistoria, la edad media, hubieran pasado por allá lejos. Sintamonos herederos, también de las cosas que HOY nos parecen impensables de entender en su orígen. Es más feo nomás, cuando es a los primermundistas que se les nota el prejuicio.
Voy a contarte algo. Tenemos una empleada doméstica los fines de semana a quien respeto hondamente; mujer sola en sus cuarenta que cría 4 hijos en edad escolar (uno de ellos abanderado de su escuela) y mantiene un hogar humilde pero digno. Se defiende de la vida como un gato panza arriba y no es poco.
Hace un tiempo nos pidió permiso para traer a su hijo menor (de la edad de Lola o cosa sí) porque no tenía con quién dejarlo. Cuando mi suegra (y aclaro que es una persona buena y decente) vió a sus nietos compartir la pileta con el morochito le dijo a la Tana que sería conveniente agregarle más cloro al agua por las dudas. Estuve ahí para escuchar cuando la Tana le respondía: Claro mamá,justamente eso voy a hacer, no sea cosa que Lola le contagie al pobre crío alguno de los piojos que nunca terminamos de erradicarle del todo y que se los agarró en el colegio de rancia estirpe católica donde la mandamos, seguramente de algún compañerito tan rubiecito y primoroso como ella.
Ya ves Pal porque la vida me puso en el camino a esta mujer; yo no lo hubiera dicho mejor.
La confianza, Pablo, que le tenemos al cloro me llega a dar algo… digo, por que es cancerígeno. Lo otro- lo importante- ni te lo comento realmente, nomás me alegro con toda sinceridad que se hayan encontrado, la Tana y tú. Es bueno tener una pareja en la que confiar y a la que admirar. A veces nos pasa que se nos sale, como a tu suegra, y es bueno para uno haber criado una hija así, que de un paraguaZo, nos devuelva a la realidad.
Qué lección la de la mujer de Pablo! … yo pensé que iba a decir exactamente lo contrario.
Habemos fieles seguidores del cloro, pero eso sí, ehe. Aunque sea cancerígeno. En casa yo tengo hasta cloro a la carta. … Ya sé, ya sé … el medio ambiente, y todo lo que conlleva, sin contar que me salí del tema.
¡Feliz Carnaval, Pal y Adrián! … no se les ocurra antojarse unas morcillas “árabes.” … nop, … no resulta ni siquiera chistoso. Mejor me voy a desayunar.
Pal: que rica debe ser la humita con la ensaladita de tomates y cebollitas pluma; ya lo estoy saboreando!!.Lástima que no puedo comer tomate con piel y semillas que es así como me gustan.( Tengo divertículos).DE la parte dónde era mi esposo acostumbrabab a comer pára acompañar en especial las milanesas,rodajas finísimas de naranja condimetadas con aceite de oliva , pimienta y un poquito de sal.¡¡Riquísimo!!!; la cuestión es probar. Con cariño : Anird.
Lali: Quatsch! qué diría el alemán. Y Narri! – y tú contestas: Narró, plis- aunque hoy ya todo son cenizas… y no importa que no le des bola al tema, porque tú ya aportaste en otro post uno muy bueno con la clasificación que los gringos hacen de las razas. Esa de : todos mexicanos, listo. Fue muy, pero muy educativo. Te acuerdas? JEjejejeje …
ps what? morcillas árabes?
mmmmh, Anird… milanesas con ensalada de naranjas?! mmmmh… mi marido que es de un lugar donde lo que no se sabe se aprende con un libro- hay absolutamente de todos los temas, piensa en algo y seguro que lo encuetras impreso, el cómo- prepara una ensalada justo de naranjas de esas roja, “de sangre” las llaman,con cebolla y aceitunas negras que es deliciosa. Ahora yo le voy a decir que SE COME con milanesa.
Los alemanes les creen cualquier cosa a los del mediterraneo, en lo que se refiere a comidas.
El “pre-juzgar” algo, es una mala costumbre que no se va, ya que siempre esta ligado a la discriminación, al descartar, al interiorizar, sin tener remordimientos y sin pensar el daño que se puede provocar.
Es una actitud hostil, que las manifiestan personas o grupos, que suelen envenenar con sus miserias el entorno donde viven, creando mala onda alrededor.
Lo malo es que siempre se realiza en primera instancia, nunca se espera conocer más a fondo la persona o sociedad, se llega y se lanza….yo no se si es puro egoísmo, o si incluso se pudiese atribuir a falta de información o interés…lo que si tengo claro, que yo evito hacerlo, siempre espero conocer, para poder hablar…pero esa soy yo, no el resto.
Hay muchos que nos les gusta reconocer sus miserias, carencias e infelicidades…a pocos les gusta mirase el ombligo, o ver la ropa sucia que tienen en casa, siempre es mejor tirar mierda al de al lado, al de abajo o al de arriba….hay cosas que hay que cambiar, yo no me rindo, todo es posible en está vida, incluso acabar con los prejuicios….aunque suene a utopía.
Besos gordos
(aún sigo en los ochenta)
Yo creo que llegamos a un mundo ya armado, y que los prejuicios los agarramos cuando por oídas creemos saber. El problema con este conocimiento sin experiencia personal se produce cuando tenemos que decidir.Por ejemplo: los médicos peruanos están mal preparados. Y resulta que el que tienes al frente hizo la especialidad en Francia! È cosi via.
Deberíamos saber, por experiencia, que el otro siempre es capaz de asombrarnos y que ese es su derecho.
Hay Pal, no hables de asombrar, mira que yo hoy me he llevado un balde de agua congeleda, con una persona que apreciaba. Algún día te contaré.
Besos gordos
Uf! Ale, lo siento.
Pero eso aprendí de mi primera terminada, una no conoce a la persona sino hasta el final. Qué desilución y menos amorosa que humana. Que te recuperes pronto.
Disculpe, joven, antes de comentar aquí me gustaría que me aclarase usted la anfibología de las tres últimas palabras de su artículo, es que me da miedo contrariarla… no sé si “yo tirito” porque tiene usted un espasmo producido por el sobresalto, o “yo tirito” porque le mete usted un tirito al que le lleve la contraria.
Aclare, oiga, aclare…
jaja, Oz..bufh, con tu último comentario se me olvidó lo que estaba intentando cuadrar…a ver… Eso que dices Pal, cuando engloban o generalizan o cuando no podemos sentirnos parte de ése grupo (o fuera), es cuando nos sentimos violentados. Pero sí, yo más de una vez he caído en eso (en prejuzgar o comentarios fuera de lugar) y sinceramente me sienta muy mal, porque no es que uno lo piense así realmente o que eso me lleve a abanderar una causa ni mucho menos, pero es algo que traemos y mamamos de tiempo atrás. Procuro, ahora que soy adulta (je) no agregar más telarañas a las que ya traigo incluídas de fábrica e intentar ser respetuosa y tolerante con las cosas que no entiendo o me gustan o comprendo (sea un plato de comida o un velo o lo que sea)
Si Luisa, una trata, por suerte ayuda la capacidad de aprender de la vida. Para eso tenemos además, el reconocimiento del error y la posibilidad de la disculpa, y podemos empezar de nuevo.
Y en caso de necesidad, la tolerancia. a mi con lo del velo me pasa eso, no lo entiendo, no me gusta, me dan ganas de agarrar a patadas, pero NOONONO, tolero y exijo de vuelta lo mismo. No es pa darme un premio, pero en fin.
Os, lo peor- y desde el punto anfibológico, claro está- es que las dos cosas son ciertas. Es el tema, no yo, se lo juro. He visto gente en estos casos que no le digo lo que ha hecho cuando el otro pretende iniciar la frase: “los catal…”, póngale. Gente normal y corriente, sencilla y buena, y la transformación es… Es el tema. Y yo no soy menos.
Aquí hay que ser valiente pa comentar.
Ahora la buena noticia: no es obligación!
Ah, bueno.
Lo peor que tienen las generalizaciones es que a veces aciertan, y jode mucho cuando te pillan dentro. Porque cada ladrillito es distinto del otro, pero los ladrillitos catalanes propenden a agruparse en torres, los castellanos en castillos, los vascos en caseríos, y los gallegos en hórreos ¡qué curioso! y hay que aceptarlo, aunque uno sea ladrillito blanco de hospital en pared de catedral con gárgolas.
No es que no se pueda generalizar, es que se generaliza mal, porque las generalizaciones deberían considerar ese cuarenta por ciento de andaluces sosos que son el contrapunto al sesenta por ciento de los andaluces que, generalmente, son graciosos.
Y es que las generalizaciones nunca van mucho más allá del cincuenta por ciento de la población, que ya es mucho en materia de coincidencia.
La primera vez que comí ensalada de naranja con atún, cebolla y huevo frito lo hice con mucha reticencia, ahora es uno de mis platos favoritos.
Generalmente uno desconfía de lo que no le puso su mamá para comer, porque ¡cómo no conocía eso mi mamá!
Claro! si es que ud tiene razón, Dn. Os. No queda otra que encontrar las górgolas esas graciocillas.
Es que al final los mejores prejuicios, como las mejores mentiras, siempre tienen una base en la realidad. La pregunta es nomás pa que las usa uno, para tomar qué decisiones.
Una vez en Stgo de Chile se me acercaron tres con pinta de malacatosos y yo salí rajando, detrés me gritaron: te queríamos preguntar la hora nomáh! Oh!… Si los veo denuevo arranco otra vez, puro prejuicio el mio.
Lo de la ensalada, ya es otra cosa, es que yo tengo algo- en el hígado- contra la fritura, entonces, lo pensaría si le sacas el huevo frito. No es prejuicio, sino problemas con la bilirrubina, que dijo ya hace años el sabio JL Guerra.