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AVISO: si hacen click sobre los nombres en azul, y que estén en un texto o comentario, podrán ver los videos de las canciones mencionadas.

Yo siempre diferencio entre amor y amol. El amol es relativamente fácil de encontrar, una va y se escucha una canción del estilo Roberto Carlos (dénle nomás), y ya! El corazón se nos destroza, y el personaje en cuestión podría curarlo, si quisiera, con dos palabras. Generalmente, si estamos en el caso de la canción, no nos queda otra que recoger los pedacitos y tratar de pegarlos con saliva… o lágrimas. Algunas lo tapan de poemas, y otros de humor. Según lo que nos dé el cuero.

Ahora si con el personaje en cuestión nos damos mutuamente el si se inicia un camino hacia un sentimiento distinto, ese que tiene que madurar con los años y la experiencia en común, que no se puede inventar y que lamentablemente tiene que ver con resignarse a ser lo que se es, y a tomar lo que se ofrece. Ese sentimiento que tiene que ver con el constante misterio que es para nosotros la vida ajena, pero también con la desilusión de que el otro no es un sueño hecho realidad, sino un tipo de carne y hueso que a veces no es capaz de cambiar para bien la más pesada de las costumbres… igual que nosotros.

El problema es, cómo se inicia el asunto y cómo se mantiene en el tiempo. Parece que lo segundo es más misterioso que lo primero. Lo primero puede ser un poco de amol y un poco de ganas de no estar solo, o del placer de la compañía y ya. Mejor si le agregamos erotismo. A veces con solo erotismo ya se inicia el encuentro.

Segunda parte entonces, después del romanticismo y el erotismo. Aquí es donde una empieza a preguntarse: ¿Qué….qué es lo que tienen esas parejas que siguen juntas después de tanto tiempo. Haciendo salvedad de las que obviamente lo único que tienen en común es la neurosis.

Les di una vuelta a mis amigos desde esta perspectiva, todo por el bien del blog y sus lectores claro, y se me presentó una interesante muestra de parejas estables y aquellos que la buscan aún.

Resumiéndoles las observaciones, parece que al inicio del verdadero inicio, o sea, después de la etapa del amol, lo primero es la sensación de haber tenido “suerte” de encontrar al otro. Si esto no se produce, la relación será por lo menos tortuosa y sufrida… lo que para mi la mantiene en la sección amol, y la hace un poquito neurótica, porque ¿quién se queda con alguien que no está decidido por nosotros? ¿Con alguien que no cree que “seamos”?

Después de este punto número uno, creo reconocer además las siguientes experiencias:

2. haber pasado por momentos duros en los que el otro fue una ayuda y un apoyo

3. aceptar que en momentos duros, el otro no fue ni ayuda, ni apoyo

4. el tiempo que fue pasando y convirtiendo al otro en testigo privilegiado de nuestra vida, como un compañero de banco en el colegio

5. como se dice en alemán: la sensación de que con esa persona “podrías robar caballos”

6. aceptar que el tiempo de la pasión total pasa, y que lo que queda vale la pena

7. que haya momentos de pasión, de vez en cuando… y si no hay se los inventan

Y por supuesto también esta el momento en que descubrimos que el otro, es eso, otro, que cambió, que no es el que era, que nunca volverá a serlo y aquí llegados a este momento, o algo nos dice que este nuevo es también interesante y hay destellos de lo que fue y nos volvemos a encantar, o nos damos cuenta de que no tenemos nada en común: nada. Aunque produzca dolor, tarde o temprano, a veces con hijos y años de convivencia, uno sabe que por más que duela uno no se vende ni siquiera al amor y que incluso después de todo lo vivido juntos es el momento de arrancar.

Se aceptan opiniones, experiencias y consejos.

 

Nota:
Esta canción de Lluis Llach, es una manera muy linda de pedir que te digan que si. (Y si llegan a pasar la Barbie o el Bart por acá, que me perdone de antemano y agreguen lo que tengan que agregar) La traducción, por así llamarla, es solo provisoria… es para que Anaik no se nos quede colgada, y yo pueda publicar.

Si em dius adéu,
si me dices adios,

vull que el dia sigui net i clar,

quiero que el día siga limpio y claro,
que cap ocell
que tampoco los pájaros
trenqui l’harmonia del seu cant.
corten la armonía de su canto.
Que tinguis sort
que tengas suerte
i que trobis el que t’ha mancat
y que encuentres lo que te faltó

en mi.

en mi
Si em dius “et vull”,
si me dices te quiero

que el sol faci el dia molt més llarg,

que el sol haga el día mucho más largo,
i així, robar
y así, robar

temps al temps d’un rellotge aturat.
tiempo al tiempo de un reloj roto

Que tinguem sort,
que tengas suerte

que trobem tot el que ens va mancar

que encuentres todo lo que nos ha faltado
ahir.
ayer.

I així pren tot el fruit que et pugui donar

Y así toma todo el fruto que te pude dar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà.
el camino que, poco a poco, escribes para mañana
Què demà mancarà el fruit de cada pas;
Que mañana faltará el fruto de cada paso;

per això, malgrat la boira, cal caminar.
pero …, disipar la bruma, al caminar

Si véns amb mi,
si vienes conmigo

no demanis un camí planer,
no pidas un camino llano,
ni estels d’argent,

ni estrellas de plata,
ni un demà ple de promeses, sols
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poc de sort,
un poco de suerte,
i que la vida ens doni un camí
y que la vida nos dé un camino
ben llarg.

bien largo.

El niño juega. Saltando y blandiendo su espada de goma, habla con lo que está delante de él. Puedo ver que la lucha es contra algo grande: el niño mira hacia arriba. Cae herido y se levanta. Ánimo y valor, concentración, confianza y diversión.

Es divertido verlo con su escudo y el collar de su abuela, el que fue alguna vez un collar hippie, hoy es el medallón del príncipe. Mi príncipe azul marino profundo.

Se ve que es uno de esos juegos que lo divierten y no le producen conflicto. Juega solo.

Mi hijo se gira, y me ve:

– Soy un príncipe y cuando sea grande, me voy a casar con una…, una…

Cuesta a veces que las palabras estén a la altura de nuestros pensamientos. Trato de ayudar.

Una princesa…

¡No! Una…

Una reina…

¡No!… no importa si no es princesa… pero ¡ella tiene que matar los dragones conmigo!

Pienso que la falta de la palabra para “Ritter”, caballero andante, en femenino lo ha hecho formular un deseo muy bonito. Pienso que no se me tiene que olvidar recordarle su deseo cuando crezca, y la vida le presente el par de dragones que le tenga preparados.

Egoistón Fuenzalida, Egon para su mamá y familiares cercanos, tenía el problema de no poder ponerse en el lugar de otros.

Si alguien decía voy a cocinar, el respondía: “no tengo hambre”. Y si le regalaban un juego cualquiera no le gustaba tener que repartir piezas o compartir dados. A Egoistón Fuenzalida le gustaba la paz del hogar, de SU hogar y ya.

Por esto mismo, su mamá que lo quería bien, decidió inscribirlo en algo en lo que tuviera que aprender a compartir y convivir con otros. Egon, le dijo, ¡te inscribí en fútbol! Y Egon respondió: Yo voy, listo nomás, pero yo no llevo la pelota.

Lo primero que pasó, llegando al entrenamiento, es que se descubrió que Egoistón era una maravilla de habilidad futbolística. Cuando agarraba la pelota no había forma de quitársela. ¡Qué manera de correr!, ¡qué manera de jugar con la pelota!, mareaba a cualquiera.

El problema se presentó cuando se trataba de meter goles. El quería meter todos los goles, no dejaba a nadie más, incluso le quitaba la pelota al contrario frente a su propio arco y metía los goles él. O sea, autogol, pero de Egoistón.

Incluso cuando lo ponían de arquero, era genial, hacía contorsiones y saltos nunca vistos para quedarse con la pelota, lo malo es que no la devolvía y se acumularon todas las que había en su arco y ya no se pudo seguir jugando.

El entrenador tuvo que reconocer que no había nada que hacer y lo sacó de la cancha. Muy a su pesar. Que los demás alegaran que no dejaba jugar a nadie, era una cosa, pero lo de los autogoles era inaceptable.

Egoistón siguió yendo a los entrenamientos, es que a parte de egoistón también era cabeza dura. Y además tenía la esperanza de por lo menos quedarse con las pelotas que salían fuera del campo de juego.

En fin, así llegó el tiempo de los torneos y su equipo llegó a la final de las finales. Y Egoistón en el banco de los suplentes de los suplentes. El último partido (de los últimos). Ya no quedaba más tiempo, se estaban jugando los descuentos y les faltaba un gol para coronarse campeones de la provincia.

Era una decisión de segundos y el entrenador sabía que Ego lo lograba, pero si lo ponían cerca del arco contrario, el riesgo de autogol era latente. El entrenador se la jugó, hizo entrar a Egoistón justo en un corner, Egoistón voló y metió la pelota en la primera red que pilló, afortunadamente la del equipo contrario. Esta vez nadie le discutió la pelota. Ahora, llevarse la copa del campeonato pa’ la casa fue lo que definitivamente terminó con su carrera de futbolista. ¡Y con lo talentoso que era!

También disfruto de quedarme callada.

Digamos que esto es como un claro del bosque, y que yo estoy sentada al medio (faltaba más! el bosque es mío, a quién querían al medio? al Bart con sus platillos voladores?, pst!)

Yo no voto aunque lleve 18 años en Alemania porque, al contrario que en Chile por ejemplo, los extranjeros no tienen derecho a voto. En realidad no he votado nunca, porque cuando se realizó el plebiscito con él que él innombrable, se hizo para el lado en mi país, yo decidí no inscribirme y por lo tanto no pude votar. Las sacadas de cuentas de los partidos políticos en relación a participar o no, me tenían aburrida y yo seguí mi conciencia. No tengo la impresión de haber sido necesaria ni en esa época, ni ahora.

Pero el tema de la democracia y de la democratización, de la vuelta a las democracias y de la ampliación de la democracia, de la transición a la democracia es algo que me persigue, como a la bailarina rusa de “La consagración de la primavera” de Alejo Carpentier. Esta se arranca de la revolución rusa, para enamorarse en París de un francés que va a la guerra civil española con las brigadas internacionalistas, donde lo matan y ella conoce a un cubano, segunda guerra mundial de por medio, rematará en medio de la revolución cubana. Siempre tratando de mantenerse al margen, siempre tratando de hacer su vida sin la política. No podrá.

Yo no soy de derecha, es más soy de izquierda. Es decir, fluyo en el río de acontecimientos históricos que llamamos la “izquierda”. Me hago cargo. Pero el día que asumió su puesto Angela Merkel, la primera canciller MUJER de la República Federal Alemana, una mujer de la CDU, la democracia cristiana alemana, es decir de derecha, y por quién espero mi marido no haya votado (al respecto tengo una duda que tiende a ( –) infinito, disculparán pero el cero se me queda corto), senté a mi hijo frente a la tele y le dije: esa es la primera mujer en ese puesto en la historia de este país, este es un momento histórico y fíjate bien, porque así se amplía realmente la democracia.

Ayer, 6 de marzo, con motivo del aniversario del Ministerio de la Mujer aquí en Alemania, la tipa se lanzó una frase que me hizo pensar en Bolivia, donde, antes de que me alcanzara mi destino de dueña de casa alemana, y/o a mi se me acabaran las fuerzas para luchar en contra, en mi práctica profesional conocí un par de mujeres sindicalistas y sus historias.

La Merkel dijo que para que una mujer llegue a ocupar un puesto como el de Alcalde de la ciudad de Frankfurt, los hombres debieron estar convencidos de que no se podía ganar.

Justo así llegaron esas dos sindicalistas bolivianas a los puestos en que yo las encontré. A una de ellas, dirigente de los empleados de la Universidad, la habían inscrito en la lista porque faltaban nombres y ella se enteró por un parlante que iba en ella. Nadie le preguntó si quería. Otra era una obrera a la que encerraban con candado los domingos el dueño de la fábrica. A esa la necesitaba un sindicalista nacional para mostrarla frente a un ministro y la hizo elegir por las otras como representante. Lo que pasó después no se lo esperaron los hombres, la sorprendida, habló con su marido, quien la apoyó porque los niños ya estaban grandes y ella asumió su cargo, porque ¡salió elegida!!! Y la segunda, una chica joven a la que sus padres le cuidaban el niño que tuvo soltera, le dio por informarse y llegar a la cita con los del respectivo ministerio con ¡una opinión propia y metas de su grupo de trabajo!! En ninguno de los dos casos los sindicalistas se alegraron, pero tuvieron que asumirlas. ¿Qué será de ellas? No sé, porque yo tuve un hijo y la vida en un país donde hay 3 niños por un lugar de sala cuna no es un dulce en la boca menos siendo extranjera y yo, lo reconozco, no soy una luchadora. Les perdí la pista.

“Cuando cayó el muro, yo estaba preparada para cualquier cosa, había estudiado Física, siempre trabajé entre hombres, pero que el tema de las mujeres iba a tener otra vez significado en mi vida, realmente nunca me lo esperé.” Dijo ayer la Sra. Canciller de la República Federal de Alemania. A ella como a la de la novela, como a mí, un tema nos alcanza. El de ser mujer la alcanza, la alcanzó, nos alcanza y nos seguirá alcanzando aunque arranquemos. En una de esas si el tema lo hubiera sido un poco antes para muchas de nosotras, a lo mejor nuestras hijas no tendrían tanto que luchar como nosotras mismas, simplemente para tener el derecho a buscar la felicidad. Lo que, de paso, liberaría también a la otra mitad.