Agarrense si son tan machos!

Ubiquémonos:

Principio de los años 80tas y un casset de mi hermana exiliada en México con sus 4 hijos, uno nacido allá. Los viejos que escuchan su voz y se alegran… ella cuenta y cuenta cosas, en el trasfondo alguien prende una radio… serán los niños, los viejos tratan de ponerle oreja al ambiente y se alegran de escuchar algo de su día a día… es como si estuvieran allí, casi casi con ella al lado.

Los viejos ya habían visto a la nieta menor de abanderada de las celebraciones de su colegio el día 16 de Septiembre, una chilena llevando la bandera mexicana… no, nosotros no somos patrioteros y los símbolos patrios en su vacuidad no nos hacen llorar, pero fue como saber que los querían, verla de abanderada mexicana en ese otro país. Fue reconfortante y triste, lo reconozco, no solo orgullo de su nieta sintió mi viejo. No solo estaban vivos, sino que además vivian bien, reconforta.

No, no somos patrioteros al peo, lo de las banderitas y las nacionalidades nos la deja floja. Son inventos modernos. Los sociólogos de la familia se encargan de las explicaciones, si es necesario darlas, que pa’eso estudiaron.

En eso estabamos, digo, tratando de escuchar los ruidos del ambiente, cuando de pronto nos damos cuenta cual era la canción de fondo del casset. Hasta ahí llegamos… los tres nos abrazamos a llorar.

Hoy si me la nombran, pienso en los viejos, también en esa época de mi hermana, pero también que mis sobrinos extrañan México hoy… alguno a vuelto a visitar la casa de su infancia con su mujer… es que hay gente que está peor que uno, no dejaron solo un país, sino que abandonaron dos.

Tan fritos.

Reconforta que otros estén peor.

Después dicen que viajar es lindo.

Igual lo que sea que piensen de esto: esta, esta canción está prohibida de ser mencionada en mi presencia