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Querido Pablo… entiendo poco como para mandarme una opinión real.
Y aún así, no quiero dejarte solo. No es de amiga.

Lo que si veo es como se abren un montón de preguntas sobre el futuro de Argentina que dan miedo.
Se han dicho tantas cosas y yo he evitado meterme de tantas maneras… pero lo que más se me repite es la sensación de que allá- como al otro lado, como en muchas otras partes- somos incapaces de hacer un balance real de los hechos, incapaces de querer cambiar el agua de la bañera sin botarla por la ventana y con el niño todavía adentro.

Cómo se nos olvida de donde venimos? (Si, me uno en el nosotros, yo creo que ese “nosotros” de comunidad de intereses más que de lugar de nacimiento.)
Cómo se nos olvida que la pobreza viene de medidas asumidas por gente que como tú bien dices las firmaron con su propio nombre? Y que lo volverán a hacer en cuanto se les permita hacerlo y nos explicarán la cientificidad de su modelo o la base moral de la libertad individual por sobre los colectivos, como los niños muertos de hambre o quienes sea que se les pongan por delante en grupo. Da lo mismo es una cosa del principio de la “libertad” como ellos la entienden y no permitirán que otros tengamos otro concepto.

No sé si yo habría sido Kirchnerista, porque a estas alturas he descubierto muchas cosas bien hechas por él y de las mal hechas o de las que se sospecha mal hechas, estaba muy bien informada. Creo.
No sé si yo sería justicialista, porque nunca he entendido el fenómeno. Siempre pensé que un día debía revisarlo.

Sé no más que algo sería, porque quedarme al margen me parece imposible, y equivocarse es mejor que dejar pasar las frescuras… o lo es la mayoría de las veces, no me voy a poner absolutista ahora que lo estoy criticando. Yo seré violenta, pero nunca destructiva. No siento placer en hacer nada mierda solo por hacerlo mierda. Me salva, siempre me salvó. Prefiero borrarme antes que aniquilar.

Sé no más que yo no andaría agradeciéndole nada al cáncer, y tampoco ahora al infarto porque no quiero deshumanizarme y también sé que cuando dijeran hambre, en Argentina, pensaría en los 90tas y los que la produjeron a pulso y aún viéndola venir y desarrollarse, y que hasta hoy defienden ese sistema de producir. Mira al señor del otro lado! su hermano es el origen de nuestro sistema de salud, privado e injusto, en un país donde la desigualdad de la repartición del ingreso no puede producir otra cosa que salud de primera y de última. Es el origen de las pensiones, creadoras de pobreza en la vejez, por ponerte dos perlas de progreso y libertad de mercado absolutamente reconocibles en las estadísticas.
Y el quiere igual la segunda parte, y lo eligieron democráticamente…por cambiar, dijeron. Aburridos, dijeron.
Qué habría hecho yo en mi propio país? En que estaría? El agua y el niño por la ventana?
Ojalá que no. Estoy cansada de esa lógica.

También sé que quien ayude en algo a la convivencia mediante juicios a los violadores a los derechos humanos, nos dignifica, nos devuelve la confianza en el sistema, quien nombre al criminal como criminal y no relativice, siempre tendrá el beneficio de la duda, por lo menos, para mi, de haber hecho una parte al menos de lo que se debe, para poder seguir viviendo juntos, para aceptar las reglas del juego. De otra manera yo no puedo. No hay respeto.

Si es suficiente, si lo será, si lo fue, eso ya es cosa de los argentinos en este caso.
Les deseo suerte y mucha sabiduría en el siguiente paso.
No se acabó el país antes, menos se les va a acabar ahora.

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Me dieron ganas de contar de las mejores épocas de mi grupo familiar de orígen.
De las épocas en que eran la dignidad misma, no lloraban porque es indigno, no se reían mucho porque la risa es pa los tontos. Ellos tampoco hablaban tanto como yo, por miedo a errarle… tampoco se metían en ningún problema grande porque nunca estaban con nadie, puesto que las cosas deben ser primero analizadas y segundo porque cada cual es dueño de su destino y que apechugue primero el aproblemado que seguro que es el responsable de su situación en primer lugar y quién es uno para meterse.

Me dieron ganas de contar como es cuando si te sacas buenas notas, es lo menos que podías hacer siendo como eres inteligente, y si te va mal, sería bueno que reflexionaras sobre lo que estás haciendo y no sabes la suerte que tienes.

El problema es que no hay historias de esa época.

Porque para tener historias hay que meterse, decir, equivocarse. O meterse, actuar corregir y ganar.

Y ese es el otro problema si uno gana tampoco es pa andarlo contando.

Así es que hasta que no se me ocurra una historia de cuando se metieron y salieron dignos, pero cagados, me callo mejor.

Y si una se queja es porque hay que moverse en alguna dirección.
Digo, porque está muy bien describir y mirar y analizar y darle a un tema, pero en algún punto y para alguna parte hay que partir y para algún lado.
Yo y mi manía de querer entender. Yo y mi manía de buscarle el cuesco a la breva. Yo y mi manía de creer que mirar la realidad y nombrarla, es etapa uno de algo que no sé a donde va. Cuál es etapa dos?

Fui a comprarle calzoncillos al Adri que crece sólo para arriba y yo siempre atrasada con la novedad. No es fácil, porque para los lados no crece y ya llegó el momento de respetarle, aún más, que no se quiera mostrar con cosas que le quedan como poncho. A los niños hay que escucharlos, acompañarlos y dejarlos que decidan ellos cuáles van a ser sus peleas. Me digo. A veces nuestras luchas no son las de ellos. Hay que aprender a renunciar pedirles que inviertan energías en cosas que no son sus peleas. Y apoyarlos en las que si lo son.
El flaco es perfecto, se lo tengo dicho, pero el flaco está hasta el mote con que la ropa le quede ancha, no quiere ser el rarito del curso. Los calzoncillos deben ser blancos, me dijo. Nada de autitos, ni esas cosas, aunque sean los más económicos y los mejores del mercado el los quiere blancos.
No es fácil, me demoro buscando.

Y en eso aparece una mujer en la misma, buscando, pero con niñita. Estamos todavía en la sección de niños. Hasta el metro y 70 cm vamos a seguir aquí.
Es un almacén grande y con nivel.

Ella y yo absortas en la búsqueda de la ropa interior de niños.

La niña viene y va. Tendrá 10 o algo así.

En una de sus vueltas le pregunta: „Mamá por qué no hay hombres vendedores acá? Todas son mujeres.“

La madre no se detiene, sigue buscando entre las camisetas, le contesta al paso: „Será que las mujeres son mejores con las cosas de niños…“

Yo la escucho y lo pienso. Quién será la primera/o en decirle la verdad? Cuál es la verdad, verdadera en este primer mundo? Es necesario decirlo?

Yo conozco esa casa de ventas desde hace 22 años. Conozco al personal, sé quién es quién.
Las estadísticas también las conozco y de vivir, he vivido.

No me callo y aparezco desde detrás de los calzoncillos: „No hay hombres porque las vendedoras no están bien pagadas, no se mantiene una familia con sueldo de vendedora. Y si, si hay un vendedor aquí, pero él es el jefe de las vendedoras.“

A ver que dice mi colega, pienso, ya cerrando el pico.
Mi colega, se queda pensando y me dice con una camiseta en la mano: „si… cierto… pero también nos consideran mejores para los niños… no?“ Con tono de disculpa y oferta.

„Si, claro“, le contesto,“pero si su hija quiere ser vendedora, que por lo menos aspire a jefa.“

„Cierto, eso es verdad.“

En eso quedamos.

Nuestros hijos son nuestras mejores poesías, son un canto personal a la vida, y así habría que tratarlos.
Que tengas suerte chiquita! Te lo deseo de todo corazón.

Un Fantasma recorre Europa, o mejor dicho unA fantasma. Les explico porque no tiene sentido hablar aquí de EL fantasma, la historia es así:

Primero está la presión sobre el sistema de salud y de seguridad social de hacerse cargo de los mayores, cuyos hijos y parientes viven lejos o trabajan, o viven su vida de tal manera que la convivencia entre jóvenes y viejos ya no es la norma.
Y aunque las hijas o esposas o nietas, o nueras siguen asumiendo el cuidado de niños y viejos, simplemente estas ya no son suficientes. O ya no quieren.

El sistema decide una cierta política con conciencia: quedarse quieto mirando, porque otra cosa saldría muy cara. Así, el fenómeno deja de ser un destino individual, para convertirse en un problema social.

Oficialmente Alemania trata de que las mujeres alemanas ocupen ese “puesto de trabajo” y decidió distintos estímulos para aquellas que suspendan su vida laboral para cuidar a sus viejos. Se puede pedir una ayuda como si se tratase de un „posnatal“ que así vendría a ser un „premortal“. Por supuesto que no se orienta a la posibilidad de que lo haga un hombre con su madre, tía, padre, etc. Y así se define el nivel y forma de esta ayuda, es una ayuda y no un reconocimiento al trabajo que significa.
Los hombres ganan más, si se pone a cuidar a su mamá se pierde el sueldo, que la cuide la señora, la hija, la hermana, la tía, LA. Y si estas no pueden o no quieren? Y si ganan lo suficiente para no querer dejar el trabajo?

Aquí es donde entran las polacAs y las rumanAs.
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La han echado dos veces del trabajo.
Una cuando avisó que iba a tener un hijo, y la segunda cuando dijo que iba a tener otro.
Siempre legal y de dos trabajos distintos.
Milagros de la flexibilidad laboral y de los contratos a dos años renovables.

El carrito que empuja con el segundo niño es muy práctico, porque le cabe la compra.
Allí va, casi como canción de Serrat no escrita, con su carrito de bebe, su hijo, su compra y sus dos títulos universitarios. Los hijos no pesan, los títulos si, a veces le duelen incluso. La compra también pesa.

Cuando llegó a la caja, no supo que le pasó, me dice, ver al señor con el niño en brazos rodeado de las vecinas, las vendedoras, la cajera haciéndole cariños y mirándolo con ojos de ternura y emoción, y agarrarle la envidia, fue una sola cosa. Incustró el carrito entre tanta pierna reunida y les tiró: „y a mi?“

Más que un poema fue una acción de arte. Lo anoté para mostrárselos. Una belleza de poema, corto, breve, bello:

„Y a mi?“

Mi amiga, la gran poeta colombiana, eso si lo declama con un sentimiento, con una emoción, con una energía, pero por sobretodo con una dignidad que no se le puede negar, es una artista.

ps aunque, para ser sincera, ver a un tipo con un niño en brazos a esa hora, y que no está cesante, es también un poema. Aunque a ella, la poeta colombiana, en esta etapa creativa de su poesía es mejor no comentárselo.