Asterisko y sus micros

(Y micro tuvieron…click para ver de donde viene el monito.)

Hay problemas que sorprenden con su resiliencia. Me acaban de sacar un pequeño tumor benigno que yo misma me provoqué al tratar de “operarme” una pequeña herida en la pierna. Me sorprendió que siguiera creciendo después de tantos años de la fallida operación. Es que la protuberancia que me quedó siempre podía ser pasada a llevar por botas, o en alguna actividad deportiva.

Pero en realidad de la resiliencia en la que yo pensaba hoy es en la de ciertos conflictos sociales que según pasen de nuestro lado del pensamiento o del lado contrario, son utilizaciones de ciertos grupos, o son reapariciones en escena de conflictos nunca solucionados. Los”malos” los utilizan. Si son los”buenos”, sólo es un exabrupto justificado de la ciudadanía.

Lo digo porque en su último columna de opinión en nacion.cl, Marco Antonio de la Parra, siquiatra y escritor teatral chileno, persona de opiniones inteligentes e interesantes, habla de las manifestaciones callejeras en el día del “Joven Combatiente”, como la utilización de la juventud por grupos organizados, y la compara con la utilización de la derecha en España, el PP, de las heridas de la guerra civil, en cuanto a la existencia de una única España, que sería destruida si se tiene la posibilidad de reivindicar la existencia de las distintas naciones con sus culturas, con sus idiomas y con su incorporación traumática o no a lo que es ese país llamado España hoy en día.

El problema es que si el PP puede utilizar esta vieja cuña entre las distintas naciones en España, es porque siempre se solucionó el tema haciéndolo tabú. Si bien no en la discusión de la calle, pero si de la agenda política. Que las autonomías hayan avanzado en sus derechos frente del poder político central, no significa que el proceso se haya hecho con la participación de las naciones incluidas en España. Por lo demás es lo mismo que dice el PP, pero culpando al otro: que Zapatero puso el tema de las naciones denuevo sobre la mesa y por eso España como unidad pasa por una crisis. No ahondo más porque tengo respeto por una problemática que no tiene lugar en mi país sino en el de otros, y que yo no manejo al dedillo. Opinión tengo. Como sobre Cuba o sobre Alemania o sobre Argentina, hasta sobre Haití tengo.

Ahora como chilena, me sigue asombrando que en el día del “Joven Combatiente” gente tan inteligente y preparada, como Marco Antonio de la Parra no se acuerde que este día es el aniversario del asesinato de los hermanos Vergara en Villa Francia. Me asombra porque a tantos años de distancia y de Democracia, recién ahora hay novedades de parte de la justicia que permiten vislumbrar una condena, aunque sea moral del asesinato en manos, nada menos que de los mismos que hoy aparecen como víctimas: Carabineros de Chile.

Lamentablemente no podemos borrar las experiencias de la gente con la justicia y las instituciones con un: y ahora estamos en Democracia, estos no son los de antes. Especialmente si la justicia se ha demorado decenios en llegar, especialmente si muchos de los que deberían haber respondido ante la justicia están pensionados con las mejores pensiones que el antiguo sistema era capaz de ofrecer. Estos detalles por obvios, y siempre presentes, se les olvidan a los analistas. Pero quien quiera realmente terminar con este tipo de manifestaciones violentas en las calles van a tener que pensar en algo más que en pedirle a los padres que paguen por los daños cometidos por sus hijos. ¿Cómo andaríamos con el inicio del pago del daño que les producimos a nuestros hijos por no asumir nuestras responsabilidades sociales y políticas primero?

Para el articulista, como para muchos otros, incluso para mi, la forma de la protesta es sorprendente en un país que ha recuperado la democracia y que pasa por un buen momento económico. Me sorprende que incluso en ese momento no se haga ninguna relación entre los grupos que desordenan nuestra visión de nosotros mismos como país civilizado, y los aprendizajes de justicia y violencia que hemos hecho en el pasado. Marco Antonio de la Parra es siquiatra, me extraña que no los vea.

Yo pienso que habría que preguntarse ¿quién le da tantísimo poder a estos grupos que menciona de la Parra, y que en las elecciones presidenciales no alcanzan el 5%? Los mismos que con la ley electoral del innombrable no pueden tener representación en el parlamento, que a pesar de haber luchado en contra de la dictadura hoy ni siquiera son considerados dignos por los partidos en el gobierno, de participar en la democracia.

Dicen que lo que esta vez raspó la herida fue el transsantiago, el nuevo modelo de locomoción colectiva en Santiago de Chile que implica un cambio cultural y un gran desafío a los empresarios del transporte y a la capacidad de organización de las instituciones públicas, y que al parecer no ha dejado conforme a nadie. Y la bonanza económica, que algunos quieren empezar a repartir, sin pensar en el futuro de la economía.

Que este desmadre callejero alegró a la derecha, hoy en la oposición, y que los medios, que en Chile son un monopolio, orquestaron, si. Que se habla de desgobierno porque es la típica crítica a Bachelet por ser mujer y estar eternamente teniendo que demostrar fortaleza y mano dura, si.

Hoy fue eso y mañana será otra cosa, lo que si veo en común con el tema de las nacionalidades en España es la eterna disponibilidad del día del “Joven Combatiente” para el forcejeo político.

Si nos preocupa realmente la juventud como el “futuro de la patria”, y nos molesta los que quieren arreglar el asunto a molotov en mano, sería hora de que empecemos dando ejemplo democrático integrando realmente a todos al Parlamento. Por ejemplo.

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