la luna de invierno/ Kirchner

la luna de invierno/ Kirchner

Ayer me lo dijo ella: le tiene miedo a la luna. No es el primer miedo que le descubre y por eso me reí.

Ella no se rió nada y me espetó: no es el primer miedo que le descubro.

Bueno, respondí, pero es lógico que a alguien que cambie de cara ya no se le considere la misma persona. Alguien que cambia la cara puede haber cambiado todo, puede ser otro. Alguien que cambia la cara no es confiable.

Me miró con sorna, como si me dijera de un viaje y sin respirar que yo siempre arreglo lo imposible con tal de dejarlo bien.

En realidad lo que si me dijo fue que él sabía que solo era maquillaje, el vió como maquillaban a Adrián, el sabía que no era otro que Adrián con maquillaje, y sin embargo le dió miedo.

Si, le dije, pero al final es otra la cara que surge, por algo él no se deja pintar, no quiere ser otro ni de juego.

Pero que le tenga miedo a la luna no es normal, me porfió, dejando lo de las caras a parte y volviendo al último miedo.

Pero y que dice si le preguntas?

No sabe explicar! No encuentra palabras. Pero no soporta ver que la luna llena salga de detrás de las nubes.

Entonces lo miré yo directamente y le pregunté: …la luna?

Él volvió la vista hacia el cielo primero y luego a mi, me miró con los ojos grandes y asustados tratando de explicarme y me dijo: ” ojo…”

Oh! diosmio! es cierto es un ojo, tiene razón! Cómo será el animal que tiene ese ojo, de qué tamaño, a qué se parece y qué querrá de mi? Hubiera querido abrazarlo para que se sintiera protegido, pero él no me lo permite. De todas formas, traté de consolarme, pronto perderá el miedo, nadie se queda eternamente en los dos años abrazado a su mamá y temiéndole a la luna.