Tengo una conocida lejana, que es capaz de hacerle análisis sicoanalítico profundo a cualquiera, a la distancia y por control remoto. Ella se basa en los muchos años de psicoanálisis que se ha mandado al cuerpo. Yo le respeto la opinión porque ganarse su base argumental, en lo económico y en lo personal le ha salido recaro.

Y tampoco voy a negar que, como no tiene problemas de compartir las intimidades de otras personas con el mundo, todo por el bien del análisis psicológico claro, y el avance y la evolución personal del que escucha, yo he podido disfrutar de su colección de casos. Y no me siento demasiado mal de que me guste escuchárselos porque sé fehacientemente que yo soy uno de los más citados. O sea pago entrada y no barata.

Demás está decir que las conclusiones que ella saca son harto personales, harto intuitivas y que por eso no voy a ponerme a discutírselas, ni aquí ni en ninguna parte.

En fin, que el otro día vino y me contó lo que le había pasado a la señora esta cincuentona y regia, dueña de Boutique y antigua modelo, la misma que se casó de joven con un ludópata que se arruinó él primero y después a ella, antes de terminar mal, muy mal, peor incluso… esta señora se había llevado, igual que esta chica, en psicoanálisis decenios buscando salvarse de su tendencia a meterse con tipos con adicciones… esta conocida lejana mía, la había apoyado mucho con algunas direcciones de sicoanalistas, y por supuesto con el repaso de cada sesión y el desmenuce de cada nuevo descubrimiento hecho en la sicoterapia.

Pero lo último que había pasado era la solución final al caso, y mi conocida lejana, estaba absolutamente excitada por el desenlace: la tipa se había enamorado, como siempre, de un ludópata, pero este tenía TANTO dinero que ya no era problema.

Mi conocida lejana estaba plana con la noticia, porque esto significaba que si no te logras liberar de la neurosis y te das a ella con tutti y sin complejos, lo único que tienes que tener en cuenta es en hacerlo bien. Dice ella.

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