Todo el mundo sabe que ser feliz, completamente feliz dura un momento. Algunos recuerdan el momento exacto de toma de conciencia de ese estado. Eso es una suerte, lo sé.

Yo recuerdo con claridad el venir rápida, casi corriendo, con 9 años, volviendo a casa y pensar: “soy completamente feliz”… por qué lo pensé? no lo sé… no me acuerdo más. Creo que no había razón, fue más bien un momento de plenitud, pero si lo recuerdo también recuerdo la sensación que significó para mi serlo.

Sé que en esa época mi familia estaba toda en Chile, solo faltaba el menor de mis hermanos, pero seguramente yo estaba acostumbrada a su ausencia… y el golpe de Estado estaba a la vuelta de la esquina pero eso no lo sabíamos.

A lo peor es justamente eso lo que me grabó ese momento en la cabeza, que un par de meses o días más tarde todo tomara un rumbo tan distinto al hasta allí seguido.

Recordar ese momento es tranquilizador porque en esa escena en mi cabeza se produce el milagro de todos los milagros, la felicidad de saber que aunque no los veas, todos los que quieres están a salvo, y que están- así como tu- simplemente vivos.

Vivos y a salvo por un par de segundos.

NO PUEDO CREER QUE ESTO ESTÉ EN YOUTUBE!!!

Lo tocaba mi hermano y es para mi la música de fondo de este recuerdo

(Ajenjo: cómo te quedó el ojo?)

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