La han echado dos veces del trabajo.
Una cuando avisó que iba a tener un hijo, y la segunda cuando dijo que iba a tener otro.
Siempre legal y de dos trabajos distintos.
Milagros de la flexibilidad laboral y de los contratos a dos años renovables.

El carrito que empuja con el segundo niño es muy práctico, porque le cabe la compra.
Allí va, casi como canción de Serrat no escrita, con su carrito de bebe, su hijo, su compra y sus dos títulos universitarios. Los hijos no pesan, los títulos si, a veces le duelen incluso. La compra también pesa.

Cuando llegó a la caja, no supo que le pasó, me dice, ver al señor con el niño en brazos rodeado de las vecinas, las vendedoras, la cajera haciéndole cariños y mirándolo con ojos de ternura y emoción, y agarrarle la envidia, fue una sola cosa. Incustró el carrito entre tanta pierna reunida y les tiró: „y a mi?“

Más que un poema fue una acción de arte. Lo anoté para mostrárselos. Una belleza de poema, corto, breve, bello:

„Y a mi?“

Mi amiga, la gran poeta colombiana, eso si lo declama con un sentimiento, con una emoción, con una energía, pero por sobretodo con una dignidad que no se le puede negar, es una artista.

ps aunque, para ser sincera, ver a un tipo con un niño en brazos a esa hora, y que no está cesante, es también un poema. Aunque a ella, la poeta colombiana, en esta etapa creativa de su poesía es mejor no comentárselo.