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Reconozco que yo desde antes de leerlo ya estaba en contra. No me pregunten por qué… algo no me cuadraba con este caballero.
Acabo de ir al baño y allí hay libros que he recogido en la calle, porque acá en este barrio hay varios vecinos que dejan libros en cajas para quien los quiera tomar y yo los recojo, algunos claro, y los pongo en el baño.
Digo, que acabo de ir al baño y allí estaba esperándome Milan Kundera y la escena en que Lena llega a Praga y se acuesta con Tomas. Llega convencida de que es el hombre de su vida y según Kundera grita como loca y hace una descripción exácta del significado de ese grito, que yo espero que el personaje, Tomas, haya leído porque si no… no habría historia porque el tipo habría salido arrancando a perderse… mira que una mina que se manda un grito en el “acto” o está loca … bueno, o ¡es la Binoche!!! juajajaa

Todo me recuerda la escena aquella en “Por quién doblan las campanas”, cuando después de leerme, “París era una fiesta”, “Las cumbres del Kilimanyaro” -o así, ¡fué hace tantos milenios!- y otras cosas de Hemingway que mi papá tenía entre sus libros, decidí que no soportaba la manera de escribir sobre los sentimientos de las mujeres y la sexualidad de este caballero. O sea que premio Nobel y a mi me parecía un superficial.
Yo tenía, a lo mejor 12 y ya sabía que por ahí no andaba la cosa y este señor no. Mmmh… también que en la sexualidad vale más que en muchas otras cosas lo de en gustos no hay nada escrito. Pero yo no le creo la escena y ya. Y eso molesta. No creerle al autor la escena es fregado, no se puede seguir leyendo relajada.

Kundera escribe como Hemingway.
Si no me creen vayan y léanse la escena cuando María se acuesta debajo de un árbol con el partisano gringo, que ya no me acuerdo como se llama, y se le remueve el piso y el cielo… juajajajaaaaaaaaaaaaa… de solo volverlo a pensar me da el ataque de risa. Y eso que el ambiente es la guerra civil española y no es de risa.

Otro que habla así de sexualidad -de mujeres- es Coelho!! Si no me creen léanse esa novela que se llama 10 segundos, o 20 segundos o algo así, que es lo que se demora él y dice que es promedio, en aquello.

No si, esta pasada por el baño me hizo estupendamente, mira las reflexiones que me inspiró. Las siete de la mañana y ya empecé alegando.

De pronto me pregunto si hay mujeres que escriban sobre la sexualidad masculina con la convicción que estos tres caballeros lo hacen. Creo que me gustaría leerlas.
No recuerdo escenas sexuales-amorosas de la Lessing o de la Atkins, por ponerle algunas que tengo aquí a mano. No me nombren a la Belli que casi morí de vergüenza cuando leí su biografía y aguanté que cada segunda página asegurara su condición racial de blanca y su muy acomodado origen social… ¿podrá esta chica escribir de sexo desde otra prespectiva que no sea la obvia? A parte que si ella es blanca yo soy escandinava, pero eso ya es otro tema y que cada cuál crea lo que quiera, no más que no me lo repita mucho que me duermo.

Y seguí pensando, que tengo claro las escenas de amor y sexo que me dan vergüenza ajena, pero ¿y las que encuentro lindas?
Porque me vienen a la mente muchas, que están muy bien escrita, pero no es “bello” el momento que describen. Por ejemplo, pienso en el momento absolutamete magistral y perverso descrito por Vargas Llosa cuando la madrastra es seducida por su hijastro. Horror, y pieza maestra de la literatura.

También reconozco que para entender a Anna Karenina tuvieron que pasar años y yo sentir la fuerza tremenda de la sociedad cuando te presiona en el molde que te tiene preparado, la tristeza de no poder hacer que te vean sin prejuicio, para que yo pudiera entender que todo sucede en “Ana Karenina” en un marco histórico y social, y que no es que la tipa sea estúpida, y Tolstói no tenga idea de mujeres.*
Una chica de 15, como era yo al momento de su lectura, no entiende aún que no todas las puertas están abiertas para ella, ni que el mundo esá allí para ser cambiado a nuestra personal y santa voluntad.
Y ¿Qué tendrá que pasar para que yo encuentre a Kundera maravilloso? ¡O por lo menos a Hemingway!

Como decidí ser positiva en esta vida, me voy a pensar cuáles son las escenas de amor y sexo que me han dicho algo, que yo considero, están bien escritas que me hayan emocionado. A ver, tengo curiosidad.
Me voy a pensar.

*Ojo que este año salieron las cartas entre Tolstói y su mujer y parece que tampoco es que supiera mucho.

Mira, no te lo voy a negar.

Me quedé de una pieza cuando entré y te vi ahí sentado como todas las tardes- antes de morirte, claro- frente a la tele.

Es que el día en que te encontré también frente a la tele pero con el infarto, tampoco me extrañé. Por eso cuando llamé a la unidad coronaria ya era tarde. Disculpa.

Pa’ que estamos con cuentos Joaco!

Tú eras parte de mi paisaje y seguro yo parte del tuyo.

Pero diálogo, o mejor dicho, que yo dijera algo y tú me escucharas, (o al revés, tienes razón. ¿se me notaba?) En fin, que hace rato que no pasaba.

Ese día no te dirigí la palabra por miedo a que me respondieras, pasé directo a la cocina y casi me da un soponcio cuando me gritaste que te llevara la cerveza. Te la llevé y te la tomaste.

Qué te quedai mirando ahí?

Me dijiste, y yo me alegré, el departamento está pagado con tu seguro, yo recibo un montepío desde que te moriste y tú ahí frente a la tele. Mi vida está completa de nuevo. Bueno antes de que te murieras más bien estaba llena y ahora tendría que estar completa. ¿Me entiendes?

Es que después que te moriste lo pasé terrible. Los niños están grandes. Mario en Madrid y la Paolita con sus eternos problemas con el marido. No tienen tiempo para mi y los entiendo.

El otro día pasé a ver a la niña y estaban peleando, le dije: esto no puede ser mijita, no se puede vivir con el enemigo en casa, no le responda todas las que le tira, cállese, aprenda a callarse.

¿Y sabes lo que respondió?

¿Y terminar igualito que tú y el papá?

Me callé, que es lo que mejor me sale desde hace siglos.

Ahora contigo acá frente a la tele, todo volvería a ser como antes, porque tú me necesitas Joaco, si hasta muerto te viniste pa’ la casa será por algo. Pensé.

Y fue bueno sentarme en silencio como antes, a tu lado. Traerte la cerveza, cortarte la carne como a ti te gusta, para comer mirando el fútbol con el puro tenedor.

¡Quién me iba a decir a mí que los fantasmas comían!

El problema empezó con que la cerveza no era la que te gustaba a ti. Cierto, yo tomo de otra. La tuya es muy amarga y si ya no estabas…

Y con las chiquillas vamos los martes al cine y comemos fuera y tú que no soportas cualquier sándwich que te deje.

Y fútbol no veo.

Además no te gusta que venga nadie a vernos. Igual que antes nomás.

Con lo de la cebolla que si no te la pico finita te hace mal, fue que no pude más.

Joaco si estai muerto, de qué salud me hablai oh!? Muerto y loco, pensé.

Y te vengo a decir lo mismo que le dije a la Paolita: Joaco. No se puede vivir con el enemigo en casa. No te pienso discutir. Prefiero echarte de menos, pero ya no soy capaz, no puedo vivir contigo y menos muerto.

Viví un año sin ti y lo siento, pero me acostumbré.

Quiero que si estás muerto, lo hagas como los demás y no estés. ¿Cómo no van a tener sillones y tele por allá?

Además a mí que no me venga nadie a cambiar el contrato: hasta que la muerte nos separe, me dijeron. Y eso es lo único que te estoy pidiendo.

Y ahora que Marito me mandó un pasaje aprovecho y te lo digo: me voy a Madrid y tú que estas fantasma, no vienes. No te pienso llevar.

Y por mientras me saco pasaporte, me pienso comprar un perro que se eche justo en tu lado del sofá así no me caigo pa’ese lado cuando me empiezo a quedar dormida, viendo mis películas “tontas”, como dices tú.

Sonia me lo va a cuidar que pa’ eso es vecina y amiga mientras esté en Madrid.

Joaco, mañana me compro además un sahumerio que la misma Sonia me recomendó, pa’ espantar los espíritus. Sale más barato que el siquiatra que me recomendó la Paolita.

La Sonia tiene mundo poh! Cuando le conté lo que nos estaba pasando, altiro pensó en sahumerio, la Paola – pobre ella, tan corta de horizonte- en siquiatra y Mario, pragmático, me mandó un pasaje pa ir a verlo y arrancar. Así mismito me lo dijo.

Encontré que después de todos estos años de matrimonio, lo mínimo era advertirtelo: mañana, sahumerio Joaco. Disculpa.

Atención atención:

estimado lector que por aquí te perdiste (y no sabes cuan perdido estás…)

La dueña de esta esquina está leyendo “los detectives salvajes” del sr. Bolaño.

Me está costando… me cuesta y me pregunto: por qué si todos dicen que es estupendo???

Por ejemplo, no es que no entienda que la primera parte del libro es la “iniciación”, diría casi, el “viaje de iniciación” de un joven de 17 en ciudad de México. No es que no encuentre simpático que nombrando a cuanto poeta latinoamericano quepa en la página, se les organice- por boca de un poeta homosexual- en “locas” y “maricones”, ya que eso siendo gracioso, nos hace verlos en una perspectiva enriquecedora… además de ser “provocador”.

Es más, incluso y sin ir más lejos: me reí un par de veces. Pensé: simpaticón, eh!?.

No sé si leer el resto del libro o dejarlo para mejor ocasión… uds, lo leyeron??? les gustó??? debería seguir leyéndolo???

Me repatea dejar una lectura a medias, siempre pienso que en el todo puede estar la respuesta…

A lo mejor es que lo leo en alemán y debería esperar a leerlo en castellano… pero le hice la prueba de la buena traducción y la pasa!

Esta prueba es así: lo lees en alemán y paras y te imaginas la frase en tu idioma y si la traducción es buena aparece la frase enseguida, entiendes, incluso el contexto… el traductor de Vargas- Llosa es de oro, el de Mafalda, no tanto…

Estoy un poco molesta de no sentir la revelación que dicen provoca el libro… si hasta mi hermano dice que es genial!!!!!! Y mi hermano es de los: “P’a lo poco que leo, me lo escribo solo mejor”.

Atención atención: opinen y digan algo.

Por mientras, sigo leyendo y ya va una semana… y no veo llegar el final.

post scriptum (faltaba más!): a alguien que dice esto hay que leerlo hasta el final. La desición está tomada.

–Me conmueven los lectores a secas, los que aún se atreven a leer el Diccionario filosófico de Voltaire, que es una de las obras más amenas y modernas que conozco. Me conmueven los jóvenes de hierro que leen a Cortázar y a Parra, tal como los leí yo y como intento seguir leyéndolos. Me conmueven los jóvenes que se duermen con un libro debajo de la cabeza. Un libro es la mejor almohada que existe.

Yo quería leer a Vila- Matas. No lo conozco, y la Barbie lo lee mucho. Partí entonces a la biblioteca de la ciudad que nunca deja de asombrarme por la cantidad y variedad de libros que tiene, y eso que somos una ciudad pequeñita con una universidad, que es dónde realmente hay libros. Pero de ese no había. Elevé solicitud de compra y seguí mirando.

Hace unos días pasé por lo de Bater y por esa foto recordé el poema “el llanto de la excavadora” que hace muchos años atrás me recitó una compañera de universidad- en medio de una fábrica de autos donde las dos pasamos el verano ganando lo necesario para financiar los estudios, que un par de años más tarde harían de nosotras dos dueñas de casa con hijos y estudios superiores- y decidí pedir el libro en el que se encuentra este poema: “le cenere de Gramsci” (las cenizas de Gramsci) de Pasolini, para leerlo de nuevo… pero solo estaba en alemán.

Me pasa que si leo una obra que me gusta mucho, primero en alemán, para mi se queda para siempre en ese idioma. Si lo leo primero en castellano: idem de idem. Así las cosas “Hamlet” es en castellano y “lessico famigliare” de la Ginzburg es en italiano… entonces decidí que NO, que no quería leer a Pasolini en alemán, yo quiero que se quede en italiano, aunque me cuesten las sutilezas.

Pero ya que estaba allí y sin la lista de libros que una vez obtuve de ustedes, y hace tiempo que no leo en mi idioma, y para acompañar el libro que estoy leyendo- gracias a que Gin dijo que le gustaba lo de los cruzados, y que me está costando un huevo leerlo porque de de veras que es un libro de historia, que encontré al lado de la hamaca de un amigo de una amiga en estas vacaciones, y que es más seco que el desierto de Atacama, pero sigo leyendo porque quiero saber de que va este asunto de los templarios, y de como terminaron- me puse a buscar en los libros en castellano y zácatelas! que encontré a Javier Marías al que tampoco nunca he leído, así es que me lo llevé pa’casa junto con uno de Vázquez- Montalbán, por si no me gustaba el de Marías. Así me aseguraba el placer por lo menos. Y con todo tan seguro, decidí arriesgarme y me llevé un libro de un escritor italiano, Sandro Veronesi, que de partida me advierte que es Best seller, o sea empezamos mal, pero no todo puede ser seguridad en esta vida. Ya saben que soy relamida en esto.

Al ir caminando ya hacia meter los libros en mi cuenta e irme, pasé por delante de la obra poética de Brecht y me puse a leer a Brecht… y me pregunté cómo es posible que alguna gente pretenda poner de moda el recordarlo como un escritor cuadrado y aburrido! cómo es posible que tanta inteligencia y talento se encuentren con tanto prejuicio para con su obra en algunos sectores. Relamidos nomás! Ganas de ser originales. En fin, que igual es un autor emblemático para Alemania y además sus obras teatrales siempre están en alguna cartelera, así es que tampoco es tan trágico el asunto. Pero me dan miedo las modas que viene a negarle lo evidente a gente tan buena como Brecht, gente que renovó el teatro, la escritura y a la que siguieron muchos otros hasta hoy. Me da miedo por los que no lo conocen y se la puedan creer.

Hoy que está- con justicia- de moda en mi país, dn. Nicanor Parra, no se puede desconocer a Brecht! Perdonen es que acabamos de pasar su centenario y una anda sensible. Supongo que ya será lo mismo con dn. Nica, hoy piden el Nóbel para él y mañana dirán que no era para tanto. Según lo que de más rango y aire de original e intelectual.

Cuando conseguí separarme de Brecht tomé uno de Cesar Vallejos!!! y fui a caer derechito al poema ese de “moriré en Paris…” resulta que es el único que conozco de Vallejos y voy a dar con él a la primera! Me pregunté si no tendrá razón Duda y yo debía llevarme el libro a casa, porque era una señal de que debía leerlo. Pero ya habrían sido cuatro libros y además me acordé que lo que se le cae a Duda en la cabeza es Ecco. Por lo tanto, no hay que buscarle significado a todo.

Pero si me llevo algo más, creo que debía ser el video de “Hamlet” con Laurence Oliver, que hace rato me llama a incarle el diente.

Ahí creo que me empecé a sentir mal, como que la cabeza me empezó a dar vueltas.

Además, me enteré que en octubre es la semana de la literatura infantil y que vendrán distintos autores a leer sus obras, y algunos actores a leer las de otros. Tengo que anotarlo para llevar al Adri, y tener un alibi para estar también yo presente.

Quedé absolutamente a-g-o-t-a-d-a de mi paso por la biblioteca. Hasta ganas de vomitar me dio, y todavía me queda ver si encuentro algo de Vila- Matas en la biblioteca de la Universidad. Pero será cuando me reponga y ya me sienta mejor y con más fuerzas.

ps Y si a uds. la cabeza todavía no les duele, no se preocupen en un rato más pongo otro par de links más, que seguro son muuuuuy interesantes.

Antes muerta que sin silla

Hace un par de días me llegó el libro de Barbarita.

A la Barbie le pasan cosas. No es que a los demás no nos pasen, la diferencia es que ella lo cuenta, y la diferencia es que a ella se le convierten en literatura.

A veces a Barbie lo que le pasa es que se le ocurren historias y ahí una- que ya sabía que en las anécdotas de Barbie el cómo están escritas no es secundario- advierte más aún que el asunto se le convierte en literatura.

En la manera de contar las cosas que tiene me pasa a mí que se me abre de pronto una ventana y puedo ver… otro mundo. En ese otro mundo puedo identificarme, horrorizarme, alegrarme y entretenerme. Cuando leo sus historias a mí también me pasan cosas y me da la sensación de haber aprovechado el tiempo. Esto último, no sé por qué es importante para mi, pero lo es. No me gusta leer y sentir que podría mejor haber visto la tele, o salido a dar un paseo o cualquier otra cosa.

Me asombró mucho que al tener el libro se produjo una especie de distancia con el texto, como si alguien los pusiera en el lugar que les corresponde: un libro, y tuvieran las historias otros parámetros, los de la ficción.

Algunos de los cuentos- historias se las he leído a mi hijo, y lo he hecho porque me gustaría que él supiera que los adultos fuimos niños, que nos acordamos si queremos de ello, que a veces entendemos y también que a veces, igual que les sucede a ellos, no terminamos nunca de entender ciertas otras cosas. Y esto me resulta con algunos textos de Barbarita.

Tengo un cuento preferido en ese libro se llama: Memorias Perdidas. El personaje principal está enrollado en su existencia, vive en concentrado, vive y respira sin poder bajar de velocidad. Al costado de la pista de alta velocidad alguien lo mira y le hace un par de señas. Es como una foto de los tiempos en que uno es inalcanzable.

Me da vértigo esa historia y todavía la estoy rumiando.

Vale la pena leer a Barbarita.