No reaccioné de inmediato, pensé que era mi hijo quien me hablaba,  cuando estaba clarito por la cara que tenía de viejo de mierda, que era un señor importante y dueño del balcón con cocina de plástico que forma parte de mi departamento.

O sea, enano entró sin previo aviso en trance y se convirtió en mi arrendatario.

– Sra. Pal tiene una semana para dejar esta casa.

– …

– La cocina esta es un asco, está toda rota!

– …

Claro, si es su regalo de Pascua de resurrección de hace 7 años atrás, pensé.

– Ya, se va nomás. Se acabó el contrato.

– Bue, me voy, pero las leyes dicen que me puedo tomar un mes por año de arriendo, así es que espérese sentado que salga de aquí con mi cocina.

Eso era lo que estaba esperando que le contestara, porque me encasquetó altiro la respuesta.

– Mire doña Pal: yo soy pariente directo de la Sra. Angela Merkel.

– Juas! y te creíh que pa’la Merkel no corren las leyes como para todos los demás en Alemania? Ya cabrito, sientate a esperar nomáh.

La cara de desconcierto estaba de sacarle foto. Je! esto es un Estado de Derecho. Ni en juego le permito a enano que no me respete las leyes de arriendo. JE!

Cuando se le volvió a iluminar la cara supe que estaba perdida, igual no me la esperaba.

– Mire Doña Pal. Yo soy pariente lejano, lejano de Barak Obama.

Chu… hasta ahí llegué.

Este sábado saco la cocinita de plástico y la llevo al basurero munocipal. No vaya a ser cosa que le dé por jugar a Guantánamo conmigo.