Adrián duerme en una cama alta, eso quiere decir que queda cerca, muy cerca del techo y además está en una esquina.

Hace un mes o algo así llegó a vivir a esa esquina una araña. Yo la vi tejer su red y sentarse a esperar mientras le leía algún cuento a mi hijo antes de que se durmiera, o cuando subí a darle el beso de las buenas noches, o cuando conversábamos el día en la penumbra de la habitación a medio iluminar.

Alguna vez por hacerle una broma, le pregunté por su “amiga” y él me comentó que tenía un huevo y que pronto tendría hijos, así es que no la podíamos sacar.A mi me dió risa, y dejé que la cosa siguiera su camino. A ver cuanto aguanta este niñito al lado de una araña. Incluso la araña cambió pellejo en este tiempo y ahí quedó colgando. Yo y Adrián la mirábamos hacer.

Hoy por la mañana me metí en la cama de Adrián a leer, los dos somos de despertar temprano y mi marido no. Después de un rato pensé en la araña y su huevo y le pregunté al niño que donde estaba, porque en su lugar solo quedaba una telaraña mal hecha y llena de pelusitas. El me dijo que sus hijos ya nacieron y que ella se había ido, y que seguramente estaba muerta y que ahora estaba esperando que las chiquititas se fueran solas. Yo le dije que esas pelusas no eran arañas, sino mugre y que ya era tiempo de pasar la aspiradora. El alargó su dedito y tocó despacio la telaraña y Oh! las pelusitas se movieron en todas direcciones, para volver a parase dentro de la telaraña en otro lugar.

Mi hijo dijo que él pensaba que era mejor así, que la araña madre se hubiera ido, así las chiquititas no tienen que apenarse de verla muerta. Verla muerta sería triste para las chiquitas. A él le pasaría igual conmigo. Hablamos entonces de que mi experiencia es que acompañar a tu gente a morir es tranquilizador, que no es como él cree una cosa mala, aunque entristezca.

Pero Adrián dice que está bien que la Mamá araña se haya ido, y que ahora él está ahí para protegerlas. Lo que más ilusión le hace es que cuando se vayan van a tener que descolgarse con sus hilos. Además son algo así como 25 arañitas y eso, como se sabe, no es nada para un huevo de araña.

Y ahí estoy yo con 25 arañas chiquititas sobre la cama de mi hijo. Y saben lo que más me preocupa? la inmensa fragilidad de esas arañitas.

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