En 1949 mi mamá tenía ya 30 años, cuando le concedieron el derecho a voto.

Y mi abuela?

Sé que votó por Alesandri el 52. Que pelotuda la vieja! Pero estaba, por fin, en su derecho.

Mi mamá no me dijo que no tenía derechos ciudadanos completos cuando nació. Y mi hermana tampoco los tenía.

No me dijo que nació sin derecho a tener derechos ciudadanos completos. No me contó que se siente no tener derecho a elegir representante, ni a dejarse elegir para representar a otros.

Hasta yo que nunca voté, porque nadie podía votar- era dictadura- me siento distintA, igualadA en mi carencia de derechos y en mi capacidad de exigirlos, con los otrOs. Yo sabía que tenía derecho a pedirlos, igual que cualquier otrO.

Claro que sabía que a mi me pegarían menos los pacos en la calle cuando saliera a pedirlos, y no precisamente por favor.

Justo por eso, porque los hombres podían morir por la patria, se argumentaba que solo ellos tenían derecho a votar. La mujer no protegía, solo paría. Y eso argumentaron ellas: nosotros parimos los guerreros. Y si, al final las dejaron. Dice la profesora. Mi mamá no dijo nada.

No sé si ella estaba orgullosa de las que lo consiguieron para todas. Yo creo que si, porque en eso ella era una persona con mucho olfato. No vale decirle “envidiosa”, no lo era,  ella se olía la discriminación y ya podías decirle lo que fuera, ella sabía que pedía lo justo no más. Ser pobre, ser mujer, no era razón para hacerle creer que ella no debía soñar.

Lo que si me contaba -con desprecio- era la historia de una mujer de alcurnia con la que se topó y que acusaba a su hija de “malas juntas”, las que al final terminarían metiéndole en la cabeza el querer estudiar. Decía.

En el año 29 las mujeres bien, las decentes, no votaban y no estudiaban, se casaban bien y era el marido  quien velaba por su bienestar, y era su representante, este marido, en todas partes. Como antes su padre.

Pero del derecho a voto no dijo nada, mi mamá… de las mujeres del MEMCH, del movimiento de mujeres que lo ganó para ellas, no dijo nada.

Y si dijo tanto de otras cosas por qué de eso no se acordó?

Hasta de por quién votó mi abuela, se acordaba y no de que era vieja y revieja la abuela, la primera vez que votó.

Mi madre era una mujer progresista, eso no cabe duda, pero como mujer, no sabía que podía contar una historia, no sabía que yo podría así también contar una historia a mi hijo ahora, si ella me la hubiera contado a mi.

Adrián pregunta por qué no podían votar las mujeres, pregunta por qué … no sé porque.

La Oma no era dueña de la casa en la que vivía. Cómo? Por qué? Cómo se podía en Alemania votar, pero no tener derechos de propiedad? Y además, hasta fnales de los 60tas inicios de los 70tas, solo podían trabajar las mujeres si el marido lo autorizaba.

Me lo contó la profesora de Cs. Políticas.

La Oma solo estaba resentida con su marido, lo otro no me lo contó. La Oma tiene 93 y si, quería también ella ser propietaria, le dolía no serlo.

No entiendo.

La historia de las mujeres y su derecho a tener derechos, no la conozco.

Un día me gustaría poder contarle a Adrián como fue, como es.

Igual que le puedo contar como formamos el primer centro de alumnos elegido democráticamente en la Universidad, y bajo represión. Que orgullo haber estado.

Y las viejas, no sintieron orgullo? aunque fuera ajenO.

La historia es la historia.

Me dió por aquí al leer este reportaje.  Se los recomiendo.

las algueras de Pichilemu