Una vez a la semana me subo al auto y soy dueña de ir con él a donde quiera. Y ese día quiero, generalmente, subir un key board y partir a dejar a mi hijo a su clase de música.

La mayoría de las veces me subo apurada y apurando a mesié, el joven talento del teclado, al auto. Arreglo los espejos, corro el asiento hacia adelante y paso a buscar al segundo talento musical del barrio, que comparte clase con mi enano para que así yo comparta pagos con sus padres y todo el talento no se pierda por falta de dinero- 40 € los 45 minutos, por pigmeo pitecantropus, y porque es amigo de un amigo. Sin impuestos.

Entonces enciendo y salta la radio con lo último que mi marido estuvo escuchando en ella. Si es la radio, la cultural, todo bien. Pero si es un cd es… es… ¡es cualquier cosa!!! me puede aparecer cualquier cosa… a veces me da un ataque de rabia que en este rincón del mundo me atrape una mierda de reageatón o como se llame o escriba… una versión electrónica de la chica de Ipanema … ¿nunca podrá una estar suficientemente lejos de este tipo de modas?? … a veces es rap en portugués o cualquier otra cosa que no van para nada con el ánimo que llevo en ese momento y me dan ganas de matar… por ahí me agarran unos ritmos árabes que por su monotonía parecen recordarme que no puedo escapar de mi propia existencia comprimida en ese auto… creo que alguna vez fue la Carla Bruni con su vocecita mínima y su guitarra ridícula, ahí si ya prefiero no conocer el criterio con que la eligió… y además los niños y el apuro, demasiado para mis nervios.

Les recuerdo que mi marido baila, baila samba brasileña y si lo dejo, hace rato que bailaría hip hop… y que a eso se junta con que le gusta la música rara, mezclada, y que para encontrar busca. El tipo es curioso. Terrible ser parte de sus búsquedas… a veces.

Ayer me subí al auto para llevar a una amiga al médico- fue a un circo, se escapó un chimpancé, subió a las gradas hasta donde ella estaba con hija y marido y la botó… conmoción cerebral… varios días en cama- le tocaba el control. Lo de siempre subí, cambié espejos y asiento y partí. ¡Dios!

Miren lo que había:

Dicen que cuando la gente cambia de improviso de costumbres seguro que tiene amante!!!

En realidad lo llamé enseguida por teléfono para preguntarle de dónde había sacado el cd, me dijo que de Clara, una buena amiga mía española.

Todavía no la llamé para confirmar, pero lo haré.

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