Mi mamá decía que construir un mundo distinto y mejor no iba a ser elegir a Allende y listo. Y después, tuve que aprender que para eliminar todo lo construido o soñado, no era cosa de matar a Allende y listo.
Mi mamá decía que ibamos a tener que trabajar mucho y que quizás los hijos de mis hijos iban a ver esa sociedad justa y mejor.
Le sigo creyendo, y eso que han pasado 4 décadas y varias sociedades injustas.
Me gusta pensar que no estabamos muertos, andabamos tratando de ganar resuello no más y en eso nos crecieron los niñitos.
Es otra vez 11 de septiembre, como todos los años.
Y sin embargo se mueve.