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Hace unos años mi hijo y sus compañeros de curso del colegio básico hicieron un asado con pelotéo en el prado de la esquina. Tambien jugaron a la escondida, y al esconderse detrás de unos arbustos uno de ellos encontró un hueso. Los niños se quedaron mirando el hueso y detrás llegamos los padres a ver que pasaba. Ese hueso parecía un fémur… ese hueso parecía un fémur… Llamamos a la policía y llegó. Llegó un juez y cercaron el lugar. En 20 minutos llegaron hata los de la policía criminológica, y era domingo.
La verdad es que nunca más escuché realmente del asunto y eso que esto es un pueblucho.
Los alemanes son con los muertos más que exáctos, están llenos de reglamentos y tabús, por razones obvias. Ningún hueso anda dando vueltas por ahí, nadie puede quedarse con las cenizas de sus padres, como hacemos en Chile. Es parte del respeto al ser humano, como ellos lo entienden, que ni recordemos como tuvieron que aprenderlo, y del respeto a su dignidad, el darle sepultura. Ahora hay gente que quiere ser enterrada en el bosque.
Hay bosques oficiales, nada de desordenes, no de posibilidad remota de pasar a llevar la dignidad de la persona muerta.
Alguien me contó después que se suponían que en el caso del fémur, alguien había sacado tierra del cementerio, de la parte antigua, y la había tirado allí.

Qué raro es esto de los muertos y lo que consideramos respeto por el ser humano después de muerto.
Qué raro como funciona lo de la justicia y el par de huesos que te encuentres por ahi y lo que puedas hacer con ellos. Qué raro cómo los pueblos resuelven hacer con los perdedores de las guerras.
Dice mucho del ganador y de la democracia que produjo, pienso.
Y esto, porque leer el diario me muestra como viven otros y qué significa meter la cabeza en la arena en otras latitudes.

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Hace tiempo que no estaba conjugada la constelación rara esta de: estar floja, floja y al mismo tiempo, tener mucho que terminar y una cola de gente esperando por mis resultados.
Desde mesié le chiquitín, hasta la Sra. Jefa están mirándome con ojos largos ¿y yo??? ¿yo???? yo lo único que quiero es salir de estas responsabilidades-todas posibles de cumplir si simplemente me aplico un poco- para meterme en otras mayores.
¿Será eso lo que me frena?
Pero es agradable cumplir, y en todas sacaré provecho… y no quiero igual.
En fin. En cuanto me desenrolle vuelvo. (Tampoco es que me quede mucho tiempo para desenrollarme, asi es que hasta bien bien pronto)

Escena del hogar uno
Lo veo aparecer, a mesié lö chiquitín, por el hueco de la escalera, justo debajo de los angelitos de la lámpara. Pasa frente a mi y me dice: “te quiero mucho.” Sigue hacia su pieza, supongo. Se devuelve: “y esta vez así no más, eh! No quiero nada. Es así nomás que lo digo.”
Si sé, le digo.
Sigue su camino.

Escena del hogar dos
No, si yo no soy purista… si yo me fui con la Guadalupe a tirarle agua bendita a la casa del ex, porque ¿qué daño le hace esa mujer a nadie??? Incluso pide cosas buenas para el tipo. Paz interior y tranquilidad.
Menos mal que el tipo no nos pilló. Me imagino la escenita, yo la Lupe y Hans con cara de … quién sabe qué cara. Nosotras bendecimos todo y nos fuimos.
Me da placer pensar que soy capaz de acompañar en esas cosas.

Igual ahora que llevo en auto a la Conchita, fue como mucho que me contara que su perro- en su casa, de sus padres en el sur del sur- la bendijo antes de que ella se viniera. Le respondí con un silencio más cargado que nube de nieve en febrero. Igual de hielo.
Y ni me molesta que le dé gracias al auto por traernos sanitas al trabajo, porque mi papá se encomendaba a la virgen antes de partir de viaje. El viejo eso si le quitaba todo pathos y no hacía participar a nadie de su cuento, simplemente evocaba a la virgen y listo.
Por eso, entiendo que uno dé las gracias por llegar entera.

Yo que hablaría con los muertos más seguido, yo que escucho mis sueños atentamente… pero no fuí capaz de aguantar que se ponga a hablar de que los alemanes son cuadrados para aprender, porque a lo mejor el tipo de la esquina puede ser, pero es que no estaba hablando de cualquiera ni en general, estaba hablando de chicos que serán organizados- no meto mi mano al fuego por esto- pero que si no tuvieran suficiente creatividad y flexibilidad mental no habrían hecho, justo esos de esa universidad, de este país el exportador de tecnología de punta y conocimiento científico que es. (Si, acá no construyen computadores o aplican una operación de transplante de médula espinal, o contruyen un auto o compran un satélite, o aprenden de la evolución de las especies, acá inventan, diseñan, discuten corrigen errores construyen y venden lo que aprenden)
Entonces me parece patética la mina esta, patético que le aplique el mismo criterio a gente con educación (alemana) y a gente de la calle (alemana).
En fin, que como la noto molesta y eso, le pregunto a Mesié si el encuentra que soy arrogante en mis actitudes, porque yo creo que se me nota que la encuentro tonta.

Mesié lo piensa- como siempre que nos tomamos en serio lo que el otro preguntó- y me dice, que no cree.

Le explico, lo del perro y mi silencio, lo de los alumnos alemanes y mi silencio… cuando no somos amigas yo prefiero callarme… aunque sé que digo con esto mucho…también le agrego que se da un rodeo para no tener que bajar escaleras que la obligarían a levantar la maleta con material de clases que lleva… y que yo pienso: cero espíritu deportivo. Yo cargo mochila, no quiero parecer vieja con carrito… aún. Además es bueno cargar, si está bien repartido ayuda a la musculatura…
Mesié me convence y yo llego a la conclusión de que no, no soy agradable, ni dulce, pero no soy arrogante, aunque tal vez lo parezca, pero si la encuentro TONTA COMO UNA PIEDRA, no es porque ella lo sea. Yo no soy arrogante, como ella no es tonta, lo que somos es incompatibles. Nunca seremos íntimas.
Yo la seguiré llevando en mi auto, por solidaridad femenina, de extranjeras y porque trato a otro como me gustaría a mi que me trataran.
Ser colegas no es malo.
Amigas no lo vamos a lograr.
Es bueno tener la mirada de Mesié y de mesié

No quiero, arranco.
Quiero inventar un cuento y decir cosas. No puedo.
Me alcanza y me da.
Nicanor Parra está en huelga de hambre.
Tenemos que llegar a esto?
Es necesario molestar a un poeta de 96 años?

Huelguistas de hambre hay.

Para Chiara

Qué hacía yo invitando a Heidi a la peluquería ?

Ella nunca jamás haría una cola tan larga para aprovechar una oferta de nada que tuviera que ver con peluquerías o con estética.
No es que fuera militante de lo natural hasta el horror, sino que su actitud tenía que ver con el tiempo de su vida que cada uno cree que debe emplear para cada cosa.
Ella había decidido hace mucho tiempo que, de su vida, no era una gran proporción la que iba a invertir en ese tipo de cosas.
Decidió.

La misma vida se encargó de mostrarnos a todos que ella tenía toda la razón.

Cuando le sacaron el pecho le pregunté si se haría cirugía plástica de reconstrucción y me contestó que como nada, nada, nada volvería a ser igual, ni siquiera era capaz de pensar en la posibilidad de una cirugía.
Otra cirugía.
No había nada posible de reconstruir.
Decidió.

Las cirugías que vinieron fueron varias.

Entonces, repito: Qué hacía yo con Heidi en la cola de una peluquería?

Hay cosas que te hacen sospechar que estás soñando.

Lo lógico era que, sintiéndolo mucho, se diera media vuelta y me dejara a mi sola en la cola con mis ilusiones de conseguir manicura, corte de pelo y limpieza de cutis por dos pesos.
Esa fue la parte lógica del sueño.
Dos personas distintas, dos amigas que se quieren.

Cuando salió por la puerta de la peluquería pensé que tal vez pasaría un tiempo largo antes de volver a verla, pensé que mejor dejaba la cola de la peluquería y que corría tras ella para tener la oportunidad de decirle adiós.
Decidí.

Y desde las escalinatas del salón de belleza, la vi irse caminando rodeada de unos seres chiquitos que caminaban a su alrededor, que le ponían o sacaban piedras del camino, que le barrían el suelo por donde pasaba o se lo llenaban de basura, siempre al ritmo del caminar de Heidi, siempre allí, atentos a cada movimiento, como una nube a su alrededor. Sin tomarse pausas en su trabajo, sin distraerse, con la atención constantemente puesta en Heidi.

Supe que siempre habían estado allí, aunque yo no fuera capaz de verlos hasta ese momento.

Uno de ellos se concentraba en que ella sostuviera en su mano un paquete.
Atento a cada posible caída, lo arreglaba de nuevo, lo equilibraba en su mano derecha. Trataba de intervenir lo menos posible, dándole un empujoncito pero también sosteniéndolo directamente si era necesario, dejando que Heidi lo llevara sola, pero impidiendo que se cayera o que ella lo dejara caer. Era su trabajo.

Cuando la llamé por su nombre, se giró y me miró. No me salió una despedida, lo que tenía era una pregunta:

Es así? Heidi. No importa lo que hagamos? Es así?

Ella se miró la mano y asintió con la cabeza, me miró con sus ojos azules y desde su figura delicada de los últimos años, llena de compasión por mi, me dijo que si.

Cada cuál tiene su paquete? Y la enfermedad es el tuyo? Pregunté.

Volvió a decir que si con la cabeza.

Como siempre que ella me miraba de esa manera pensé en qué estaría pensando sobre mi y mi descubrimiento, pero como siempre después de esa mirada, no pregunté más. Hay cosas de las que hay que enterarse de a una, más no entenderíamos o el otro no nos lo va a decir, o peor, no tenemos el derecho a preguntar.

Pero yo sé que ella vino a darme la oportunidad de entender que existe ese grado de libertad que te da el saber que no importa lo que hagas, ciertas cosas son parte de tu destino. Nada es tan importante, tan errado, tan acertado, tan bueno o tan malo como para que te salves de el. Lo único que podemos hacer es vivir (o no).Volvió solo para decírmelo y sería una injusticia con Heidi no reconocérselo.

La abracé y le dije adiós. Ella me dijo adiós, se volvió y siguió su camino, el de ella, el que la llevaba desde el suelo asfaltado de esa ciudad llena de cerros, hacia arriba, arriba. Todavía la veo subir caminando por entre las nubes, rodeada de su destino.

Y yo me quedé acá con el mío.