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Cállate.

Ha pasado lo absurdo entre lo absurdo.

La oda al silencio entre los que solo nos conocemos de palabras.

Meses de mails de todos los tamaños y colores… miles de post tratando de transmitir. Meses creyendo en el encuentro mediante la palabra.No hay gesto, no hay inflexión de la voz, sólo esto sobre el papel simulado de la pantalla.

Palabras crudas, sin sal ni azucar.

Al final resulta que se aprecia a quien “transmite”, en silencio.

No se explica cómo “transmite”, porque resulta que es el receptor el héroe, no quien busca en el bosque hasta encontrar la luz del término preciso y dice, sinó aquel que mira y ve entre los árboles la silueta y cree, tiene fé: ¡es!

El premio al que adivina lo que existe, al que me permite interpretar su ser sin darse la molestia, ni tomarse el riesgo de mostrarse. Adivinar, antes que saber o conocer.Querer adivinarte, sin que me digas nada.

¿Por qué? ¿No tienes tiempo?

Pobre la palabra- pienso- que como la política solo se relaciona con lo mal dicho, con lo impropio, con lo que no se debe tocar. Con lo superfluo y vergonzoso. Como si nos sobraran los que dicen con precisión, o como si tuviéramos políticos a manos llenas.

Los que dicen son sinónimo de charlatanes y los políticos de privatizar lo público en su beneficio. No servidores públicos estos, no los que saben hablar aquellos.

¿Dónde quedó el tiempo del amor a los que saben hablar? No hay buenos oradores, nuestra historia no la escuchamos ni nosotros, nos da lo mismo si nadie sabe contarla, es igual.

Es una virtud callar. Callar demasiado es menor pecado que hablar demás. ¿Dónde quedó el amor al servicio público? No hay servidor público, se privatizó.

¿Dónde recoger la palabra justa que diga que te quiero? La que diga NO, la que explique lo que tú no entiendes y yo quiero que entiendas.

No hay espacio y sobretodo no hay prestigio. No hay valoración. Dicen que los griegos contaban- hablaban, decían- porque hacer historia, era escribirla, decirla contarla. La palabra los salvaba de ser víctimas, modificando su destino haciéndolos activos. La palabra era humana. La palabra era actuar.

Dicen, cuentan.

La palabra era lo que nos hacía humanos.

Dicen, explican, argumentan.

Tomen asiento vamos a esperar que llegue el elegido, como el hombre de nuestras vidas- ¿se acuerdan del príncipe azul?- que nos entienda con una sola mirada.

Si pasa, querrá decir que somos suficientemente buenos, si pasa, quiere decir que soy suficientemente buena.Trabajar, esforzarse, actuar, decir, arriesgarse es indigno

Para qué lo espero? No lo sé, ni tendré que explicarlo, ni nadie intentará decirlo.

Es cómodo el silencio.

Lástima que no es lo más humano.

Cállate, si puedes.

Yo no quiero.

para Sonia, que una vez me llamó prudente.

Prudente, prudente, lo que se dice prudente, no, no soy.

Es raro porque soy sensible. Es decir, como mi hijo, puedo sentir en el aire el ambiente psicológico de un grupo. Y sufrir más de lo necesario, pero también pasarlo fantástico, según sea el ambiente.

Pero eso no me alcanza para frenarme. Hay cosas que son como son y no hay vuelta.

Lo que me pasa a mi es que tengo una idea medio loca de lo que “debe ser”.

Por ejemplo, a mi me gusta vivir en lo que ES, no en lo que APARENTA ser. Y eso a nivel de neurosis.

Si alguien me dice que me veo muy bien para mis años, yo hago el esfuerzo y le muestro mis “patas de gallo” y si me dicen que estoy delgada, hago el esfuerzo y muestro mi rollo (¡puaj! Que asco este tema…)

Y así voy por la vida; contando que mi super sueter de cachemira me costó la nada misma porque total estaba en rebaja y es una talla de confección que solo soy YO. Por lo chica.

Así mismo voy diciendo mi edad por todos lados porque no quiero que vayan a creer que soy más joven de lo que realmente soy.

Mi mamá me decía siempre: “¿ a ti quién te está preguntando la edad?

A mi amiga de derecha le digo una y mil veces que soy de izquierda, y así.

Pero en realidad no es que quiera que los demás digan: ¡Qué deforme! ¡Qué fea! ¡Qué avejentada! ¡Qué mugre de sueter! ¡Qué miserable! ¡Qué ideologizada!

NO, NO y NO.

Es que yo quiero que me conozcan y me aprecien por como soy.

Me queda claro que no a todo el mundo le intereso como para preguntarse ¿quién es esta?, pero por eso mismo, a mi me gusta decirlo desde el principio, así no perdemos el tiempo.

Con las amigas o amigos soy igual, porque creo que una amistad debe poder confiar en que les digas ciertas cosas. Me explico, no digo que una (=YO) tenga que andar diciendo las verdades por ahí a los que tuvieron la suerte o desgracia de ser mis amigas, plis! Digo que hay situaciones y situaciones.

Aquellas en que los hombres no sabrían que responder poh!

El clásico: “¡¿y? cómo me veo?”

Una amiga de verdad es valiente, no solo sincera.

Tengo una amiga que tiene una figura espectacular, medio mulata y que vive pensando que está engordando o perdiendo la cintura – de avispa- o que le salen rollos, e incluso que se le caen los cachetes de la cara con la edad. NUNCA, jamás, never.

Ahí decidí ayudarla diciéndole la verdad:

“Susy, no se te caen los cachetes, la cintura y la panza están impecables, no hay grasa en las caderas que no esté bien puesta.

Pero si te quieres preocupar de algo, tus muslos están medio fofos. Tienes que salir a correr.”

Desde entonces no usa mini en verano.

Yo ni me habría enterado de que esto fuese culpa mía si no fuera por Ute.

Si, mi amiga la de Inglaterra.

Ella como buena alemana tiene unas curvas espectaculares, y un escote que mejor me callo.

¡Y se preocupaba de la panza!!!!

Buena amiga que soy, no quise que sufriera por lo que no es, y le dije:

“NONONO, estás fantástica eres de figura exhuberante eso si, lo que se te va a caer sino haces pesas, son los brazos.”

Y Ute no es de las que se callan, se quejó de mi BRUTALIDAD con Susy y delante MÍO a la primera que vio la oportunidad.

Casi me mataron.

Y yo que siempre pensé que la verdad era liberadora.

¡Quién entiende a las mujeres! Ni yo, que soy mujer.

Con el par de piernas, ¿pa’qué reclaman por las pechugas caídas? O el rollo- bueno, el mío es otra cosa- cuando tienen unos ojos enormes. È cosi via.

Nadie es perfecto y yo creí que ofreciéndoles la oportunidad de concentrarse en los defectos reales podrían disfrutar de las virtudes no menos reales.

Me equivoqué.

Lo que si he aprendido con los años y la experiencia, es que hay cosas que aunque me pregunten, la única respuesta sincera, la más sincera incluso, es el silencio.

Hay preguntas que no tienen respuesta y hay preguntas que no deben hacérseme poh! Incluso temas que no se deben tratar conmigo.

También están aquellas preguntas que solo se formulan al aire y que no quieren ser verdaderamente respondidas. Y por supuesto, están las que no tengo la menor idea ni de que se trata el asunto, antes probaba a ver que salía, ahora no. Esas últimas son las que reconozco cada vez mejor, es lo bueno de cumplir años.

Le gustaba a mi mamá, y mi hermano la tocaba para ella. Hoy la trajo la radio y me acordé que nunca es tiempo de quedarse sin mamá.

(si, sigo igual que siempre yo…)

Qué raro cuando en una página de un diario sensacionalista, se juntan tanta gente normal en torno a una noticia extraña.

Bienvenido al mundo. Qué tanto, oh!