You are currently browsing the monthly archive for julio 2010.

Esto me lo mostró hoy un amigo, Christiano.
Pero no solo porque me produjo mucha risa, lo publico, si no porque es un buen aporte a una conversación que por estos lados blogueriles siempre aparece y reaparece, y estoy segura volverá y volverá.

(Acuérdense de la definición de neurósis: “De tanto miedo a no ser, no ser.”)

Se conocieron se quisieron se casaron Van 22 años.
Se conocieron se quisieron se fueron a vivir a otro país mejor. van 23 años.

Lo que es no nacer mujer y gustarte un hombre!
Lo que es haber elegido para vivir el país del lado y que este sea Argentina!
A veces uno, una, unos al final tiene/n suerte.

Giorgio Nocentino (44) y Jaime Zapata (52), dos chilenos que son pareja desde hace 23 años y que llevan 14 años radicados en Mendoza, según informa el portal de noticias Perfil.com. son los primeros que se casan… lo que son las diferencias, yo llevo casi los mismos años pero casada. Qué será haber tenido tantas dificultades para una cosa tan normal?

OK confieso que me gustan mucho, a parte de tooodoooos estos italianos, Feliciano y Armando Manzanero… (y Lucho Gatica). Nadie es perfecto.
Les recuerdo que hay gente que se come los mocos!!!!
(O que les gusta Sinatra… o peor aún: Luismi… ;-) )

Me gustan estos italianos del año del ñauca. Más hoy día que todo amanecio romántico.

C’è gente che ha avuto mille cose,
tutto il bene, tutto il male del mondo.
Io ho avuto solo te
e non ti perderò, non ti lascerò
per cercare nuove avventure.

C’è gente che ama mille cose
e si perde per le strade del mondo.
Io che amo solo te,
io mi fermerò e ti regalerò
quel che resta della mia gioventù.

Y con esta lloro a mares, a ver si adivinan por qué. Porque Aznavour en el fondo es irónico, pero a mi esto es lo que más me mata, entiendo mejor cuando me dicen las cosas con un dejo irónico. A ver.

De esta les dejo la versión en castellano, simplemente porque les juro que es una adaptación todavía mejor que la francesa original.

El cielo aprisa teje un chal de lana
más no te hieles de temor, mi amor
cuando el invierno apague el sol, mañana
yo te daré calor, yo te daré calor.

Vamos los dos a pasear al Sena
que en sus orillas hay verdor, mi amor
más si la brisa al refrescar te apena
yo te daré calor, yo te daré calor.

Déjame enlazar tu brazo con el mío
y alegre me dirás con dulce emoción
que ya no sientes frío junto a mi corazón.

Si el aire riza sin piedad tu pelo
mi sweater ponte sin tardar, amor
más si persiste el frío en ti, mi cielo
yo te daré calor, yo te daré calor.

Está silbando por Paris el viento
sube conmigo hasta el desván, amor
tu cara en flor alegrará mi aliento
yo te daré calor yo te daré calor.

Puerta y ventana cerraré mi vida
y un dulce fuego prenderé mi amor
ten confianza sólo en mí, querida
yo te daré calor, yo te daré calor.

Y si en el hogar me faltan leña y ramas
con ciego frenesí al verte sufrir
los muebles a las llamas
arrojaré por ti.

Y si la nieve con disfraz de armiño
muerde el cristal duerme feliz, mi amor
que noche y día y al igual que a un niño
yo te daré calor, yo te daré calor.

El cielo aprisa teje un chal de lana
más no te hieles de temor, mi amor
cuando el invierno apague el sol, mañana
yo te daré calor yo te daré calor.

Estoy acostumbrada

A no tener nunca los pies fríos en invierno.

A manejar en invierno, de vez en cuando sentir que las ruedas del auto patinan sobre la nieve y no sentir pánico. (Hasta puedo chocar con un árbol y no sentir pánico.)

A que en la mitad del verano haga calor de 32 grados e igual haya un par de días de pleno invierno. La proporción nunca se sabe cuál va a ser. Todos los veranos son un riesgo.

A que la gente no hable todo el tiempo de política, ni que se consideren enemigos acérrimos si son uno de derecha y otro de izquierda y menos que al buscar trabajo sea fundamental ser de la tendencia del jefe.

A que el nivel de vida dé espacio a tratar mejor a los animales.

A los contratos laborales tal vez cada día más temporales, pero claros y transparentes.

A la cantidad de bichos (arañas, moscas y hormigas) que hay y que se soportan por no usar pesticidas.

A que sea una cosa de honor el caminar o andar en bicicleta antes que usar el auto.

A la seguridad de un sistema de salud, y social, si no generoso, por lo menos predecible.

A vivir sin los testigos y opinantes que significan la familia.

A ser independiente en mis juicios y decisiones, aunque al final haya hecho todo, pero todo mal.

A mirar por los espejos y volver la cabeza por sobre el hombro antes de entrar en carretera o cambiar de carril. (Spiegel, Spiegel, Blinker, Kopf= espejo, espejo, señalizador, cabeza, que decía el profesor de manejo)

A las tormentas de verano! qué cosa… qué espectáculo… qué cosa más rara

A que no hayan terremotos, ni si quiera temblores.

No me acostumbro

A hablar con acento (me odio) y necesitar algún alemán que le dé un ojito al final a lo que sea que escriba.

A ser bien vista- o mal vista- pero siempre vista por ser distinta (no tengo claro distinta a quién, porque al ojo nadie sabe de dónde vengo, y si abro la boca mi acento es inidentificable. De hecho los italianos, los turcos y los griegos me saludan como si lo fuera, en su idioma.)

A que me pregunten si echo de menos mi país, y si me quiero volver

A que el calor sea húmedo y tropical, cuando hace calor.

A que me feliciten por tener un hijo bilingüe

A que se asombren que sea rubio (como mi padre y mi hermana, respondo)

A las ensaladas llenas de queso o yogur o crema o quién sabe qué pero nunca el placer de comer “verde” y ya.

¡A las salchichas con jengibre o comino pero del otro, no del nuestro!

A que las mujeres se queden en casa cuando tienen un hijo por la falta de salas cuna y jardines infantiles… y que lo encuentren “lo mejor” para los niños.

A vivir sin familia, sin su compañía, sin su presencia, sin sus opiniones metidas, sin sus experiencias y sus consejos. (Aunque no estoy tan segura en este punto…)

A que falten los niños por todos lados.

A que falten la cordillera y el mar…

A que no haya perros sueltos, ni gatos por cualquier parte, y sin embargo si se vean sus cacas.

A no encontrarme nunca con un viejo amor, un amigo del colegio o el barrio, solo con salir a caminar al centro.

Que si se sube al auto uno que aprendió a manejar al sur, considere un error el que yo vuelva la cabeza cuando manejo y entro a carretera o cambio de carril: qué se miren las estadísticas de accidentes del tránsito, y se callen que la que va manejando soy YO. (Háblame de gente dogmática!)