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Dice Vinicius por boca de Bethania:

Quem já passou por essa vida e não viveu
pode ser mais, mas sabe menos do que eu
Porque a vida só se dá pra quem se deu,
pra quem amou, pra quem chorou, pra quem sofreu
Quem nunca curtiu uma paixão
nunca vai ter nada, não
Não há mal pior do que a descrença,
mesmo o amor que não compensa
é melhor que a solidão
Abre os teus braços,
meu irmão, deixa cair,
pra que somar se a gente pode dividir
Eu francamente já não quero nem saber
de quem não vai porque tem medo de sofrer

Ai de quem não rasga o coração
esse não vai ter perdão
Quem nunca curtiu uma paixão
nunca vai ter nada, não…

Centrémonos.

Estamos hablando de una familia en la que un chico de 16 años sale de mochilero, en su viaje de estudios, para Bariloche – al otro lado de la cordillera- y lo primero que se sabe de la perla del pacífico, es que está en la frontera con Brasil y unos señores malos y argentinos no lo dejan pasar pa’l otro lado porque no tiene la autorización notarial de su papá. Como es menor de edad- pelota él- llama, con un mes de atraso, para pedirla. No se la dan. Es que mi papá no era menor de edad.

Hablamos de una familia donde otro- mi primo- no llama durante meses porque en su viaje de estudios se fue a Israel y habiéndose quedado más de lo planeado- un año- estaba haciendo de buzo táctico sacando minas del fondo del mar. Claro, es que a ninguna madre le gusta escuchar estas cosas, se decía a si mismo. Tan buen hijo él.

Aunque a decir verdad, mi tía, que despertó llorando por las noches, que fue a la embajada y finalmente terminó mandando a su hija exiliada en Suecia a buscar a mesié a Israel, habría preferido un llamado con casi, casi cualquier noticia. Lee el resto de esta entrada »

Por una cosa de experiencias personales, siempre pensé que salir de una derrota, pena o desilución sacándose un poco el polvo de encima, sin darle a la tragedia, y mirando para delante, era lo que más me gustaría enseñarle a mi hijo. Liviandad.

Después pensé que era raro como cuesta con los años creer que las cosas nos sean regaladas, y disfrutarlas. Parece que aprendiéramos con el tiempo lo de no ser digno de lo que  recibimos sin esfuerzo. Asi es que pensé que quizá lo que se deba aprender sea a ganar. Disfrutar.

Hoy la radio me trajo una canción de los 80tas, una que era un éxito apoteósico cuando llegué a este planeta “primermundo”.

Es la canción oficial de mi generación en Alemania, se canta siempre que se cumplen años… 30, 40… 50… porque el refrán dice: “maldita sea! pasó hace tanto tiempo!” … y aunque el autor – pobre- vomite, todos se sienten identificados.

La canción habla de crecer, nomás, de que uno pierde el tiempo buscando y de tanto buscar se pierde el encontrar, no sabes por un instante que era, ni donde querías hacer qué. Compara la etapa donde todo es empezar a vivir, todo es suerte con aquel momento en que el devenir a veces nos deja con la boca abierta de asombro. No era lo que esperabas.

Pero pasa, el tiempo pasa. Y esa etapa del asombro también pasa. Es que tiene que pasar el tiempo hasta que tu mismo  te tengas “cachadito” – en chileno- o hasta entenderte a ti mismo, que diría el filósofo.

Y si lo miras bien, dice el tipo: uno no está resignado, sino bastante desilusionado.

Si, eso dice la canción.

Hay que aprovechar que lo dicen los que saben. En una de esas alguien lo escucha. Después que no se diga que no hay proposiciones responsables, o crítica constructiva.

Lo leí en “la nacion.cl”

El economista y académico de la Universidad Austral de Chile criticó el modelo económico, al cual tildó de “irracional”.

Según Max Neff, el mundo se acostumbró a que nunca hay suficiente para los que no tienen nada y siempre hay suficiente para los que tienen todo.

En declaraciones a radio Bío Bío, el Premio Nobel alternativo de economía afirmó que la aprobación de 700 mil millones de dólares en el Senado estadounidense para salvar a bancos privados se produjo mientras la FAO informó que el hambre afecta a 1.000 millones de personas cuyas vidas se salvarían con 30 mil millones de dólares.

“Estamos viendo cifras absolutamente siderales en que la pregunta es ¿salvamos niños o salvamos bancos? Y vivimos en un mundo en que para ser realistas es más importante salvar a los bancos que salvar a los niños”, sostuvo.

Según Max Neff, hoy se requiere un giro de 180 grados y un nuevo paradigma en que se mire hacia adentro más que hacia afuera.

El ex rector de la Universidad Austral cree que Chile podría ser un ejemplo de cambio, porque tiene todas las posibilidades si mejora la educación y las inequidades, como lo hicieron países escandinavos.

la primera plana de mi diario

La última reunión general de la sociedad federal de la Institución Bancaria

Esta es la primera plana de mi periódico.

Pero no se preocupen chiquillos, eso de que cada cual es responsable de sus deciciones económicas, no corre para uds.

Nunca ha corrido. Si yo me compro una casa y soy gringa y en esta crisis la perdí: pa’fuera.

Si yo tengo un banco, y dejo una tremenda cagada… pero no una chiquitita, si pongo en riesgo la economía mundial, claro que paga el Estado!! cual no sé, pero que paga, paga.

Y como siempre el Estado en uds. no va a reducir presupuesto. Aquí no corre la oferta y la demanda. Pérense que termino de pagar mis impuestos de este año y uds. le pueden preguntan a los  congresos de los respectivos países que hacen con eso. No será mucho, pero algo ayuda (Si lo sabré yo!)