Ayer Adrián me contaba su partido de fútbol. Su equipo contra los de la ciudad del lado.

Tienen 10 años entonces los árbitro son muchas veces los padres de los mismos futbolistas.

Adri me contó con lágrimas en los ojos que iban ganando 3 a 0 cuando el árbitro decidió cobrar mano – fue como la divina, pero todo mal- la divinidad no tuvo chance con el papá-árbitro de uno de los jugador del equipo contrario.

Pero así es el mundo, lleno de adultos que son todavía niños y padres de otros que no saben que hay que proteger a todos los niños y a los nuestros darles el ejemplo.

Así que empecé solidarizando con Adri – yo había estado todo el sábado fuera trabajando y mi maridito también, así es que la mala conciencia de no haber estado para consolarlo era grande- varios de nuestro equipo lloraron cuando el partido terminó: 3 a 5 a favor del equipo del árbitro.

Pero para eso está el deporte, para pasarlo mal y que no sea terrible poh!

Yo le dije que el árbitro era un saquero y que ojalá le diera diarrea hoy por la noche. El me respondió que ojalá se cayera por la ventana del segundo piso y yo le respondí que era como mucho por un partido de Jurgol… y que con una diarrea estabamos bien.

Y ahora que la Ale me mostró una canción del Juan Luis Guerra me dí cuenta que en estos casos está ideal como himno de los picados.

Ahora mismo se la muestro al Adri.