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Nada que agregar.

Me voy y tengo la cabeza vacía… o mejor dicho llena pero de nada que sirva ni para contarlo en un blog. Les dejo a los lectores y amigos lo que ven: es lo que hay.

Yo enfilo para el sur y vuelvo en dos semanas por donde me fui.

Nos vemos, espero… y que los dioses nos sean favorables.

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(con saludos para la Ale)

Ahora a la distancia me parece increíble que este grupo con una inocencia y candidez impresionantes, haya logrado crear en pleno despelote y enfrentamiento en mi país una canción así, capaz de sobrepasar la simple definición de buena o mala.

Iniciabamos los 70tas sacándonos la mierda entre nosotros, la falta de respeto era a unos niveles increíbles, y lo peor estaba por venir. No respetar el juego democrático, empezó por no respetar la opinión de tu vecino sobre que plantar frente a su casa, y se desarrolló hasta no respetar lo que eligió en las urnas la mayoría.

Todo era discución y enfrentamiento verbal que escalaría hasta llegar a lo que todos sabemos, el golpe y el innombrable. Alguien dijo armas? Ahí tienen, nos respondieron.

Por si alguien no se ha enterado, es terrible ser niño y socializarse en ese mundo de confrontación, un mundo pre-revolucionario. Para todo aquél que cree que los cuarentones en mi paisito son unos agarrados a sus puestos: no me extraña! Porque lo que vivimos en esa época de violencia en las calles nos dejó un poco mutilados de la capacidad de luchar y con un miedo eterno a perder el cachito de paz que logremos conseguir en esta vida, a unos más y a otros menos, pero dañados.

La dignidad además, un par de años más tarde, nos quedaría claro, donde nos la podíamos meter. Alguno optó por hacerlo con el retorno a la democracia. Aunque no comparta la opción, hoy- mañana puede que se me acabe la capacidad de comprensión con los apitutados y conformistas- los entiendo.

No estoy diciendo que no me parezca que a veces sea necesario decir NO, lo que digo es que parte de la experiencia de los tres años de Allende y que culminaron con el golpe es, tiene que ser, que nosotros entre tanto griterío y defensa de derechos grupales, perdimos mucho más que la democracia en el 70. Un poco de la confianza en el ser humano, eso fue lo que perdimos.

No es solo cosa de pensar en el mundo que le queremos dejar a nuestros hijos, también deberíamos pensar en el que les imponemos hoy. No es el futuro, es el presente. Qué nos ven decir del otro?

Y cómo contamos nuestra historia.

Y aquí seguimos los chilenos, cada vez que hay un asadito o una fogatita y queremos que todos canten, los fans de Violeta y los de Lucho Gatica, los de Colo- colo y los de la U, los viejos retrógrados y las feministas, está claro cual es la canción.

El que toma la guitarra tiene la obligación de sabérsela y ‘tamoh listoco.

Los Jaivas, los tres e Illapu tocan “todos juntos”

Todos Juntos
Los Jaivas

Hace mucho tiempo que yo vivo preguntándome
para qué la tierra es tan redonda y una sola no más
si vivimos todos separados
para que son el cielo y el mar
para que es el sol que nos alumbra
si no nos queremos ni mirar

Tantas penas que nos van llevando a todos al final
Cuantas noches, cada noche, de ternura tendremos que dar
Para qué vivir tan separados
Si la tierra nos quiere juntar
Si este mundo es uno y para todos
Todos juntos vamos a vivir

chinita chilena gentileza de la fac. de Agronom�a de la U. de Chile

chinita chilena gentileza de la fac. de Agronomía de la U. de Chile

Apareció de pronto, durante nuestro desayuno en el balcón, en el brazo de Adrián.

La tomé sorprendida para mostrársela. Adrián quería saber si era una chinita de de veras. Una de a de veras tiene 7 puntos, sino no es chinita. Dijo la profesora. Amén.

Pero el insecto tenía otros planes.

De hecho tenía una cita importantísima que cumplir, estaba invitada por una araña y no tenía un segundo de tiempo para dejarse contar los puntos. Se fue volando la chinita a encontrarse con la araña y ento…

¡NO! Cierto que la invitó, pero no podía hoy, lo siento. Hoy NO.

Esteee… y de dónde sabes tú si…

Ella me contó. NO va con la araña, no tiene tiempo.

Bueee… hoy no. Pero quedaron de juntarse mañana.

NO. Mañana tampoco. No, mañana no hay caso.

SI, ella dijo que mañana SI tenía tiempo. Es más, la araña le dijo que la invitaba a comer.

NONONO… no va a ir. No puede.

SISISISISI, si puede y ya dijo que iba.

…!!!!????!!!

Mmmh?… puuuufffffff !!!!

¿??!!!!!!!???

Bueno, mira, lo que no sabe la araña es que mañana es ella la que no va a poder, por un accidente de carretera. Va a estar, impedida, digamos. El tráfico se ha puesto pesado en esa esquina del balcón del vecino. ¿Y sabes quién no se fija nunca por donde pasa y mañana por la tarde lo hará por encima de la telaraña? ¡El caracol! Le va a dejar la telaraña resplandeciente de babas. Sonó la araña. Y aunque la araña lo gritonée, será demasiado tarde, le va a pasar como tanque por encima. Va a quedar la escoba…

¿Y se suspende la cena? Listo, o.k. Le pasa por encima de la telaraña nomás.

Cada día es más difícil esto de tener una conversación fluida con Adrián. Todo me lo discute, y lo peor es que no tiene idea de lo que es la realidad. Lo suyo son puras fantasías.

Me bajé del bus y… si si si, a pesar de lo que todos pensaron después, no iba en bicicleta por Santiago ese día, no fue por ser güehón y andar en bici en una ciudad como esta, donde las micros son criminales y blablabla- pinche prejuiciosos- digo que me bajé del bus y atravesé por delante del microbus.

Por supuesto que no sé de dónde habrá salido la otra micro, pero me supongo que quiso adelantar a la que me dejaba bajar y así quitarle los posibles pasajeros pasando él primero por los paraderos. Eran los tiempos antes del transantiago y no había planes llenos de horarios. Era la libre competencia, que se dice.

Yo solo sé que de pronto me sentí volar, y lo peor, aterrizar. Lo primero que pensé fue “me mató”, lo segundo, y cuando ya estaba en el suelo, fue “bah! estoy vivo!”. No sentí ningún dolor, pensé que había tenido suerte y listo. Ilusiones adrenalínicas.

Cuando me quise levantar, me di cuenta que no podía. “Que cosas señor!”, pensé. Lee el resto de esta entrada »

Hace muchos, muchos años, un día cualquiera decidí que ya era hora de una llamadita a mi casa- o sea, la de mi mamá- así es que así lo hice, las llamadas eran caras en esa época, mucho más caras que hoy en día con los multi carriers, yo llamaba menos de lo que me hubiera gustado.

En casa de mi viejis me atendió alguien qué hoy no recuerdo más quien fue, fue breve, mi mamá no estaba porque estaba viviendo en casa de mi hermana.

Cómo que en casa de mi hermana?!

Si, mi hermana estaba enferma y mi mamá tuvo que irse a cuidarla.

Pero cómo TAN enferma?

Si, le había dado algo después de que le sacaran un tumor de la tiroides.

Pero cómo??? qué tumor?? pero si yo la llamé hace una semana y todo estaba bien?!!!

Por qué nadie me llamó?

Más no supo decirme, esa persona que olvidé.

Por supuesto que llamé a casa de mi hermana, y mi mamá me contó que mi hermana reaccionó con una hepatitis tóxica a la anestesia. Mi hermana es alérgica a cierto tipo de anestesias. Había sido gravísimo, seguía siéndolo, nadie había tenido la cabeza para llamarme.

Cuando corté sentí cada centímetro de la distancia que nos separaba… supe que no solo ya no formaba parte de sus vidas cotidianas, que ya no les servía, sino que además supe que cuando a alguien que uno quiere al otro lado del mundo le pasa algo grave, una, a veces, no siente nada, no intuye nada. Les podía pasar lo peor y yo ya no estaría más allí para abrazarlos o llamar a la ambulancia o darles una sopa o sostenerles la mano.

Fue una experiencia dolorosa y que logré reprimir hasta el día en que mi hermana fue la que me llamó para decirme que tomara el primer avión que encontrara si quería despedirme de mi madre.

Estaba a punto de suceder lo que más nos horroriza a los que vivimos lejos, que se convierta en realidad la pesadilla de que la última vez que dijimos adiós fue la definitiva y nosotros sin saberlo.

Esta vez aprendí que aunque se tenga un sueño premonitorio y la suerte de llegar a sostener su mano, el dolor de haber elegido vivir tan lejos, no disminuye.