Se va llenar el mundo con escritos y opiniones sobre Doris Lessing. No es para menos, esta mujer de más de 80 años acaba de ganar el premio Nobel de literatura. Me sorprendió mucho, y me alegró.

No es que sepa muchísimo de ella, es simplemente que la leí. Ella y yo tuvimos una relación. Yo su lectora, ella la productora del texto. Y Doris Lessing metió así en mi cabeza un par de escenas y un par de pensamientos que me acompañan, hace ya algunos años.

Esto al margen de si es o no una buena escritora. Además ya que le dieron el Nobel tan mala no puede ser, sobretodo porque no hay ninguna razón política para dárselo a una mujer como ella, ni menos a estas alturas, cuando hasta ella misma se debe haber olvidado que alguna vez fue comunista en una colonia inglesa en África. ¿O no? Y el feminismo no está tampoco de moda, y no sé si ella se define así. No sé.

Por otra parte a mí si me gusta la Lessing. Me gusta mucho. No se lee fácil, porque si ella perdió dos hijos que dejó en Rodesia por no transarse- como yo lo interpreto, claro- veo difícil que fuera a darle por transar con sus lectores. Yo creo que es una de esas escritoras que escriben lo que sienten que deben escribir- esto, también opinión personal.

Siempre me pareció misterioso como fue capaz de abandonar a sus hijos allá, cierto que los dejó con el padre, pero… En su autobiografía no hace concesiones, no nos llora la pena. Cuando en una entrevista se lo preguntaron ella respondió: “¡me parece tan tonto que me lo pregunten! Por supuesto que fue dolorosísimo. Pensé que cualquiera lo sabría” No mucho más. No es textual es lo que recuerdo haber leído.

Así es como yo la leí, tratando de sentir detrás de las palabras, y tratando de no ser una lectora que no entiende nada si no le explican todo, si cada escena no es divertida, si después de leer no puedo resumir de un salto que fue lo que me pasó por la cabeza al leer el libro. No es que no me guste leer sin esfuerzo, es que no es necesario que todo sea fácil, lo importante es la obra en su totalidad. Para mí.

Recuerdo el “el cuaderno dorado” (1962) como algo que me esperaba y me daba vueltas, me hacía reflexionar, que me repugnaba y fascinaba. Lento pero seguro.

Ella escribe sobre experiencias personales y femeninas- no de experiencias personales OJO, usa su biografía de una manera que nutra a su texto, en este libro. Debe ser esto lo que me gusta tanto en ella y que me fue especialmente evidente en lo escrito porque lo primero que leí fue su autobiografía.

La experiencia de las colonias europeas en África y Asia, es algo que no termino de entender. No entiendo como pudo dejar atrás ese país africano. ¿Se sentirá inglesa? Ella nació en India, según recuerdo, pero su infancia y juventud están allá. Los ingleses, eran sus padres.

Es difícil de aceptarles a sus personajes tan llenos de humanidad los errores, menos siendo estos mujeres, pero este es el ejercicio que me hace hacer esta escritora. El salto fuera de la moral obvia, que en especial a nosotras las mujeres nos rige con dureza, y seguir leyendo porque sin ese paso no hay historia, ni libro, ni literatura y por lo tanto no hay Lessing como experiencia.

Estoy pensando, por ejemplo, en una mujer embarazada que se va con un amante casado a Sudáfrica… y ya no sé si fue un personaje literario o parte de su propia vida. Es dura la Lessing, tan dura como la vida de cualquier mujer que eligiera su camino en el tiempo y las circunstancias que le tocaron a ella.

Me alegro por las horas que van a pasar las viejas de la esquina de mi casa en su “circulo literario” tratando de entender. Jajajajaja. Perdón, no es que me alegre que la Lessing sea difícil de entender para estas señoras a las que la decadencia de su imperio no es evidente, sino que me da alegría que alguien que se atrevió a escribir como ella se atrevió “gane”. Porque a veces en literatura no es solo la historia lo importante, sino COMO se cuenta también y al final es su proyecto y de ningún otro, el de Doris Lessing.

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