Archivos de la categoría ‘con Adrián’

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mamá, hijo, fútbol y arbitros saqueros

Domingo, Mayo 17, 2009

Ayer Adrián me contaba su partido de fútbol con su equipo contra los de la ciudad del lado.

Tienen 10 años entonces los árbitro son muchas veces los padres de los mismos futbolistas.

Adri me contó con lágrimas en los ojos que iban ganando 3 a 0 cuando el árbitro decidió cobrar mano – fue como la divina, pero todo mal- la divinidad no tuvo chance con el papá- árbitro del jugador del equipo contrario.

Pero así es el mundo, lleno de adultos que son todavía niños y padres de otros que no saben que hay que proteger a todos los niños y a los nuestros darles el ejemplo.

Así que empecé a solidarizar con Adri – yo había estado todo el sábado fuera trabajando y mi maridito también, así es que la mala conciencia de no haber estado para consolarlo era grande- varios de nuestro equipo lloraron cuando el partido terminó 3 a 5 a favor del equipo del árbitro.

Pero para eso está el deporte, para pasarlo mal y que no sea terrible poh!

Yo le dije que el árbitro era un saquero y que ojalá le diera diarrea hoy por la noche. el me respondió que ojalá se cayera por la ventana del segundo piso y yo le respondí que era como mucho por un partido de Jurgol… y que con una diarrea estabamos bien.

Ahora que la Ale me mostró una canción del Juan Luis Guerra me dí cuenta que en estos casos está ideal como himno de los picados.

Ahora mismo se la muestro al Adri.

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A los 10 años uno ya sabe de política nacional e internacional.

Viernes, Febrero 27, 2009

No reaccioné de inmediato, pensé que era mi hijo quien me hablaba,  cuando estaba clarito por la cara que tenía de viejo de mierda, que era un señor importante y dueño del balcón con cocina de plástico que forma parte de mi departamento.

O sea, enano entró sin previo aviso en trance y se convirtió en mi arrendatario.

- Sra. Pal tiene una semana para dejar esta casa.

- …

- La cocina esta es un asco, está toda rota!

- …

Claro, si es su regalo de Pascua de resurrección de hace 7 años atrás, pensé.

- Ya, se va nomás. Se acabó el contrato.

- Bue, me voy, pero las leyes dicen que me puedo tomar un mes por año de arriendo, así es que espérese sentado que salga de aquí con mi cocina.

Eso era lo que estaba esperando que le contestara, porque me encasquetó altiro la respuesta.

- Mire doña Pal: yo soy pariente directo de la Sra. Angela Merkel.

- Juas! y te creíh que pa’la Merkel no corren las leyes como para todos los demás en Alemania? Ya cabrito, sientate a esperar nomáh.

La cara de desconcierto estaba de sacarle foto. Je! esto es un Estado de Derecho. Ni en juego le permito a enano que no me respete las leyes de arriendo. JE!

Cuando se le volvió a iluminar la cara supe que estaba perdida, igual no me la esperaba.

- Mire Doña Pal. Yo soy pariente lejano, lejano de Barak Obama.

Chu… hasta ahí llegué.

Este sábado saco la cocinita de plástico y la llevo al basurero munocipal. No vaya a ser cosa que le dé por jugar a Guantánamo conmigo.

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azucar con tomates y cebolla pluma

Lunes, Febrero 23, 2009

Me acuerdo de mi madre contándome que los gringos le ponían azucar a la ensalada. Qué cara de asco contra los incultos que poníamos! Puaj! como pueden, pensábamos.

La misma que puso mi marido cuando le conté que en Chile se comen humitas- especie de tamales- y se les pone azucar, y todo con una buena ensalada de tomates con cebolla picada pluma al lado.

La famosa ensalada existe acá también, pero lo mejor es que mi marido no se acordó antes de poner cara de asco, que ellos le ponen mermelada de bayas silvestres al jabalí, o al ciervo. La caza se come con mermelada.

Parece que no somos capaces de vernos si no viene alguien y nos lo hace notar.

Ayer Adri me comentaba que en el colegio se hablaba de la costumbre en otras culturas de bailar con máscaras. Ellos pensaban en áfrica, el carnaval de Oruro o quien sabe en que “cultura autóctona”, no se les pasó por la mente Venecia, ni menos lo evidente: Adrián lo que más odia del baile en las calles de su carnaval es justo, justo esas máscaras de brujas hechas en madera!

Yo se lo hice notar y le advertí el contenido racista que esto encierra. Con mi deber no más cumplo.

Lo que definitivamente me llevó a comentárselos en este blog, es una columna en el diario de hoy.

Un sr. Ganderats que pueden mirar acá: CLICK, nos cuenta que en España se editó un libro sobre “la historia del canibalismo”, por supuesto que del canibalismo en España o Europa, ni una palabra.

Este señor nos ofrece entonces un pasaje muy interesante en  un documento castellano de la época de Alfonso X que estuvo vigente hasta el siglo XIX, en el que en caso de extrema necesidad se autoriza al dueño de castillo a comerse a su hijo antes que entregar el castillo, off course! Plop! Juajajaja y etc.

Incluso se le considera tan civilizado al asunto que se encuentra entre documentos llevados y llegados a las indias occidentales. O sea, nosotros.

Por otro lado cuenta como a Gabriela Mistral- la premio Nobel de poesía-  la sacaron a patada el culo de su cargo de consul chilena en Madrid, cuando se hizo pública una carta privada escrita por ella, en la que contaba como Unamuno abogaba por la desaparición de todos los indígenas americanos, o como Pio Baroja insultaba cuando podía a estos mismos. Pobre Gabriela.

Bueno más pena me daría, sino fuera porque justo a la Mistral le conozco unas cartas en contra de los españoles que no son ni Baroja, ni Unamuno y contra los chilenos que tampoco yo tengo la culpa.

Qué terrible son los prejuicio.

La Arendt dice que son prejuicio aquellos comentarios independientes de nuestra propia experiencia, aquellos que comienzan con “se dice…” “dicen que…” Yo le agregaría, que son aquellos comentarios que engloban y generalizan mirándote a los ojos, aquellos de los que no te puedes defender porque están basados en observaciones que incluso podrán valer para el grupo, pero que no puedes transmitirla al uno/ una. Y ahí está una cuando alguien me dice: es que uds los chilenos… y yo tiríto!

Y la Arendt sabía de esto, era judía.

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muérete de la risa: carnaval

Domingo, Febrero 22, 2009

Estamos en carnaval.
Vacaciones de colegio y lunes de rosas, martes de no sé que y miércoles de cenizas.
Adrián cree que yo soy capaz de disfrazarlo de lo que él quiera. Y así ha sido siempre.
Y cada año la apuesta de mi hijo es más alta.
Pero lo logro, porque en realidad Adrián ve lo que yo veo en un par de medias blancas: orejas de conejo, o en la polera café de su padre: un águila imperial. Así cada año siento curiosidad por saber que quiere y como lo voy a lograr.
Ha sido dragón, águila, conejo de pascua de resurrección, fantasma de castillo, Robin Hood y alguna cosa más que no recuerdo.
Este año es fácil, gracias a las famosas brujas que por este carnaval típico de la zona donde vivimos, abundan. Un carnaval más bien alsacio, diría yo. Tendría que mirar como le llaman y cuál era el centro desde donde se desarrollo, pero afortunadamente esto es un blog y escribo las cosas a medias si me da la gana. Me da.
Digo que Adri tiene una especie de guerra con las brujas que se especializan en chicas jóvenes y niños pequeños. Si están graciositas los agarran y los despeinan y pintan y suben al carro… ¡pobre Adri! ¡Como sufre! Las odia… ¿por qué sale entonces a la calle en día de carnaval?
El disfraz, los dulces, la música, la gente alegre por las calles, los amigos. Irresistible para el pobre.
Este año digo, decidió que será caballero andante, Ritter, y que con la armadura puesta a ver si las brujas se atreven contra su espada.
Yo le aconsejé que dejara la de Yedi en casa y llevara la de goma, pero él quiere llevar la de madera.
Ya veremos como le va y si como todos los años termina llorando, o todos en la cárcel.
Carnaval es así, nunca se sabe lo que finalmente va a pasar, ni tampoco si será divertido.

Les aseguro que con 37 segundos están listos.

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El hijo perfecto

Viernes, Octubre 17, 2008

Centrémonos.

Estamos hablando de una familia en la que un chico de 16 años sale de mochilero, en su viaje de estudios, para Bariloche – al otro lado de la cordillera- y lo primero que se sabe de la perla del pacífico, es que está en la frontera con Brasil y unos señores malos y argentinos no lo dejan pasar pa’l otro lado porque no tiene la autorización notarial de su papá. Como es menor de edad- pelota él- llama, con un mes de atraso, para pedirla. No se la dan. Es que mi papá no era menor de edad.

Hablamos de una familia donde otro- mi primo- no llama durante meses porque en su viaje de estudios se fue a Israel y habiéndose quedado más de lo planeado- un año- estaba haciendo de buzo táctico sacando minas del fondo del mar. Claro, es que a ninguna madre le gusta escuchar estas cosas, se decía a si mismo. Tan buen hijo él.

Aunque a decir verdad, mi tía, que despertó llorando por las noches, que fue a la embajada y finalmente terminó mandando a su hija exiliada en Suecia a buscar a mesié a Israel, habría preferido un llamado con casi, casi cualquier noticia. Read the rest of this entry ?