Yo y mi cabeza.

Yo en estos días solo estoy conmigo.

Bueno, a veces cocino y hago como que limpio para los otros dos que están en casa.

Me paso los días disfrutando del placer de mi compañía y me canso si me vienen con temas que no me interesan.

Yo me siento en la sala de la biblioteca y leo. Escribo sin saber para donde ni para qué,  pero confiada en que en  unos meses eso que tenga me va a servir para “aumentar mi calificación” como me dijo mi (ex-) gurú.

Si no estoy en eso, lo que  necesito es pasión en lo que los otros me cuenten y hacen para tener ganas de escucharlos. Digo, necesito que me cuenten de las cosas que hacen y que quieren hacer, pero con ganas, dandole importancia, creyéndosela.

Me gusta escuchar planes, análisis, que me cuenten como ven las cosas que crean o que otros crean, ya en esto soy menos crítica.

No me importa lo que la señora P le dijo a Q, a no ser que sea sobre la señora X que acaba de inagurar una exposición de pintura en su propia casa. Por ejemplo.

Se imaginan? Ella la doctora en arte se aburrió de buscar trabajo que coordinar con los dos niños y el marido trabajadorazo, fue y le dijo asu profe de dibujo, dale ponemos tus cuadros en mi casa y hacemos unas cuantas invitaciones. Si vendes bien, sino, lo pasamos fantástico y a seguir vivos.

No sé si me explico, pero creo que me agarró la crisis de la mediana edad, quiero planes, quiero que la gente se mueva que crea que no se acabaron sus existencias con el trabajito y la casa.

Y yo? Ya dije poh!

Si no es que quiera hacer carrera, simplemente lo estoy pasando regio pensando. Y no me gusta que me interrumpan. La vida no para, siempre pasa algo.

Y si no me sirve pa na?

No importa OH! que diría el Redo, yo ya lo pasé bien.

La vida no para y es misteriosa, ya pasará otra cosa.

Como me dijo mi amiga X: “y le dije a mi hijo mayor: no vivas a media llama…”

Ya se me pasará.