Cuando una se pone a escribir se da cuenta de que sí, que en el fondo siempre hay un par de temas que siempre estuvieron ahí y que van a seguir estando. Es una especie de repetición y también de persecución, me pasa con lo de ser mujer. Y lamentablemente, se los digo en serio, con el tema de la dictadura.

Y es que soy de los 80tas, de esa oscuridad reinventada y modernizada por un régimen dictatorial que logró convertirse para la historia de la humanidad en el paradigma de la crueldad no solo de las dictaduras sudamericanas, y que hasta el día de hoy me sigue entregando a gotitas su veneno.

El 15 de junio se conmemoran los 20 años de la masacre de corpus cristi, o como le llamaron los servicios secretos, de “la operación Albania”. Ese día – y me enteré ayer de los “detalles”, leyendo un diario chileno- se llevaron a algunos de los participantes en la resistencia chilena, los torturaron y después los mataron haciéndolo todo pasar por un enfrentamiento armado. Allí cayó un compañero mío de universidad. Han pasado 20 años, y su hijo hoy tiene más de 26, creo. ¿Qué edad tendría Ricardo Silva entonces? 28? Quizás.

Resulta que a Ricardo es imposible recordarlo, verlo en mi cabeza, sin pensarlo con una cervecita en mano o tirados en el pasto guitarreando, o flirteando con alguien (era bastante buenmozo). Es imposible no recordar el total asombro que nos pegó en la cara la mañana que llegamos a la facultad y nos estaba esperando la noticia. Muchos de los que andábamos metidos organizando lo que fuera en contra de la dictadura, nunca lo creímos en primera fila, por sus responsabilidades de padre y su matrimonio. Sabíamos que se contaba con él, pero no pensamos que hacía rato estaba bastante más allá de lo que, por lo menos yo, me atreví nunca. A lo mejor el diría que justo por sus responsabilidades de padre.

Tengo clarito que es por gente como él, que hoy en Chile hay “democracia”, aunque nos quieran hacer creer cualquier otra cosa. Las comillas van, porque no hay nadie, ni preso siquiera por estos crímenes. Solo un militar está en prisión y por otro delito, demás está decirlo, de la misma calaña.

Pero así no es la vida, así no es mi vida por lo menos. Quiero decir que también se contaba con él para participar en el “Mr. Culo” que organizamos, aunque tuviera que pedir una billetera para tener algo que mostrar- era reflaco, el flaco- o se contaba con él para el grupo musical que formamos, y el se ponía al lado mío porque decía que sino desafinaba, y hasta conté con él una vez que mi Mamá y yo tuvimos una tremenda pelea de las silenciosas, eso si, y fue Ricardo el que me pagó la matrícula. No sé si me entienden, no sé si soy clara, pero con Ricardo se podía contar.

Así si es mi vida, así es la vida aún cuando no miremos lo que no queremos ver. Mi vida es una mezcolanza de hechos tristes y hechos alegres, es divertida y aburrida. Así es. ¿Ven que no lograría jamás NO hablar de política en mi blog?

El 15 de junio habrá un montón de gente en Buenos Aires tomándose hasta el pulso, espero, y riéndose y contando anécdotas y, espero, se acuerden de mí para bien. Ellos celebrarán el día internacional del comentarista de blog. El día 15 en Santiago de Chile habrá un grupo de gente cantando, leyéndose poesías y mostrándose los hijos, en la Facultad de Farmacia de la Chile. Entre ellos estará el hijo de Ricardo. Se van a reír, y van a pasarlo bien, aunque una vez más tendrán que pasar por recordar que si Ricardo no está, es porque lo mataron. Van a descubrir una escultura en honor de Ricardo. Espero que en Santiago también se me recuerde para bien.

Yo por mi parte, ese viernes, voy a participar de una comisión de vecinos que se organiza para que nos devuelvan una plaza de juegos para niños en mi barrio del Östeberg, y voy a llevar al mío a sus clases de música a la tarde, ah! Y voy a lavar el auto que ese día me toca devolverlo. Y a la noche, a ver si salgo con una amiga, con ella me puedo tomar una copita y recordarlo todo, en una sola sopa de vivencias sin que se me caiga nada, nada. Así no más es la vida, o por lo menos la que a mi me toco vivir.

Ricardo y Cristian Ricardo y su hijo, Cristian.

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