No hay misterio.

Me siento en la silla del balcón con una taza de café.

Todo está sobre el balcón.

Sentada, café y plantas.
Es muy temprano para el vecino y su manía de correr,
muy temprano para el perro y la vecina,
muy temprano para saber.

No sé cuánto dura el café y el balcón,
ni por cuánto tiempo el latido en el pecho,
el alma en el cuerpo y los pies y las baldosas.

Todas las plantas que planté, el balcón y el verano.

No me fui a ninguna parte, sigo aquí
en medio de la mañana, las plantas y el verano en el balcón.