Este último tiempo me ha dado por preguntarme si de verdad una viene y escribe y ” que tanto oh!”
O, si siempre hay un algo raro metido dentro de la cabeza que quiere obtener algo de lo que escriba.

Hace milenios que quiero escribir una historia que se me ocurre cada vez que me pongo a pensar en qué contaría, si me pusieran a contar un cuento.
Hace tiempo que pienso que debería irme a un taller de escritura, o escribir por fin un par de artículos que podrían publicarme y pagarme, malísimamente pagados, pero publicarme.
(No se hagan ilusiones con los temas, yo escribí alguna vez sobre cosas como basura o sobre acupuntura… todo cosas que no me pagaron y por eso me aburrí de escribir.)

Es decir, no debo tener vocación ni de periodista, ni de escritora, porque si no me pagan no me pongo a investigar de nada, y si no tengo un tallercito o alguien con quien discutir textos, no escribo.

mmmh…
Por otra parte, hay un par de problemitas en mi existencia, que no se terminan de resolver.
Desde hace unos meses mi marido busca trabajo y me preocupa mucho, y mi trabajo que es intenso durante 3 meses, pero que no es que me suelte los próximos 3 que vienen, me ocupan.
Agreguen a esto que en febrero tengo que definir la etapa de formación que inicié hace dos años apróximadamente. Ya no me queda de otra.

Yo siempre he dado explicaciones en este blog sobre el ir y venir de mis textos, a veces son cartas, a veces son… son … textos! Más o menos literarios. Ya saben, malos o buenos, pero en esa dirección. Y ahora sentí que debía decir algo. Esto.

Conozco las reglas del juego de los blogs, el que se para a reflexionar pierde sus lectores. Es inevitable.
No a los amigos, ni a los que se sigue leyendo en sus blogs, si no simplemente la gente, amigos o no, deja de venir a un lugar dónde ya no es seguro que se encuentra algo.

Lo que más me preocupa es no cumplir conmigo misma y mi necesidad de sinceridad en lo que escribo en este espacio. Porque quién escribe por poner algo, una anécdota, una canción, un algo, en algún momento no es más él mismo y te conviertes en televisor.
Y pa’ eso, Dr. House.

En esas ando. Supongo que buscándome a mi misma, lo de todos y lo de todos los días.
A ver que va a pasar.