Soy chilena y vivo en Alemania, mi sincero deseo es que los crimenes a la humanidad no queden impunes para poder creer que la humanidad existe.

Creo que estoy con la Sra. Knaul, relatora especial de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados, y creo que el principal problema de la condena por prevaricación a Garzón y de la forma en que se hizo, no es la consideración de que el derecho de privacidad de las conversaciones de los abogados y los malos, los corruptos, los nefastos, también debe ser respetado, ni toda la reflexión sobre qué se debe permitir al perseguir el crimen y dónde está el límite de un sistema judicial, si no, si esta condena significa el fin práctico de un juicio a los crímenes de una dictadura como lo fue el régimen de Franco.

Como en Chile, en España se permitió la falta de condena moral al franquismo, entre otras condenas que faltaron. Como en Chile se permitió que los años pasaran y no fuera acuerdo social el repudio a la dictadura. A la dictadura de Franco se le llama en libros oficiales de historia “gobierno autoritario” por la real academia de la historia, como en Chile al bando contrario, se le encuentran pecados, como si al hacerlo se pudieran entender los revanchismos y la inhumanidad del vencedor perfectamente. Demasiadas cosas se repiten, como en Chile. Como en Chile un período de bonanza de la economía les dió la ilusión de ¿estabilidad?, ¿de paz?, ¿los jovenes creyeron que no era con ellos lo de la historia reciente? Silencio.

El miedo al conflicto inicial que lo destruyó todo los llevó a quemar en sacrificio a personas, familias e historias en los altares de un dios falso, porque la paz construida sobre el dolor ajeno -y propio- no es paz, es pausa.

Los chilenos quieren ser comparados con los españoles, pero estoy segura que a los españoles no les gustará mirarse en el espejo de la democracia chilena. Deberían.
No, no somos lo mismo, en Chile hubo una guerrilla y una protesta constante, en España una guerra civil. En España hubo una Unión Europea y en Chile no. Sin embargo, es interesante ver como lo moral existe, como la moral existe y es dura y se da alambicada en casos como este pero es justo donde nos damos con la cabeza.

El liberalismo como padre de los derechos individuales, se yergue en contra del derecho de “un grupo” de ciudadanos españoles para así acallarlos en masa en su petición de justicia, colectiva: los muertos son los contrarios, los del otro lado, esos son los muertos debajo de las veredas.

Pero es una crisis, y parafraseando a los mismos liberales: una crisis es siempre una oportunidad.

No solo los derechos individuales de los acusados de corrupción pueden ser defendidos, sería el momento de poner cada cosa en su lugar, y escuchar a las víctimas y dar justicia. Y ahí si, como me gustaría que en ese punto Chile se volviera a parecer a España y cuando se hablara de la “transición a la española” de países como Chile, no tuviera que explicarle a mi hijo que es siempre el que gana el que escribe la historia, si no que la verdad finalmente siempre sale a la luz o alguna otra cosa que tenga que ver con que la humanidad es posible, en los derechos individuales y en los de los pueblos, y que en ese marco vivimos.

A ver que pasa ahora, pero comparto la visión de la Sra. Knaul,observadora de las ONU, el asunto es complejo, exactamente como lo es un conflicto que persiste en la historia de un país.

http://noticias.terra.com.co/internacional/relatora-de-la-onu-afirma-que-la-condena-al-juez-garzon-parece-una-venganza,bc6a0714f9865310VgnVCM20000099f154d0RCRD.html

Y la mayoría de estas historias son de la guerra. Y no me salgan con que los del otro bando también sufrieron, porque a parte de la legitimidad, de haber impuesto una dictadura también está simplemente el derecho a enterrar tus muertos. Hasta las guerras tienen sus reglas.