Adrián me hace escuchar una banda de … de… será rap (?) …y me dice que la canción se llama “so geil…” O sea, “tan calieeente..”, o “tan cachoooondo”… o… bue, ya entienden.

Lo miro y sin horrorizarme le digo yo a el: y si, los que vienen llegando a la sexualidad necesitan decir cosas así. Tiene morbo, produce excitación. Cuando uno todavía no ha iniciado plenamente su vida sexual, está bien que sea así, lo entiendo. Escucha no más tus cosas. Es una manera de romper el hielo con el tema.

Me mira con cara de desprecio y de “pobre, está más pasada que el mp4 después de la salida al mercado de los smartphon…”

Pérate, pienso, y le suelto: Mira, te doy un ejemplo, apuesto que te agarra el ataque de risa si te digo, culo, poto, testículo, concha, vagiiiinaaaa ¡eah! ¡eah!. ¿Y? ¿Viste que te agarra la risa? Así funciona la canción esa.

Le agarra la risa adolescente. También que acompañé el discurso con bailes ad hoc. Movimiento de manos incluidos.

Es así no más, le agrego. Cuando ya estés bien en la vida sexual no será más gracioso. Aprovecha.

Bueno, y están, claro, los que con eso hacen buena música.

Se ríe y agrega: … pero estos no,mamá, son malos, son así no más… divertidos…

Y va saliendo a casa del vecino, se sigue riéndo para adentro, por eso lo paro y le agrego: piensa si le cuentas a tu amigo lo que dice tu mamá, porque es probable que no sea tan gracioso si no soy yo quién lo dice y además sin baile…

Sale con una bolsa de legos por esa puerta que aún están mirando mis ojos.

Fin… por ahora.