Un Fantasma recorre Europa, o mejor dicho unA fantasma. Les explico porque no tiene sentido hablar aquí de EL fantasma, la historia es así:

Primero está la presión sobre el sistema de salud y de seguridad social de hacerse cargo de los mayores, cuyos hijos y parientes viven lejos o trabajan, o viven su vida de tal manera que la convivencia entre jóvenes y viejos ya no es la norma.
Y aunque las hijas o esposas o nietas, o nueras siguen asumiendo el cuidado de niños y viejos, simplemente estas ya no son suficientes. O ya no quieren.

El sistema decide una cierta política con conciencia: quedarse quieto mirando, porque otra cosa saldría muy cara. Así, el fenómeno deja de ser un destino individual, para convertirse en un problema social.

Oficialmente Alemania trata de que las mujeres alemanas ocupen ese “puesto de trabajo” y decidió distintos estímulos para aquellas que suspendan su vida laboral para cuidar a sus viejos. Se puede pedir una ayuda como si se tratase de un „posnatal“ que así vendría a ser un „premortal“. Por supuesto que no se orienta a la posibilidad de que lo haga un hombre con su madre, tía, padre, etc. Y así se define el nivel y forma de esta ayuda, es una ayuda y no un reconocimiento al trabajo que significa.
Los hombres ganan más, si se pone a cuidar a su mamá se pierde el sueldo, que la cuide la señora, la hija, la hermana, la tía, LA. Y si estas no pueden o no quieren? Y si ganan lo suficiente para no querer dejar el trabajo?

Aquí es donde entran las polacAs y las rumanAs.

Las polacas y las rumanas emigran a Alemania dejando a sus familias en sus respectivos países. Como son miembros de la UE y pueden entrar y salir, en teoría, porque hay una cláusula especial, que no conozco bien y que prometo preguntarle a una amiga que trabaja en eso para añadirles esta información, pero sé que este trato legal especial no permite que sean „cuidadoras“ legales durante los primeros 3 o 5 años.
Al ser ilegales son más baratas que un asilo de ancianos y que un cambio de casa, trabajo y familia, para atender a los que lo necesitan- abuelos- en las familias.

El rollo es que las polacas y las rumanas tienen que dejar a sus hijos y familia, a sus propios viejos, en sus países de origen, porque ellas son ilegales acá y porque este tipo de emigrantes económicos siempre piensan en volver no vienen para quedarse, si no para ser una entrada “extra” para su familia .

Y los padres de estas familias?
Ellos trabajan, como es de esperar. No dejan de trabajar para estar presentes con los hijos en casa.

Si el hombre emigra- como fue comprobado en su día por: turcos, italianos, españoles, portugueses, polacos- la mujer deja de trabajar para quedarse con los niños en casa, y algún día lo sigue. O no.
En este caso el de la madre que emigra, ellos contratan en Polonia a mujeres rumanas que a su vez dejan a sus propios hijos y viejos solos y sus maridos que trabajan siguen trabajando, para que se hagan cargo de esos niños y viejos… etc etc…

Es decir, se produce todo el proceso porque es pensable, porque es posible. Cuando no es pensable, ni aceptable, no se produjo el proceso.

Y por qué no emigran los hombres esta vez? Porque el trabajo que se ofrece es de mujer! YA SE LOS DIJE! No es de hombre y así lo entienden los que salen y los que llegan.

A los niños solos en Polonia se les llama „UE- huérfanos“, es decir, los huérfanos de la unión europea. Si esto no es poesía, ya no sé cómo llamarlo.

Es divertido pensar que las mujeres no dejan a sus hijos así como así, hay casos en que toda la relación sigue via skipe, internet y web cam. Se ven a diario. Dicen los sociólogos, que les ayudan a hacer las tareas vía internet, así todo sigue “igual”. Siguen presentes y cumpliendo como se puede con su rol en la casa y como madres. La mamá no suelta… bueno, como el hombre con su puesto laboral, cada uno en lo suyo.

En Rumania ya se está produciendo una especie de histeria con esta situación y, algunos políticos, hablan de mujeres que dejan botados a sus hijos. Ahí si que cualquier sistema actúa.
NO, no le dan un trabajo de medio tiempo a los padres para que estén en casa con los hijos. En realidad, no se plantean que esto sea un problema a resolver con una pareja de padres, no. Como en Alemania no se plantéan que sea una cosa que tenga que ver con categorías hombre-mujer y las diversas condiciones laborales que se enfrentan, tanto hombres y mujeres alemanes como los extranjeros acá y en sus países.
Lo que se hace ahora en Rumania es prohibirles a las mujeres la salida del país si no pueden demostrar que tienen con quién dejar a sus hijos. A las mujeres, y antes de buscar trabajo en Alemania -o Polonia, en el caso rumano- las hacen pensar y demostrar. Tener marido o padre para esos hijos no cuenta.

No me imagino que habría sido de Alemania si a los hombres extranjeros- turcos, italianos, españoles, polacos- que reconstruyeron este país después de la II guerra les hubieran prohibido salir de su país sin antes declarar quién les iba a cuidar los hijos. La pregunta habría sido tonta, claro. Sigue siendo considerada tonta.

Interesante cuando lo privado se vuelve político y no precisamente a petición de las feministas pesadas de siempre.

Me encanta pensar que toda esta confusión y problema, y niños solos y viejos solos y cadena de cuidadoras que reciben cada vez menos por el mismo trabajo, y la ampliación de la cultura tecnológica de las mujeres, y las consecuencias de la mejora laboral de las mujeres alemanas en Alemania, se produce simplemente por la idea de lo que hace o no hace una mujer o un hombre. Y no estoy hablando de parir una persona, si no de cuidar una persona y el valor que tiene en una sociedad el trabajo en general y como se reparte.

Este texto es un comentario mío a una entrevista en la radio Deutsche Kultur a la Prof. Dr. Helma Lutz de la Goethe Universität de Frankfurt am Main, sobre género y migración en la Unión Europea. Un Link en inglés, si ha alguien le interesa: Migration and Domestic Work