Es cierto. En este país se siente pasión por todo lo que tenga la etiqueta de humor britain.

Por extensión también lo gringo, pero solo si es bizarro, como Rocky Horror Picture Show, que tiene su espacio en cuanto festival de cine de verano exista. Es de culto, como lo llaman por acá.

El humor alemán- alemán es político, es el llamado cabaret, eso es lo histórico. Es un humor inteligente e irreverente, por eso mismo difícil de entender si no se habla bien el idioma y no se conoce el contexto político- social. Además de tener una retórica a buen nivel, muchas veces el tipo que hace de “cabaretista” canta, baila y zapatea. Son increíbles.

Hay un programa en la tv que ha escandalizado durante años, al que censuraron los bávaros de su tv regional en los 80tas, y que ha sido refugio de los buenos cabaretistas en estas épocas de “club de la comedia”: “Scheibenwischer”, limpiaparabrisas en castellano.

Y aunque el “club de la comedia” también exista, o el humorista en cuestión llega al humor absurdo o pasa como el agua del río sin necesidad de darle la más mínima pelota.

Tal vez la patente de humor absurdo la tenga en Alemania un señor llamado “Loriot”, ya retirado de las pistas, y al que yo no logro encontrarle la gracia… aunque más de una vez me han explicado que es una mezcla entre una retórica de alto nivel, un lenguaje muy bien elegido y situaciones llenas de absurdo. Ese debe ser el límite que he alcanzado en mi adaptación y en mi nivel de alemán, ahí topo. Casi, casi, es una vergüenza no gustar de Loriot que viene a ser sinónimo de humor inteligente, pero hay cosas que hay que haber nacido aquí para entender. Seguro.

Pero del humor inglés, se ríen de cualquier cosa. Junto con la repetición 1001 de los fantásticos Monthy Pithon Flying Circus hay que aguantarse las repeticiones de mr. Bean… hasta vomitar… así es nomás.

Esas son las dos vertientes históricas de lo que se ríen los alemanes. Y yo con ellos, la mayoría de las veces.

Y es en este marco que desde hace 18 años algo así como a las 19 hrs de todos los 31 de diciembre alguien me/se sienta frente a la tele y pone el famóso sketsch “Dinner for one” … es una tradición en Alemania.

Por más que me digan y les digan que solo ellos, solo en este país este corto resulta, que en ninguna parte es lo que es aquí, a los alemanes les da lo mismo! ellos responderán a coro:

“the same procedure as every year”

Y ahí estuvimos, no hay apelaciones que valgan. Este año fue mi hijo de 9 años el que prendió la tele y me sentó a su lado. Atención que son 10 min y 45 segundos. Lo mismo que todos los años.

ps: reconozco que quien me hizo pensar en esto fué: el blog de Lluís Bassets en el país.

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