Si, si. Todos los días deberíamos pensar en “la mujer”, pero mi cumple es el 30 y aunque me gusta que me traten bien todo el resto del año, es un detalle, que me saluden ese día.

Y todos los días habría que pensar en los niños, pero queda bien regalarle al Adri el 24 de diciembre alguna cosita.

Así entonces, paso a saludarlas en ¡el día internacional de la Mujer! Esta es una de las fechas que más me gustaba celebrar desde mi infancia. Ahora que lo reflexiono, el día es internacional desde 1975 y en esa época todos estábamos agradecidos de tener un día en que se celebraran avances sociales, eso debe ser lo que llevó a que en Chile sea un día en el que fijo, fijo, haya un acto- cultural público, entretenido y masivo. Es famoso el del primer año de vuelta a la democracia. Y yo acá. En fin.

Este año: Click!

Supongo que con los años estas celebraciones serán mejores o peores, pero ¡se celebra!

¿Y qué se celebra? En cuanto a qué, no hay claridad.

Dicen que en una internacional comunista la alemana Clara Zeltkin pidió que el 18 de Mayo fuese llamado el día de la mujer. En esa época la lucha era por el derecho a voto. También cuentan que el 8 de marzo mismo, el dueño de una fábrica en EEUU la incendió con las obreras dentro para terminar con una huelga. También se dice que la revolución rusa se inició con una huelga de mujeres trabajadoras ese día.

Todo puede ser, y la verdad es que la historia está plagada de este tipo de cosas, y que no solo por la izquierda se han pedido cosas contra la discriminación femenina.

Se celebra, entonces, que las mujeres podamos votar desde principios – mediados para algunas- del siglo XX, según el país. Las suizas, las últimas.

Se celebra la existencia de leyes sociales que consideren las características especiales de ese grupo de personas que pueden parir y que tienen el honor de quedarse con las crías, en el 99% de los casos, estadística “sentida” no real necesariamente. Acuérdense que los primeros seguros, bajo Bismark en el siglo XIX en Alemania, solo cubrían al trabajador sin su familia.

También se celebra que las condiciones laborales vayan mejorando para ese sector de los trabajadores que siempre todavía ganan menos que los hombre- no es ataque a los hombres, ojo, esta si es estadística- En Alemania 23% menos de sueldo por el mismo trabajo.

Se celebra que nos miremos y todavía tengamos ganas de PEDIR, de mirarnos al espejo y sin complejos, seguir diciendo que hay algunos derechos humanos que en el caso de las mujeres cuesta que nos los cumplan. Que no pedimos limosnas, ni es porque nos sintamos de segunda, es justo por lo contrario.

Este año yo personalmente, voy a conmemorar a las mujeres de ciudad Juárez, porque creo que ayuda si no nos olvidamos que allí quedaron y que nunca se sabrá quién las mató… es que entre tanto optimismo que tengo hoy, el pesimismo realista se me sale… ¿quién las mata?

De ese tema hasta película premiada hubo, pero desde que se inició lo del narcotráfico ya no se habla del otro tema. Así es que con toda conciencia me voy a buscar información. Nos quedan eso si, las niñas prostituidas en Tailandia, las quemadas en India para volver a casarse y obtener la dote que se paga para casar a una hija. Queda el pago justo en casi todo el mundo, la incorporación al mercado laboral en igualdad de condiciones, el pago de los seguros de vejez para las mujeres con hijos que tienen lagunas en sus contribuciones, el porcentaje bajísimo de mujeres en puestos claves de la economía, saber como se llaman los genitales externos femeninos- a ver ¿Cómo se llama?- y claro, el corte de estos genitales a las niñas en Àfrica, el aborto penalizado y la montonera de cosas. Sigue siendo el analfabetismo más femenino, sigue siendo la cesantía más femenina.

¿Qué los hombres sufren también? ¡Claro! Ahí están los sindicatos, los partidos políticos, los gobiernos, los movimientos sociales que nos lo recuerdan y están llenos de ellos, hay sobre- representación de hombres o mirado desde el otro ángulo: baja representación proporcional de mujeres. O sea, el tema de la participación política y femenina también está, si hoy quieren pensar en el.

Y a mi ya no me cuenten eso de que cuando mejore el asunto, mejorará para todos, que eso ya me lo dijeron y ya me lo creí- ¡qué vergüenza!- y ya se me pasó. Tampoco me digan que basta con sentirse de primera clase, porque no basta, ya ven que no es como me vaya a mi o a la sra. Merkel o la Bachelet, se trata de que se vuelva lo normal ser de primera.

Hombres y mujeres somos distintos por eso merecemos las mismas oportunidades, por eso necesitamos distintas condiciones.

Y voy a pensar hoy en que mi mamá, que nació en 1917 y sin derecho a voto, incluso que si hubiera nacido alemana no habría tenido derecho a trabajar si su marido no lo quería así, hasta el año 1960 y tantos.

El marido podía obligar a la mujer a renunciar si él así lo decidía, podía renunciar por ella. Mi mamá no tuvo derecho a la educación completa y un montón de cosas, situaciones y derechos que su hija si tuvo. Pienso en ella cuando le cuento estas cosas a Adri y el me mira con sus ojitos redondos de asombro.

Gracias a todas aquellas- y a todos aquellos también, claro pero hoy las conmemoramos en especial a ellas, a las que por pedir lo que pidieron, fueron acusadas de marimachos como mínimo- que se atrevieron, que posibilitaron que sea más fácil hacer “lo que yo quiera con mi vida” y les prometo que yo haré lo mismo en donde pueda, pedir, decir, firmar, ponerme para que nuestras hijas sean aún más libres de hacer lo que ellas estén dispuestas a soñar.

Aunque me digan “feminista”, aunque me acusen de amargada, parcial o histérica, que es lo común hasta el día de hoy. Incluso aunque me acusen de mujer.

Una cosa de respeto y alegría me inunda al pensar en todas esas que se atrevieron a decir: “nosotras las mujeres” y aguantaron el vendaval de críticas acusándolas de no pensar en otros que también y sin ser mujer, sufrían el recorte de sus derechos ciudadano y humanos. Como si el preocuparse de la infancia dañada, pónle, fuera una vergüenza a ocultar, o insultara a los obreros del carbón en Lota de manera personal.

Porque al final aquí estamos nosotras en nuestra diversidad para demostrarles que estuvo bien el sacrificio y que valió la pena. Por mi no va a quedar, yo se los reconozco todo, todo.

Como dice el cartelito en el Instituto de Ciencia Política de mi Universidad:

Los derechos de las mujeres son derechos humanos.

P.S: El moto de este año en mi país es, cuando avanzan las mujeres, avanza Chile, yo lo modifico y digo Cuando avanzan las mujeres avanzamos todos.