Los alemanes entienden de samba brasileña, también de merengues o de salsas, pero si nos llegamos a juntar un par del sur del sur, no entienden esa melancolía rara que nos baja con la guitarra en las manos.

Por eso siempre me asombró ver como en esta ciudad la Sosa llenaba las salas de la Universidad, vino un montón de veces, ella y su voz. Y a los alemanes les gustaba mucho.

La Sosa también venía a los mítines del 1 de mayo, a las elecciones, no crean que cuando pasaba por acá cambiaba. Después cantó con los charchaleros y hasta con Shakira… qué vida, más vida.

Casi no se movía allí arriba del escenario.

Ahora pongo un cd y vuelvo a cantar de memoria todas las canciones, suerte de los argentinos que les pasó el tenerla.

Es así el asunto, nos morimos.

PD: para que vean, hoy fue primera plana de mi diario.

Die Taz

(OK mi diario es especial… pero ni tanto.)

Romperá la tarde mi voz
hasta el eco de ayer
voy quedándome sólo al final
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo

era el tiempo viejo la flor
la madera frutal
luego el hacha se puso a golpear
verse caer, sólo rodar
pero el árbol reverdecerá, nuevo

Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy
con el cuero asombrado me iré
ronco al gritar que volveré
repartida en el aire al gritar, siempre

Mi razón no pide piedad
se dispone a partir
no me asusta la muerte ritual
sólo dormir, verme borrar
una historia me recordará, vivo

veo el campo, el fruto, la miel
y estas ganas de amar
no me puede el olvido vencer
hoy como ayer, siempre llegar
en el hijo se puede volver, nuevo