You are currently browsing the monthly archive for diciembre 2006.

El tango, vuelvo al sur, lo conozco por la película “Sur”, cantado por Goyeneche y es de Piazzola. Es con el que lloro todos los años nuevos. Me mata pensar en eso de la “inmensa luna, cielo al revés…” La alternativa a ese trasfondo musical de mi nostalgia es la canción mexicana de “que lejos estoy del cielo donde he nacido…” Aunque los mexicanos tengan el cielo al derecho. Ahora, lo mío es solo un momento, pero que momento. Después de la cena, y en medio de las doce campanadas, en el balcón, mirando la ciudad y los fuegos artificiales. Ahí es que me da por volver los ojos al cielo.

Este año como siempre, vendrán un par de amigos a cenar. No somos ni los más alegres, ni los más tristes. Simplemente es año nuevo y es una oportunidad de disfrutar de nuestra mutua compañía.

Pero cuando salimos al balcón y miramos los fuegos artificiales, se me ha hecho costumbre mirar al cielo, y soy tan bruta de siempre caer en la misma reflexión, todos los años: la eternidad del cielo y las estrellas, como eternos también son el mar y las montañas. Me mata saber que tal eternidad no existe más para mi, porque este NO ES MI CIELO. Este cielo con la Osa mayor y menor, no es el de mi infancia, no está allí la cruz del Sur, la eterna, la compañera. Y yo soy de la cruz del sur. Y si hasta el cielo es otro, la vida ya nunca volverá a ser la misma. Es una señal inequívoca.

La segunda parte de la costumbre es, consolarme con que al menos las tres Marías si están, o sea que la cosa no es pa´tanto. Cálmate cabrita.

La tercera parte de mi rollo de año nuevo, se basa principalmente en el par de copas de champán que se me acumulan, y en que mi marido como todos los alemanes a mí alrededor, sacan sus fuegos artificiales a la calle y empiezan a darle con los ruidos y las lucecitas esas. Ahí me viene esa especie de incredulidad, de la situación que se provoca. Una montonera de adultos, mis vecinos, en la calle, encendiendo sus fuegos artificiales, pero sin dirigirse la palabra entre ellos! Cada cual para su santo, pero en un asunto que sin público no tiene sentido. Desde hace 18 años que me tienen impresionada. Ahí mismo me da la otra forma de mi tontera, y empiezo a arengar a voz en cuello, como si fuera partido de fútbol, a mi marido. En alemán, por supuesto, aquí la traducción.

“pf! Y eso sería lo que nos ofrece hoy el vecino? Ya mi amor muéstrele no más que el suyo es mucho más grande….. eso! Ve que es mucho mejor…. Déle no más cariño, póngale esa bien grande que compró ayer… ah! Bieeeeeen ¡ y como les quedó el ojo con esa?… uf, no se me achique eso no es nada, ahora van a ver…uf, pero eso no calienta a nadie! Póngale un petardito al asunto…” e cosi via…

Cada año estoy peor porque me he ido entusiasmando. Después de esto, generalmente me siento mucho mejor. Debe ser que mi nostalgia me parece más lógica y comprensible que esa celebración en masa de la individualidad del petardo.

Yo me siento mejor. No sé los vecinos, porque jamás han dicho nada. No ha llegado hasta ahora, ni la ambulancia a buscar a la loca del balcón, ni al día siguiente me ha preguntado nadie nada de nada, nunca. No, si es lo que digo yo, da gusto vivir en un país civilizado!

Y por eso, a cambiar la música de fondo: aquí prometo dejarles la musiquita en cuanto Castpost.com deje de tramitarme. Espero ponerles la pena y el jolgorio juntos y revueltos: como la vida misma.

Feliz año nuevo! Y gracias a Sonia y a Ginger en particular, que el cielo las premie con muchos, muchos hijos, todos varones por supuesto.

los padres de los Vergara

En el lugar donde debería ir una foto o un Avatar que me representara, puse esta semana una foto hecha por Leandro Chavez y aparecida en la Nación.cl

Esta foto resume mis sentimientos la semana aquella. Son los padres de los hermanos Vergara, a quienes miembros de carabineros de Chile mató en una protesta nacional hacia el final de la dictadura. Frente a la desgracia y la injusticia que seguramente no mitigaron ni los años, ni la democracia, ellos se mantuvieron juntos.

Muchas parejas se separan cuando una desgracia o un estrés muy grande los afecta. Pasa que no todos enfrentamos los dolores de la vida igual y a veces nos volvemos incompatibles. A estos dos me los imagino escuchando la noticia de la muerte del innombrable, y me parece ver como se giran y se buscan con los ojos, veinte años han pasado, el cabello es blanco, no necesitan nada ni nadie que les explique lo que sienten, ni lo que deben sentir. Se toman la mano y se besan.

Quedamos los que puedan sonreir
en medio de la muerte,
en plena luz,
en
plena
luz

(“Al final de este viaje”, Silvio)

Se supone que debería decir aquí algo sobre la navidad, y hasta tratar de compartir la nostalgia con uds., de pasar un fin de año más, lejos de mi familia, mis amigos de la infancia, y mi país. Pero en lo único que pienso es que pasaremos la Nochebuena en mi casa con amigos y que son dos hombres y dos mujeres. Las mujeres no me preocupan… pero los dos hombres… ¡mean parados!

Cuando llegué a Alemania casi terminando los 80, no es que creyera que los hombres tenían un impedimento físico para hacer pipí sentados, y que solo se podían sentar si tenían que… bueno, ya saben…lo otro, en fin: cagar. Ta dicho, ya. No, no es eso, es simplemente que no lo había pensado. La verdad es que no me interesaba tampoco. Que cada cual haga como quiera, era mi democrático moto. Si es que después limpia los goteos.

Yo vivía en conjunto con tres hombres, mi marido y dos amigos de él desde los tiempos del Servicio Civil. Los tres se habían negado al Servicio Militar, porque no querían tener que ver con armas o guerras, y se conocieron en el hospital donde cumplían con el Servicio Civil, la alternativa al militar en Alemania. Eran los ochenta y la gente cantaba también por acá canciones que decían que el mundo necesitaba “hombres nuevos”. Y parte de ser hombres nuevos era sentarse para mear.

Llegaron los noventa y se fueron los noventa, y llegó el mentado siglo veintiuno. Yo por el camino tuve la suerte de vivir con un tipo que meaba parado. Entrar al baño se convirtió en una humillación. Por supuesto que hablé con el , y él lo negó: él? un cavernícola? Jamás, él se sentaba. El olor desmentía todas y cada una de sus palabras. Y también las marcas lo hacían, ¡teníamos calefacción de suelo!!!!

Adivinen quién estaba a cargo de la limpieza del water. Claro, yo.

Nunca más repetí lo de que me daba lo mismo. Nunca más me reí de las preocupaciones tan tontas de las feministas del primer mundo. Entendí. Es un problema práctico, y no teórico.

Aquí en pleno siglo 21 las mujeres siguen ganando menos que los hombres por los mismos trabajos, y como además seguimos quedándonos en casa con el primer hijo, seguimos siendo las que limpiamos el water, y los hombres, demás está decirlo, siguen mayoritariamente meando parados.

No todos eso sí. Que se sepa: ni mi marido, ni mi hijo. Ellos se sientan. ¡Faltaría más! Es que, parodiando a don Nicanor Parra, mear de pié o sentado es el verdadero problema de la filosofía. Y de mi navidad.

Feliz Navidad y un próspero año nuevo, a todos y todas.

Pal.

poniéndose de acuerdo

Poniéndose de acuerdo

El Cartel: Aqui se mea sentado!

El tipo: A la mierda con las mujeres!

Como acabo de empezar y aunque trato de hacerlo lo mejor posible, aparecerán seguro algunos problemas por el camino que igual nos sorprenderán a todos.

Por ahora lo de la dificultad para ingresar comentarios fué solucionada. Ya veré que hago con el Spam.

Disculpen las molestias y no aflojen, aquí en principio no hay censura.

En un post en su blog, la cantante uruguaya Laura Canoura, escribe sobre las ganas de que llegue Terminator y la salve de algunos ladrones que hace poco le tocaron en suerte. A veces uno necesita que llegue un súper héroe y la salve. Por lo menos yo, también he tenido momentos así en mi vida.
Me acuerdo perfecto de lo que se sentía tener algún problema con alguien de las fuerzas armadas allá en Chile, en la época esa que uds. saben. Cosas tontas, como que te atropellara un milico de civil y con unos tragos de más. Ahí te quedabas, anda a pedirle ayuda a Superman pa´que te pague la clínica! O como en el caso que me tocó conocer, para que te paguen el entierro.
La situación era tan anormal que nadie sano, y ojo no importa de qué color político sea, puede negar la influencia de una situación histórica así en su vida.
La cosa es que recordando esto, la necesidad de protección que sentíamos en esos años, me vino a la memoria una imagen de primera página del diario: la de superman en el Chile de los 80tas.
Resulta que Christopher Reeves pertenecía al sindicato de actores que en una reunión el año 1987 decidió delegar a alguien para presentarse en una de las protestas- huelgas nacionales de esa época, como apoyo a algunos actores chilenos amenazados de muerte. Y así llegó Superman a Chile, y eso fue exactamente lo que dijo: “me mandó mi sindicato de actores a solidarizar”.
Pocas cosa me producen tanto placer como recordar la foto de primera plana. El chorro de agua podrida y Reeves, alto y ancho resistiéndolo, como Superman! Y la montonera de seres humanos bajitos y oscuros tratando de esconderse detrás de él. Vino, protegió, fué noticia y se fué. De vuelta a su vida y a su destino.
Pero claro, de la vida y sus vicisitudes no nos defienden más que el sentido del humor, ya se sabe.
Supongo que para Reeves ese fue solo un momento. Estoy segura que ni el pudo saber lo lindo que fue, lo lleno de nobleza que él y su gesto fueron en ese minuto eterno. No digo que lo disfrutara, ni que lo buscara, pero lo aceptó. Hacer lo que se debe, es difícil. A ver que digo yo si me manda el sindicato a Afganistán!
Y esto es lo que finalmente me recuerda esa foto que un día de estos encontraré, porque la estoy buscando.