No, a mi tampoco es que me gusten los libros de autoayuda, pero…

Yo creo que por una parte me carga porque nos den soluciones alejadas de toda realidad, y por otra que nos den las únicas soluciones posibles. Lo lógico no siempre es lo posible.

A ver, me explico- que pa’eso el blojs es mío.

El problema es que cuando leemos cosas como ante la adversidad ud. Debe pensar positivo, a una le dan ganas de llorar ante tanta sabiduría.

Supongamos que te acaba de traicionar tu mejor amiga. ¿Qué otra cosa se puede hacer que pensar positivo?


Además ¿cuándo nos podría ser más favorable a largo plazo el pensar negativo?

Pero no me gustan justo por eso, porque nos demuestran lo banal de la mayoría de nuestras penurias, lo tonto de cómo somos nosotros mismos los que nos ponemos la piedra en el camino pa’ tropezarnos.

Si están alejados, estos libros, de toda realidad solo es porque nosotros no pensamos cambiar aunque sepamos que lo mejor es hacer “ooooom” y pensar positivo porque igual no hay de otra. Es la mejor solución.

De hecho una amiga y yo tenemos un juego, se llama: “Arréglale/me la vida en dos minutos y después me toca a mi”

Es súper fácil: una le cuenta a la otra porque tiene la cagá en su existencia – una misma u otra persona, lo importante es tener problemas- y la otra da la primera solución que se le viene al mate.

Por ejemplo, una podría decir algo así como “sufre porque se metió con un hombre casado y nunca sabe si se decide por ella o por la mujer y la familia y…etcetc…”

En lo de explicar el caso que nos amarga la existencia no hay límite de tiempo, solo al proponer la solución corren los dos minutos.

Pero siguiendo con el ejemplo. La solución sería- como era de esperarse- si sufre tanto: “Que lo deje! que se vaya de vacaciones, eso sí, en cuanto lo abandone, así le sale más fácil. ¿Cuándo tiene las próximas vacaciones? Ah! Entonces tienes dos meses para prepararse, y que termine por teléfono, así es más posible de que lo logre y no es tan feo como vía sms.” Listo. Ahora le toca a la otra exponer dificultades.

Eso sería. Y nada de “piensa en ti… no es para ti… tantos que estarían felices de tener una oportunidad contigo…”

Pero tampoco: “es que no puedo, porque lo quiero tanto… blablabla…”

Se plantéa el problema y se da la solución. No se hable más del tema. Y la que no quiere seguir el consejo, no lo haga, cada cual con su responsabilidad.

Yo si tuviera tiempo escribía ese libro, o por lo menos instalaba una columna de consejos, previo pago eso si. Hacer el ridículo tiene que valer la pena. Además me reservo la posibilidad de decir, ¡ah! ¡De eso no tengo idea acá te paso un teléfono! Es un excelente consejero de impuestos/ gásfiter/ dermatólogo/google.de/ etc.

Por otra parte, la alternativa está en quedarse callada. Me cuesta más pero es una excelente posibilidad.

El otro día veía una entrevista a Paul Newmann en el actors studies y muchas preguntas fueron muy interesantes, otras… bue… Le preguntaron como hacía para llevar tantos años de matrimonio – para copiarle el modelo, claro- y el respondió que no fue fácil, que no era fácil y que no sería fácil. Punto.O como lo hacía para tener tantos proyectos y estar tan activo a su edad, tendría 75 en la entrevista esta. Èl respondió que no tenía idea lo que le esperaba en esta vida y que total él tenía ¡23!

Me encantó su manera de no responder, el tipo era un ejemplo de que mejor empezar por casa y que cada cual tiene lo suyo.

Lo que pasa es que solucionarle la vida a otro vía libro o en vivo y en directo es facilísimo, lo difícil es solucionarnos la propia y en primera persona singular: yo… casi tan difícil como seguir el consejo que nos dan gratis. sobretodo si somos nosotros quienes lo pedimos.

Resumiendo, lo peor de esos libros de autoayuda es que son elementales, como la mayoría de nuestros problemas. Pero si no le hacemos caso ni a las amigas, ¿pa’que gastar plata en libros? ¿Ah?!

(con recuerdos a Sonia, que fue la que puso el tema: Acá)