Escucho en la radio una canción de Herbert Grönemayer y pienso que me gustan esas orquestaciones que tienen. Me gustan en el sentido de placer no- intelectual, si es que esto es posible. Les da un toque dramático que me llena. Pienso que todas sus canciones son iguales, y que si no me aburre es porque tiene un hit cada 2 años. Y va a llegar al año 4501 con ese método… entonces pienso que eso me pasa también con las lecturas… igual me pasó a los 15 o 16 con Shakespeare, o ahora con Carver o con Amy Tan o la ciencia ficción en general. Ni madurez, ni apelaciones al uso del intelecto me salvan.

No es una cosa de calidad literaria, o musical. Es que siento como llenan algo que falta, o complacen algo que está allí, dentro mío esperando. A veces, sé de que se trata. A veces, es el lirismo que me eleva y pone palabras a los sentimientos, un llamado a una tristeza antigua y por eso querida (Shakespeare). El placer de pensar, el ser tratada como ser inteligente como lector (Carver). El eterno tema de las relaciones humanas entre mujeres (Tan). O la posibilidad de mirarse con otros ojos, como si todo fuera pasado o todo futuro en la ciencia ficción. Algo interno se mueve y necesito alimentarlo. Obra de arte o comercial. En estos casos me da igual.

Así entiendo porque hay gente, amiga, querida y estimada, a la que le gusta Sinatra, o lee poesía medieval, o música antigua, o Stockhause, o Isabel Allende, o… agárrate Sonia: Arjona.

Después de algunos años o de algunos libros o melodías, se sacia la sensación, o se amortigua. A veces es siempre igual, sigue allí por siempre, de alguna manera determinada. Algunas canciones de Serrat, algunas de Silvio, Hamlet y la escena con el padre de Ofelia, o escuchar algo de Bach en una iglesia. Pero también una canción de la Pausini que me trae un momento muy triste en Santiago. Siempre serán momentos especiales.

A lo mejor podría tener una lista larga con este tipo de placeres, aquí no he anotado la sección comidas, por ejemplo. Pero ya es hora de que les aclare de que va este post.

Todo esto, porque desde hace dos semanas encontré en youtube una de esas “canciones italianas” estilo San Remo que me encantan. Busco momentos para ponérselas a otra gente, me hacen reír y me emocionan, y a veces simplemente me acompañan en un viaje largo en auto, donde las voy cantando, tarareando o lo que se me dé.

Lo que quiero decirles es que no voy a tener paz espiritual si no les dejo el famoso video. A si es que aquí les va. Les presento, una de mis más queridas perversiones, por así decirlo.


Gianni Morandi y Gianna Nannini – “In Ginocchio da te” LIVE 1999

(Y Thomas ya de rodillas??? eso si, con anillo en mano… Chiara este no ha mirado ni pa´lado, pero que se arrodille igual! Foto!)

In ginocchio da te

Io voglio per me le tue carezze
si, io t’amo più della mia vita !
Ritornerò in ginocchio da te,
l’altra non è
non è niente per me,
ora lo so
ho sbagliato con te
ritornerò in ginocchio da te

e bacerò le tue mani amor
negli occhi tuoi
che hanno pianto per me
io cercherò
il perdono da te
e bacerò le tue mani amor.

Io voglio per me le tue carezze
si, io t’amo più della mia vita.

Io voglio per me le tue carezze
si, io t’amo più della mia vita