Es raro como los que hemos perdido a alguien que queremos, queremos, queremos, nos parecemos, será porque a veces las cosas se terminan, incluso con la muerte, pero el amor no y ahí queda. Incluso ante la muerte.

Debe ser el corte en el proceso que es amar y la sensación de absurdo de todo el amor inútil a la deriva. Cuanto más amor, más incomprensible.

Las maneras de desaparecer de nuestras vidas han podido ser distintas pero se comparte la sensación de inmensidad en el estómago y esa incapacidad de entender que hay que dejar de querer porque ya no hay nadie allí para recibir y devolver, en la moneda que sea.

Aceptar sin entender es la consigna.

Debe ser por eso que esta canción que es de amor de pareja y de una época determinada, que tiene una estética especial de los 50tas o 60tas, fue durante algún tiempo la canción de las mujeres de los detenidos desaparecidos en Chile, recuerdo cantarla en la cara de los carabineros. Debe ser por eso que a mi me recuerda a mi mamá.

Los amores nos igualan, aunque nos creamos únicos, solos y especiales, distinguidos por una capacidad de amar diferente. Basta perder a alguien que se ama para saber que somos todos lo mismo, del mismo material doloroso, blando y sangrante.

Pronto será su cumpleaños pero como ya no existe será el mismo día de siempre, pero vacío de ella desde hace ya tantos, tantos, tantos años. Lleno de una manera absurda de mi amor.