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Estimados lectores:

Ando un poco complicada con algunos trámites que deberían ayudarme a cosas de trabajo y otras yerbas, típicas de la existencia real y que uds. entenderán. Por eso este blos será actualizado recién el próximo fin de semana, puntualmente.

Sin otro particular, les dejo un besote a los que comentan y a los que no comentan, a los que mandan mail y a los que google los trae por acá sin consideraciones mayores cuando lo que uds. buscaban era algo sobre “peinados raros”. A mi sobrina por supuesto también un beso, y al par de amigas desde Alemania (tres) que por aquí pasan. Eso sería.

Pal

Siempre que pienso en mi patria, pienso en una canción de Victor Manuel que escuché hace muchos años y que decía algo así como: “…si un día miras a los ojos de la patria/ di que la quieres, pero no puedes soportarla…” Y el hablaba de España.

Dicen por ahí, siempre denuevo, que los chilenos somos patriotas. Pero no me lo dicen en el sentido del amor al lugar donde uno nació y creció, y donde conoció a la gente que fue importante en la formación de uno como persona, como en el poema que ya nombré por aquí de Heine a su patria… o como para el colombiano ese del avión en la misma historia, tampoco se habla del patriotismo como el sentimiento que se tiene cuando se vuelven los ojos hacia el lugar que uno considera parte de uno, como sería un brazo o una pierna… se puede sentir orgullo de un pié? no sé. Yo no creo.

Es más, uno a veces no está orgulloso de su mamá y sin embargo la quiere, y le hace bien querer a la vieja. Aunque ningún pedazo de tierra por muy bonita que sea vale la vida de mi mamita, eso si lo aclaro desde ya. Y de la mamita del vecino tampoco. Por eso mi idea de patria no tiene mucho que ver con la del orgullo y la bandera y no me tocó vivirla en mi medio ambiente tampoco.

Además, reconozco que desde mi sector ciudadano incluso viene una especie de perversión y placer por hacer polvo y nombrarle todas las taras al conjunto de seres humanos nacidos por allá. Ayude en algo o no. Incluso llegando a no ser demasiado distante de la teoría en el otro polo del espectro social, que nos habla de la “mala raza”, de la flojera nacional como la culpable del subdesarrollo, que siempre estamos a punto de superar y que sin embargo nos termina ganando.

A mi siempre me ha parecido el tipo de patriotismo a la del innombrable, una cosa totalmente ajena y muy lejana de los que me rodearon, que sin embargo estaban igual muy interesados en construir un país… mejor, con justicia y libertad.

Claro que mi país, seguro ya no existe, porque hace casi 20 años que me fui y todo, todo cambia… y sin embargo, y sin embargo, esto que encontré en la momia roja es típicamente chileno… se los juro!!! nadie más podría ser así de cruel con el conglomerado de gente que vive por allá abajo. Nadie.

Hacer click y verán de que hablo

PREGUNTAS

¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?
¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!
¡Y espero con ansiedad la respuesta!
Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.
Si pasas hambre, no puedo darte de comer.
Así que estoy como fuera del mundo,
perdido, como si te hubiese olvidado

Elvis Costello interpretando a Brecht/ Weil

Lost in the stars

Se va llenar el mundo con escritos y opiniones sobre Doris Lessing. No es para menos, esta mujer de más de 80 años acaba de ganar el premio Nobel de literatura. Me sorprendió mucho, y me alegró.

No es que sepa muchísimo de ella, es simplemente que la leí. Ella y yo tuvimos una relación. Yo su lectora, ella la productora del texto. Y Doris Lessing metió así en mi cabeza un par de escenas y un par de pensamientos que me acompañan, hace ya algunos años.

Esto al margen de si es o no una buena escritora. Además ya que le dieron el Nobel tan mala no puede ser, sobretodo porque no hay ninguna razón política para dárselo a una mujer como ella, ni menos a estas alturas, cuando hasta ella misma se debe haber olvidado que alguna vez fue comunista en una colonia inglesa en África. ¿O no? Y el feminismo no está tampoco de moda, y no sé si ella se define así. No sé.

Por otra parte a mí si me gusta la Lessing. Me gusta mucho. No se lee fácil, porque si ella perdió dos hijos que dejó en Rodesia por no transarse- como yo lo interpreto, claro- veo difícil que fuera a darle por transar con sus lectores. Yo creo que es una de esas escritoras que escriben lo que sienten que deben escribir- esto, también opinión personal.

Siempre me pareció misterioso como fue capaz de abandonar a sus hijos allá, cierto que los dejó con el padre, pero… En su autobiografía no hace concesiones, no nos llora la pena. Cuando en una entrevista se lo preguntaron ella respondió: “¡me parece tan tonto que me lo pregunten! Por supuesto que fue dolorosísimo. Pensé que cualquiera lo sabría” No mucho más. No es textual es lo que recuerdo haber leído.

Así es como yo la leí, tratando de sentir detrás de las palabras, y tratando de no ser una lectora que no entiende nada si no le explican todo, si cada escena no es divertida, si después de leer no puedo resumir de un salto que fue lo que me pasó por la cabeza al leer el libro. No es que no me guste leer sin esfuerzo, es que no es necesario que todo sea fácil, lo importante es la obra en su totalidad. Para mí.

Recuerdo el “el cuaderno dorado” (1962) como algo que me esperaba y me daba vueltas, me hacía reflexionar, que me repugnaba y fascinaba. Lento pero seguro.

Ella escribe sobre experiencias personales y femeninas- no de experiencias personales OJO, usa su biografía de una manera que nutra a su texto, en este libro. Debe ser esto lo que me gusta tanto en ella y que me fue especialmente evidente en lo escrito porque lo primero que leí fue su autobiografía.

La experiencia de las colonias europeas en África y Asia, es algo que no termino de entender. No entiendo como pudo dejar atrás ese país africano. ¿Se sentirá inglesa? Ella nació en India, según recuerdo, pero su infancia y juventud están allá. Los ingleses, eran sus padres.

Es difícil de aceptarles a sus personajes tan llenos de humanidad los errores, menos siendo estos mujeres, pero este es el ejercicio que me hace hacer esta escritora. El salto fuera de la moral obvia, que en especial a nosotras las mujeres nos rige con dureza, y seguir leyendo porque sin ese paso no hay historia, ni libro, ni literatura y por lo tanto no hay Lessing como experiencia.

Estoy pensando, por ejemplo, en una mujer embarazada que se va con un amante casado a Sudáfrica… y ya no sé si fue un personaje literario o parte de su propia vida. Es dura la Lessing, tan dura como la vida de cualquier mujer que eligiera su camino en el tiempo y las circunstancias que le tocaron a ella.

Me alegro por las horas que van a pasar las viejas de la esquina de mi casa en su “circulo literario” tratando de entender. Jajajajaja. Perdón, no es que me alegre que la Lessing sea difícil de entender para estas señoras a las que la decadencia de su imperio no es evidente, sino que me da alegría que alguien que se atrevió a escribir como ella se atrevió “gane”. Porque a veces en literatura no es solo la historia lo importante, sino COMO se cuenta también y al final es su proyecto y de ningún otro, el de Doris Lessing.

Estoy sentada frente a ella. Es Decir, estoy sentada frente a ellos, pero es ella la que me habla.

Me entero entonces de que conocen a Denisse y a Rob desde hace años. Rob y su marido juegan al fútbol todos los domingos y allí se conocieron los cuatro, aunque fue durante el tiempo de la separación de Denisse y Rob que se acercaron realmente. Rob necesitó apoyo y ellos se lo brindaron.

Denisse es una gran mujer, agrega.

– Mi marido y yo nos alegramos mucho cuando volvieron, y también cuando nació su primer hijo… Si, todas las parejas tienen sus problemas, pero lo importante es superarlos, como Denisse y Rob, remata.

Yo la miro, la escucho y pienso que es una mujer cuidada y bella. Debe estar cerca de los 60tas. Es, para mí, la típica esposa de profesor universitario alemán. La falta de problemas económicos a lo largo de su vida adulta- o tal vez lo contrario, pero a buen nivel- se le nota. La mayoría de las parejas presentes en la fiesta, son menores, mucho menores. Haciendo salvedad de los padres de Rob y Denisse.

La mujer del profesor me mira todavía con los recuerdos perdidos en el tema de la separación y de la reconciliación, y me dice:

– Yo también… nosotros también, como ellos, estuvimos a punto de separarnos… pero no al inicio de la relación, como les pasó a ellos, sino mucho más tarde, cuando los chicos se fueron de casa a la universidad… los dos teníamos otras parejas… yo me enamoré, me enamoré mucho… fue difícil volver a mi matrimonio… todavía no sé como lo logramos…

Su marido la mira sin hacer comentarios. Asiente. No parece molesto con lo que cuenta su esposa, más bien, me dan los dos la apariencia de paz. Ella agrega entonces que todo fue poco a poco volviendo a su cauce después del sufrimiento. 34 años de matrimonio, cuenta. No sé si debo felicitarla, felicitarlos.

Denisse se acerca y toma su hijo recién bautizado y dormido en mis brazos y me anuncia que debe amantarlo ahora, que así podrá seguir dormido, que el horario se les ha revuelto. El niño mayor viene detrás a exigir atención, es ahora que la quiere, quiere mostrarle que también puede subir la escalera solo, como los niños grandes. A ese déjalo ahí! Le ordena. Denisse trata de hacer las dos cosas. Denisse trata de dar en el gusto al mayor y ocuparse del menor. Ya se sabe, ella es una gran mujer.

En cuanto me saca el niño me paro y me voy a saludar a Andrea. No es que huya del profesor y su mujer, pero tampoco tengo ganas de quedarme allí sentada toda la tarde.

Andrea está hoy con su pareja, es una chica tan bonita como ella. Dos mujeres de treinta lejos de la etapa de los estudios en la que nos conocimos. Le ha ido bien a Andrea, tiene un trabajo que le gusta y una chica que parece, además de bonita, inteligente y simpática. Las saludo y me confundo, Andrea no me la presenta como su pareja, ni novia, ni mujer… no entiendo… ¿tendré cara de conservadora con mis niños y mi quehacer de dueña de casa?

Hablamos de fútbol, lo recuerdo porque ellas estaban muy informadas y me dio risa que lo estuvieran… a mi me gusta mirar a los futbolistas, y encontrar al buenazo de turno, pero a estas dos ese comentario no les interesará… pensé… me preguntan por mi, y yo les cuento lo que de todas formas ya sabrán por Denisse: no, no estoy trabajando… bueno, no fuera de casa… no, no me gusta, pero no soy capaz de dejar los niños solos y ya sabes, aquí no hay salas cunas… y el rollo este de entregarlos a alguien no profesional, no me convenció nunca… culpa mía todo, digo. Y además, ni idea que irá a ser después de mi vida.

Y entonces me fijo en los ojos de la chica de Andrea, que se llama Claire- ¿están casadas? ¿Qué fue lo que me contó Denisse?- miran al suelo. Cuando sube la mirada, me mira a mi, y me dice que a ella si le gustaría quedarse en casa un tiempo. No me atrevo a preguntarle si quiere niños, pero ella me lo dice, le encantaría quedarse en casa y con niños. Andrea mira para otro lado. No sé si darme por enterada que son pareja y preguntarle a Andrea si no les da el dinero para cumplir el sueño de Claire. Pero no me atrevo, es meterme en vida ajena y no quiero. Pero le digo que ojalá pueda hacerlo, que ojalá se cumpla su deseo.

Denisse vuelve con el niño y vuelvo a quedar sentada, esta vez frente a la madre de Rob. En este lugar bautizó a Rob, me cuenta. Sonrío, me da alegría que pueda repetirlo con su nieto. Me cuenta lo difícil que fue volver con un niño sin padre a ese pueblo y que gracias a sus padres, los de ella, pudo trabajar. Para él y para ella. Ya lo sé, ya me lo contó Denisse alguna vez. Mucho más no me dirá ese día. Siento una oleada de afecto hacia ella y orgullo ajeno.

No, no me molesta que me cuenten la vida, ni acurrucar niños ajenos en los brazos. No.

 

ps: el nombre de este… digamos… relato, es cortesía de Laviga. Se le agradece.