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Qué miras? pregunté.

Un gato, me respondió.

Seguimos mirando.

el gato

el perro en tarjeta postal

y la cara de  Giacometti

Mis ventanas fueron:

Giacometti en: http://www.wissen-digital.de

Las otras dos son tarjetas postales que se pueden pedir via internet: http://www.reisser-kunstpostkarten.de

Ahora entiendo el dicho en Chile:
“de atrás pica el indio”

Tanto que hablan de los chinos y estos otros, ya están listos pa’l mercado europeo.

Me muero de la risa si le ganan al smart.

Yo, solo pa llevar la contraria me compraría uno.

Mejor me callo, miren que acá cada segundo vecino depende de la Mercedes Benz.

Igual les pasaría por “quedáos” y por querer seguir gastando bencina como si hubiera y como si fuera signo de alta cuna no preocuparse del gasto en ella.

Veremos.

Irse a vivir juntos es una fiesta.

Cuando dos se quieren.

Yo t’hei dicho nos casimos,
vos diciendo que tal vez;
sería bueno que probimos
m’a ver eso qué tal es.

Te propongo sirviñaco,
si tus tatas dan lugar
p’a l’alzada del tabaco
vámonos a trabajar.

T’hei comprarollita nueva,
en la feria ‘e Sumalao,
es cuestión de hacer la prueba
de vivirnos amañaos.

Y si tus tatas se enteran,
ya tendrán consolación,
que todas las cosas tienen
con el tiempo la ocasión.

Y si Dios nos da un changuito
a mí no me ha de faltar
voluntad pa andar juntitos
ni valor p’a trabajar.

Te propongo como seña
pa’ saber si me querís
cuando vas a juntar leña
sílbame como perdiz.

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Si no le enseño a conducir un auto a un menor de 18, por qué le enseño a manejar un arma?

Por qué una persona de 17 años tiene acceso a un arma?

Por qué se permite a alguien que tenga en su casa un arsenal de 16 armas de fuego?

Los clubes de tiro son algo normal en Alemania, es como el tenis, caro pero popular.

Desde mi balcón escucho la práctica los domingos del club de tiro de mi ciudad.

No tengo nada en contra – lo encuentro un deporte feo- pero lo que no entiendo es por qué no conservan el armamento allí donde lo usan, en los clubes.

Por qué la obligación de cada tres años presentarse a “revisión” , no incluye revisiones sorpresa de las armas y el lugar en que se guardan.

Ayer los colegios y las universidades, los edificios públicos amanecieron con las banderas a media asta.
Nadie pudo pasar por alto lo que pasó en Winnenden.

En estos días me dedíco a tratar de salir de la perspectiva de que todo lo que significa desarrollo comienza, en el tercer mundo,  con el desarrollo económico y cambiarme a pensar si, no importa si primario o no, existirá un lugar que cuidemos y creémos, donde sea posible decidir lo político.

Bajo todo régimen económico los seres humanos hemos demostrado que podemos “no ser libres” y hacernos desgraciados.

No pienso definir libertad, justo porque es evidente que eso es algo que se siente, y a alguien que come a diario pero no puede expresarse en público, su sensación de falta de libertad le es tan urgente como a quien simplemente no come y es esclavo de una necesidad biológica elemental.

Pensando en cómo definir que es “lo político” y cuales son las condiciones para que se dé, pensando cuál es su importancia, pensando cómo y cuánto el ser humano a luchado por alcanzarlo me metí por el camino de mis recuerdos.

Eso que tiene que ver con la capacidad de decidir en colectivo- porque no hay otra manera de vivir juntos si no se reconoce el colectivo- cuándo fué que lo reconocí como algo que existe y  para lo que hay que ser valiente?

Y entonces me acordé de qué recuerdo tenía yo de las instituciones o estructuras que lo permitieran, lo político, en mi infancia. Recordé qué fue lo que YO aprendí en los primeros años de la escuela básica, qué me enseñaron a respetar, de qué estaban orgullosos los adultos? Cuál era su discurso y en que querían que creyeramos, en qué querían creer ellos?

Ya saben que para mi bien y para mi mal nací en democracia y crecí en dictadura. Luego me fuí a otra dimensión. El primer mundo real, no a la periferia del primermundo, sino a su centro. Digamos, donde las subvenciones agrícolas juegan un rol distinto que en la periferia primermundista. Otra experiencia.

Y así me acordé de un discurso que escuché cuando tenía 9 años y del que tengo grabada las palabras iniciales. Me han acompañado, prácticamente toda la vida. Un discurso que era un llamado de auxilio, de ahogado y lleno de esperanza. Hasta la niñita que era yo lo entendió así.

Tiene que ver con economía, y hambre, pero me asombró mucho ver que el acento eran las instituciones democráticas reales.

Pensé en el “mientan, mientan, que algo queda”, hasta en mi cabeza había quedado que la pelea había sido ideológica y extremista, que TODOS contribuímos a quebrar la democracia. Que en el fondo la democracia había terminado antes del 73.

NO, no es así, con este discurso se apuntaba a la democracia y la unidad. Ese era el acento, esa fue la fuerza y la debilidad. La enseñanza y el ejemplo.

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