El ritual de todos los 16 de junio.  Recordarte.

“Cuando un médico revisó el cuerpo del joven Ricardo Silva Soto, descubrió que las palmas de sus manos presentaban heridas de balas, en un vano e instintivo intento de protegerse de los disparos mientras yacía en el piso. Había recibido 10 tiros a quemarropa.

Aunque han transcurrido los años y solamente algunos de los responsables de esas ejecuciones sumarias pagan con cárcel sus crímenes, quienes conocimos a algunas de las víctimas y a sus familias sabemos del profundo dolor causado, por lo cual exigimos justicia pues nadie está olvidado.”

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