El verano en Alemania no es estable… es muy luminoso, porque amanece temprano y oscurece tarde, o sea, el día es largo, pero lo que no es, es estable. No.
Puede llover como bestia, con tormentas tropicales que para una persona de Santiago de Chile y sus veranos secos, es un misterio profundo y el horror total porque nunca vió una tormenta de verano antes.

La primera vez que sentí un trueno de aquellos que hacen temblar los cristales, salí disparada a ponerme en el descanso de la escalera! Claro, es lo que haces durante un terremoto. Un terremoto era para mi comprensible una tormenta con rayos, truenos y relámpagos y además calor? no! eso no estaba en mi repertorio.

Lo dicho, este país tiene veranos tropicales, interrumpidos por algunos días de calor húmedo sofocante a partir de los 23 grados y otros simple y llanamente fríos otoñales.
Cada verano es una composición impredecible de estos tres componentes.

Nunca sabes si te alcanzarán los chalequitos livianos y las poleritas de manga larga porque el otoño gana o no sabrás de donde sacar musculosas y pantalones cortos por el calor de mierda. Pero amanecerá a las 4 am y si no lo sabes te lo recordarán los pájaros y la alharaca que arman por un poquito de luz. Malditos.

Como será que en el reporte del tiempo se anuncia el clima para el día y el de la noche. Porque un día luminoso y caluroso puede ser una invitación a lavar ropa, pero no se te ocurra dejarla secando durante la noche en el balcón porque puede llover. O al revés.

Lo otro es que si te compras ropa con mucho estilo y de moda, se te puede envejecer en el armario sino es la adecuada para la mezcla de los dos últimos veranos.

Ahí te quedas. Se usan los pantalones anchos? tú con los pitillos de hace dos años, o al revés.

Esa es la razón principal de los ciudadanos alemanes para buscar un país de clima “seguro” cuando llegan las vacaciones.

Ni les crean cuando cuenta la historia de que es porque allá “si saben vivir!” Estos, como los otros, no cambian su estilo de vida ni aunque les paguen. Humanos al fin.

Mi cuñado llama a sus padres, que viven en España, “asilados climáticos”.

Yo por mi parte, ya se los dije, odio viajar y odio más el ser turista.

Ya sé que es una contradicción con el placer que me da aprender un idioma extranjero, pero esto de meterse al auto y viajar chorrocientos kilómetros para achurrascarse al seguro y constante sol de otras tierras, no me gusta.

Menos desde que por el colegio de Adri, solo podemos hacer vacaciones de verano en agosto, el mes en que caen los patos asados en la Europa de la seguridad climática.

Los aviones si, si claro, ya sé que existen, pero es necesario subirse al coso ese y asegurarse un sol de aquí te las traigo Peter?

Adrián por su parte reclamó que los veranos son para pasarlos en un país extranjero. Estuve a punto de ponerlo en un ferri y pasarlo pa’ la orilla suiza o austriaca para que se le pasara lo aturd’io.

Compasión le habría tenido si hubiera dicho que los veranos eran para pasarlos con los primos. Otra cosa.

Mis amigos alemanes me declararon loca perdida este año porque decidí pasar las vacaciones simplemente en el lago de la esquina.

Bueno, a dos horas de mi ciudad, eso si, con museos y aguas termales por si las moscas.

El verano es para mi el momento de estar en familia y de compartir. Un poco de sol, eso si, ayuda, como un naipe para entretenerse o un juego de dominó.

Este año el clima estuvo de película, no vi más que un solo museo y nada de aguas termales, los chicos lo pasaron estupendamente porque son muy buenos para los deportes acuáticos.

Lo curioso es que mis amigos están que me matan… si, y eso que la mitad que no estaba en el sur del continente es esos días me visitó en mi residencia de verano, pero la otra mitad la del sol ardiente y de la gente abierta y dicharachera me lo toman a mal y me aseguran que fue solo cuestión de suerte.

A mi me da lo mismo, y claro que fue suerte.

Yo no viajé no sé cuántos kilómetros, eso para empezar, y las tardes frente a los veleros, las cenas a las orillas del lago y la alegría de que los amigos que quisieran pasaran a vernos y estar con nosotros unos días pudieran hacerlo, no me la quitan los de la fracción toscana y menos los de la fracción mallorquí y anexos.

Insisto: piensen positivo que hasta el clima mejora.

Me odian, claro.

Es que hasta barato me salió. Je!

Eso si, tampoco me gusta desafiar a los dioses, el próximo año capáz que hago un verano seguro al sur.