Qué le voy a decir cuando la vea?

No sé.

Ya sé que le pasa por no tomarse la pastilla. El problema es que yo no sé como se siente una con esa pena negra que no deja sentir ni alegría, ni hacer duelos y que te deja la pastilla. Si te la tomas.

Debe ser muy terrible, si ella decide siempre arrancarle dejando de tomarse la famosa pastilla y prefiere alucinar con todo.

La vi delgada y llena de planes y movimiento y lo supe enseguida.

Le pregunté tres veces que es lo que quería hacer en casa de su madre a esa hora. Era tarde ya.

Claro que me quedo con su hija hasta que ella vuelva o llegue su marido, le dije. Lo que faltaría sería que yo también dejar a la niña sola.

Algo me contó entonces de querer llevarle a su madre los pocos recuerdos que quedaron de la abuela. Las pocas cosas que la abuela salvó desde el lugar donde nació, las pocas cosas que le recordaban a esta abuela, que también ella tuvo un pasado y un lugar donde no tenía que dar las gracias por la oportunidad de vivir en paz. Lo que la guerra le quito y que ella trajo a su vida de refugiada a perpetuidad, en su propio país. No es lo mismo ser de Schlessien que de Suevia, ser de allá que ser de acá.

Ella quiere que su madre vea que su abuela tenía razones para llevar la cabeza metida entre los hombros, ellas no. No la hija, no la nieta.

Y además la culpa la tiene el catolicismo, por avivarle los miedos a todo el mundo. Ella es luterana, pero en este momento eso no es impedimento.

No entendí por qué de pronto le dió por ahí. No creo que sea cosa de entender. O si?

Pero estaba eufórica, radiante ante sus descubrimientos de todo tipo.

Me lo contó en su mejor francés y cuando le recordé que lo entiendo mal, me lo repitió en castellano.

No tenía idea que lo habla tan bien.

Lo que es el metabolismo cerebral acelerado pensé.

Tampoco lo logró esta vez en todo caso. Hoy me llamó desde el siquiátrico. Siempre en castellano.

Mañana voy a verla, me acompaña Adrián que jugará al pimpón con algún otro paciente y repetirá la observación de que parece un asilo de ancianos, donde la única linda es ella.