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Ayer Adrián y su música a todo volumen me dejaron relajadita… es que no sé uds con los que les tocaron por hijos, pero yo me pregunto del mío, en qué clase de persona adulta se va convirtiendo?
Y es como mirar por las rendijas, y desearle lo mejor, y sonreírle. Y confiar y aceptar.
Ayer escuchaba su musica de casi, casi adolescente y pensaba que me gusta lo que escucha, que es divertido cantar con el.
No todo, ya saben… pero Peter Fox me gusta… es el hijo de una francesa y un alemán… los mezclados despiertan mi simpatía, por razones obvias.
Creo que este mundo será de los mezclados.
Además cantar con mi hijo:
“… basta! si no te gusta cámbialo! ahora vengo yo… dejémonos de blablas y vamos a renovarlo todo… soy más lindo que Bono y soy un hombre del pueblo, vengo a cambiar el mundo, será mucho querer, pero ahí voy… me cansé de mi casa, mis canciones, no me alcanzan, no me alcanza lo que soy… soy el renovador de la escena musical alemana !!!…”
Me encanta, nos hace bien.
Me río… las cosas que la gente canta! verdad?!

ps: Y también me acordé de la hija de Pablo… y de un amigo dibujante, Christiano, que me decía ayer que ser directo no es el camino más fácil… a veces si.

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No quiero, arranco.
Quiero inventar un cuento y decir cosas. No puedo.
Me alcanza y me da.
Nicanor Parra está en huelga de hambre.
Tenemos que llegar a esto?
Es necesario molestar a un poeta de 96 años?

Huelguistas de hambre hay.

En FB Razorback y el conde Onoff se ponen de acuerdo para decir que Fito Paez como cantante es muy buen compositor, y hoy es 12 y los comentarios entre chilenos de lo que pasó o no pasó ayer son muchos, y yo decido, mientras Adri y su papá están fuera y para que no me vean llorar que voy a aprovechar de ver el dvd que me mandaron los (ya) viejos amigos de la universidad. Son fotos y música.
Y como por arte de magia desde allí, desde las caras y las fotos, me cantan algo que me resume todo y me alivia un poco.

¿Quién dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón,
tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan fácil, ya sé qué pasa,
no será tan simple como pensaba,
como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada del amor.

Luna de los pobres siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
como un documento inalterable
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo, y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y hablo de países y de esperanzas,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar ésta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar, nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón.

ya sé que es 11… no sé si tengo tanto que decir que me atraganto o no tengo nada, pero nada que agregar a lo que muchas otras personas ya han dicho.

Lo que si sé es que espero con todo mi corazón que no se mueran los mapuches que llevan 63 días en huelga de hambre.

Y, también, que este comentario en un periódico digital, el mostrador.cl, dice algo sobre la guerrilla en Chile que interpreta a muchos de mis compatriotas y por supuesto a mi también:

“Pato. Mi opinión es solo eso. Formada sin tener todos los antecedentes, pero habiendo vivido toda la dictadura en Chile y aportando algún grano de arena a la batalla por la democracia.
Suena bonito decir que recuperamos la democracia con un lápiz. Pero eso es hipocresía y manipulación de los hechos. Las cosas fueron harto más complejas. El éxito de una operación a corazón abierto no es sólo del director de la clínica ni del que puso la última sutura.
Lo que reivindico es la entrega de miles de jóvenes que arriesgaron y ofrecieron la vida por Chile. En cualquier legislación internacional la defensa contra una tiranía considera válida la oposición armada. Intentar desconocer eso implica restarle méritos a nuestra propia lucha por la Independencia de la que nos sentimos orgullosos.
Mirar un proceso histórico con microscopio y luego de 20 años nos lleva a distorsionar y desmerecer lo realizado. Si aplicamos el microscopio al proceso de Independencia de Chile concluiríamos que todos los líderes republicanos eran unos bastardos, egoístas, asesinos, complotadores, individualistas, autoritarios, figurones y traicioneros. Pero dieron su vida por ideales con que hoy nos llenamos la boca y celebramos en Septiembre.
Evidentemente no tiene sentido idealizar a nadie, principalmente a personas que nunca pretendieron ser ideales ni modelos de nadie. Solo actuar de acuerdo a su conciencia sin importar el riesgo.
Igualmente, no tiene sentido pretender ignorar el rol que el FPMR tuvo en la moral de aquellos millones de pobres que tu mencionas, y en los trabajadores, que fueron los que pusieron su fuerza en las calles y en las protestas masivas.
Y conste que no desmerezco el valor del trabajo del pijerío democrático de la época. Eran necesarios por el peso publicitario y sus contactos internacionales.
En resumen creo que el alto costo en vidas que dejó la lucha por la Democracia, merecíaa bastante más que la cagona “democracia en la medida de lo posible” que obtuvimos en la última línea del balance.”

Uno de los muchos textos por el estilo que responden al artículo del diputado Leal.
Le pertenece al Sr. Pablo Ortega, o por lo menos así está firmado.

Para Chiara

Qué hacía yo invitando a Heidi a la peluquería ?

Ella nunca jamás haría una cola tan larga para aprovechar una oferta de nada que tuviera que ver con peluquerías o con estética.
No es que fuera militante de lo natural hasta el horror, sino que su actitud tenía que ver con el tiempo de su vida que cada uno cree que debe emplear para cada cosa.
Ella había decidido hace mucho tiempo que, de su vida, no era una gran proporción la que iba a invertir en ese tipo de cosas.
Decidió.

La misma vida se encargó de mostrarnos a todos que ella tenía toda la razón.

Cuando le sacaron el pecho le pregunté si se haría cirugía plástica de reconstrucción y me contestó que como nada, nada, nada volvería a ser igual, ni siquiera era capaz de pensar en la posibilidad de una cirugía.
Otra cirugía.
No había nada posible de reconstruir.
Decidió.

Las cirugías que vinieron fueron varias.

Entonces, repito: Qué hacía yo con Heidi en la cola de una peluquería?

Hay cosas que te hacen sospechar que estás soñando.

Lo lógico era que, sintiéndolo mucho, se diera media vuelta y me dejara a mi sola en la cola con mis ilusiones de conseguir manicura, corte de pelo y limpieza de cutis por dos pesos.
Esa fue la parte lógica del sueño.
Dos personas distintas, dos amigas que se quieren.

Cuando salió por la puerta de la peluquería pensé que tal vez pasaría un tiempo largo antes de volver a verla, pensé que mejor dejaba la cola de la peluquería y que corría tras ella para tener la oportunidad de decirle adiós.
Decidí.

Y desde las escalinatas del salón de belleza, la vi irse caminando rodeada de unos seres chiquitos que caminaban a su alrededor, que le ponían o sacaban piedras del camino, que le barrían el suelo por donde pasaba o se lo llenaban de basura, siempre al ritmo del caminar de Heidi, siempre allí, atentos a cada movimiento, como una nube a su alrededor. Sin tomarse pausas en su trabajo, sin distraerse, con la atención constantemente puesta en Heidi.

Supe que siempre habían estado allí, aunque yo no fuera capaz de verlos hasta ese momento.

Uno de ellos se concentraba en que ella sostuviera en su mano un paquete.
Atento a cada posible caída, lo arreglaba de nuevo, lo equilibraba en su mano derecha. Trataba de intervenir lo menos posible, dándole un empujoncito pero también sosteniéndolo directamente si era necesario, dejando que Heidi lo llevara sola, pero impidiendo que se cayera o que ella lo dejara caer. Era su trabajo.

Cuando la llamé por su nombre, se giró y me miró. No me salió una despedida, lo que tenía era una pregunta:

Es así? Heidi. No importa lo que hagamos? Es así?

Ella se miró la mano y asintió con la cabeza, me miró con sus ojos azules y desde su figura delicada de los últimos años, llena de compasión por mi, me dijo que si.

Cada cuál tiene su paquete? Y la enfermedad es el tuyo? Pregunté.

Volvió a decir que si con la cabeza.

Como siempre que ella me miraba de esa manera pensé en qué estaría pensando sobre mi y mi descubrimiento, pero como siempre después de esa mirada, no pregunté más. Hay cosas de las que hay que enterarse de a una, más no entenderíamos o el otro no nos lo va a decir, o peor, no tenemos el derecho a preguntar.

Pero yo sé que ella vino a darme la oportunidad de entender que existe ese grado de libertad que te da el saber que no importa lo que hagas, ciertas cosas son parte de tu destino. Nada es tan importante, tan errado, tan acertado, tan bueno o tan malo como para que te salves de el. Lo único que podemos hacer es vivir (o no).Volvió solo para decírmelo y sería una injusticia con Heidi no reconocérselo.

La abracé y le dije adiós. Ella me dijo adiós, se volvió y siguió su camino, el de ella, el que la llevaba desde el suelo asfaltado de esa ciudad llena de cerros, hacia arriba, arriba. Todavía la veo subir caminando por entre las nubes, rodeada de su destino.

Y yo me quedé acá con el mío.